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10 razones para utilizar la pizarra digital en clase

Muchos de nosotros tenemos la suerte de contar en nuestras aulas con una pizarra digital. Es por ello que en este artículo quiero daros a conocer algunas de las ventajas que esta herramienta puede ofreceros de cara a mejorar vuestra actividad docente. Os puedo asegurar que es un recurso con muchísimas posibilidades y que apasiona a los alumnos.

A continuación, os doy algunas razones por las cuales vale la pena el uso de la pizarra digital:

Técnicas de estudio. Mediante la pizarra digital el profesor puede trabajar de una forma muy visual una técnica de estudio tan fundamental como es la técnica del subrayado.
Sustitución/implementación del libro de texto tradicional. Muchas editoriales, así como docentes, ya están elaborando libros y materiales digitales e interactivos que enriquecen enormemente las posibilidades de enseñar a nuestros alumnos.
Unificación de los ritmos de aprendizaje. Este punto me parece crucial, ya que mediante la pizarra digital todos los alumnos, especialmente aquellos que tienen dificultades de aprendizaje, pueden seguir con mayor facilidad las explicaciones del profesor, ya que cuentan con el libro o material, el soporte digital y la explicación del profesor. De esta manera el mensaje no se da por duplicado, sino por triplicado -libro, pizarra y profesor-  y es más fácil que llegue a todos, sin excepciones.
Atractivo. El alumno manifiesta, por lo general, una actitud positiva frente a las Nuevas Tecnologías. Y la pizarra digital no es una excepción. Al alumno le gusta interactuar con ella a la vez que va adquiriendo los conocimientos propios de la materia.
Implementación con el mundo multimedia. Otro elemento fundamental es el contenido multimedia al que se puede acceder mediante la pizarra digital. El uso de vídeos, audios y presentaciones, por poner algunos ejemplos, complementan y enriquecen nuestras explicaciones y, por ende, facilitan la comprensión a los alumnos.
Corrección/autocorrección. A la hora de corregir/autocorregir actividades, pruebas o exámemenes, la pizarra digital nos puede resultar muy útil, ya que todos los alumnos pueden seguir la corrección/autocorrección con mayor facilidad.
Conectividad. A través de la pizarra digital podemos acceder fácilmente a cualquier página web, al moodle de nuestro centro, correo electrónico, diccionarios, vídeos de youtube, etc. Puede ser muy útil cuando nos sobre algo de tiempo de nuestra sesión lectiva.
Presentación de trabajos por parte de los alumnos. Además de los ejercicios procedimentales a los que están acostumbrados los alumnos, tambén puede usarse la pizarra digital para presentaciones en powerpoint, vídeos o archivos de audio. Estas actividades suelen ser del agrado de los alumnos y también favorece el trabajo en grupo.
Recurso para la tutoría. Aquellos que somos tutores, habremos comprobado que en muchas ocasiones debemos dar informaciones a los alumnos relacionadas con la matrícula, calendarios, horarios, optatividad, etc. La posibilidad de proyectar esta información en la pizarra digital será de gran ayuda para este tipo de informaciones ya que nos ahorrará el hecho de explicarlo de forma individual.
Dinámicas de grupo. Algunas dinámicas de grupo pueden realizarse mediante el uso de la pizarra y os puedo asegurar que son muy divertidas y ayudan a cohesionar al grupo. En posteriores artículos daré cuenta de ello.
Reuniones de padres. Recomiendo el uso de la pizarra digital en las reuniones de padres de inicio de curso y sucesivas. Puede resultar muy útil ya que en muy poco tiempo se suele dar mucha información y no siempre es fácil para los padres poderla asimilar.
Con este artículo he querido tan sólo esbozar algunas de las bondades de la pizarra digital en nuestro quehacer como docentes. Y lo hago desde el más absoluto convencimiento de que su buen uso nos puede hacer mejores y aumentar nuestra productividad en el aula. Ya habrá ocasión en posteriores artículos de profundizar en el uso de esta herramienta. No me queda más que animaros a que la utilicéis y me deis vuestra opinión.

De los libros de texto a las tablets

Dentro de poco tiempo,  seguro que muchos padres ya están empezando a ahorrar, muchas familias se encontrarán en la tesitura de los gastos de libros de texto y material escolar de sus hijos. En algunos casos pueden llegar a 200 € por hijo, y eso en una familia con varios hermanos y en estos tiempos, puede llegar a ahogar una economía familiar. Y por si esto fuera poco, se suprimen becas de ayuda de libros y comedor escolar.


Además, cada gobierno PPSOE (las dos pes no es una errata) de turno, cambia la ley educativa cada vez que unos y otros se reparten el poder. Lo cual ha dejado de ser ya una tragedia, para convertirse en una anécdota, dónde docentes, asociaciones de padres y estudiantes nos venimos resignando décadas a lo Camilo Sexto “Siempre se repite la misma historia”.  Pero es que ya no podemos más, y poco a poco vamos despertando. Los que hacemos educación desde abajo, respiramos que el ambiente está cambiando, y más pronto que tarde, las nuevas conciencias establecerán la evolución de la educación en este país.


Y es que los políticos se creen que cambiando los nombres de las asignaturas o dando más peso a la religión en los centros educativos van a sacar a España de la cola de los rankings educativos. Qué va, sólo responden a presiones de poderes económicos de las editoriales o religiosos. Si les importara la educación pública, contarían con los docentes para elaborar las leyes educativas y no recortarían en recursos personales y materiales. Que por cierto, no sucede en la concertada/privada, qué casualidad que es dónde ellos llevan a sus hijos.


No paran de despedir profesores y recortar en recursos materiales, no digamos en nuevas tecnologías. Pretenden que cada familia se gaste año a año dinerales en libros de texto, los  cuales cada pocos años cambian, o que sigamos usando antiguas enciclopedias en vez de internet. Hace poco sacaron una ley en la que páginas como la mía, sin ánimo de lucro, pero que enlazan a recursos educativos con licencias de autor podrían ser sancionadas y censuradas, como ya hicieron algo parecido con la Ley Sinde. No sólo en España el coste del ADSL es de los más caros de Europa, si no que se guardan el derecho a censurar aquello que hace peligrar los beneficios millonarios de sus amigos.


Las aulas de nuestros hijos, y la forma de aprender en ellas apenas han cambiado de aquella en la que aprendimos nosotros, aunque allá por principios de siglo la Administración introdujera ordenadores (ya obsoletos) como una herramienta complementaria.  Se educa a nuestros hijos para el futuro con métodos que ya han quedado anticuados incluso en el presente.
Ha llegado el momento de una revolución en la enseñanza, en la que los colegios sean para socializar y la educación sea algo que se adapte a las necesidades y ritmos del niño y no a la inversa. En el que el acceso a la educación sea verdaderamente universal, vivas en Madrid, en una aldea de Segovia aislada por la nieve.


Y es que la inversión en Nuevas Tecnologías en educación por parte de la Administración es fundamental:
- Un Estado que pretende garantizar una educación pública, gratuita y de calidad debería de haber creado ya un portal en el que esté al alcance de cualquiera y a un sólo click, todo el contenido curricular equivalente al periodo de enseñanza obligatoria.
- Todos los centros educativos deberían contar con una infraestructura para que todas sus aulas gozaran de tomas de internet y puntos de acceso wifi con un ADSL de banda ancha barato.
- Todas las aulas dispusieran de un ordenador avanzado y una pizarra digital para apoyar las lecciones del docente.
- Y, sobre todo,  que cada alumno dispusiera de un TABLET con acceso a internet, con todas las aplicaciones lúdico-educativas y todos los libros digitales.


¿Os imagináis si la administración invirtiera en estos recursos, el ahorro de las familias en libros y material educativo y la mejora en el proceso enseñanza-aprendizaje que supondría? El alumno podría hacer la tarea en la propia Tablet y enviársela al profesor, sin necesidad de libros, ni material escolar. Cierto es que excepto la materia de lengua, a la que reservaría la primera hora de la mañana para lectura y escritura con libro, lápiz y papel, todas las demás materias podrían desarrollarse con mucha más calidad con las nuevas tecnologías. Incluso la lengua podría completarse magníficamente también. ¿Qué me decís de las matemáticas, las ciencias? ¡hasta las materias artísticas! mejorarían enormemente trabajadas a través de las TICs.


A día de hoy, con los políticos PPSOE que nos gobiernan, esta inversión resulta utópica. Pero cada año que pasa sin que la Administración integre éstos recursos en la educación, es un error histórico.

6 consejos para enseñar autonomía a los niños

Autonomía..., "es mi deseo para el peque". ¿Quién no ha pensado alguna vez...? "A ver cuando se hace más mayor y es más independiente" "Me necesita para tantas cosas". Cuando no es empezar a andar, es quitarle el pañal, el chupete, que duerma solo/a, que coma sin ayuda... Y de repente, se está yendo por la puerta solito/a al cole. ¡Qué rápido pasan los años! Pero a pesar de ello, todos queremos que cuanto antes, nuestros peques se hagan independientes. Siento deciros que no soplan las velas en uno de sus cumpleaños y llegan a la edad que todos esperamos: la edad de la autonomía. Aunque, muchos no me negaréis que hay sentimientos encontrados con este tema: queremos que sean más independientes, pero es que son tan monos siendo pequeños...

Pues bien, además de transmitiros con este post la importancia de que nuestros peques vayan aprendiendo a ser más autónomos, me gustaría dar los consejos más útiles para enseñar autonomía a los niños. 6 consejos para 6 situaciones del día a día.

Aprovecha las situaciones de cabezonería
Cuando nos tiramos de los pelos porque no nos hacen caso, cuando quieren con todas sus fuerzas hacer algo a su manera y no a la nuestra, cuando estamos hartos de repetirles una y otra vez que su habitación no se recoge así, que la plastilina ensucia el suelo, que a la tarta que hacemos no le pega esa mermelada, o que los cordones no se atan con ese nudo... ¡Aprovechemos estos conflictos para que aprendan a ser autónomos! Y no lo digo para que se den de alta en la seguridad social, no, simplemente es para que os toméis muchas situaciones con humor y las podáis aprovechar para que intenten hacer cosas que no tienen peligro por sí mismos. O quién es más cabezón, ¿nosotros por querer que hagan algo a nuestra manera, o ellos a la suya?

Ayúdale a resolver los conflictos por sí mismo/a
Cuando se producen peleas entre hermanos, amigos, o con nosotros, es importante aprovecharlas para enseñarles a pensar. ¿Cómo? Nada de mandarles a la silla de pensar, no, sino a mantener conversaciones con ellos que le guíen el razonamiento. Es decir, que le ayuden a resolver la situación sin tener que alejarles de ella. Hacerle preguntas, como, "¿y qué podemos hacer si los dos queréis el mismo juguete? ¿qué has sentido cuando le has pegado? ¿qué le querías decir? ¿a ti te gustan que te peguen? ¿cómo le podemos decir que no te gusta que te hagan daño? Yo, si quieres, te acompaño." En estas situaciones seamos mediadores, pero no los protagonistas de la situación. Creedme, en los momentos de conflictos es cuando más aprenden de autonomía, siempre y cuando les ayudemos a encontrar una solución a través de preguntas. Si tenéis dudas sobre cómo mediar y enseñarles a pensar antes de actuar, podéis leer la demo del eBook de Miedo al rechazo, donde Gamberro nos ayuda ;)

Ellos pueden elegir
Muchas veces es complicado que los niños elijan determinados aspectos del día a día. En esas situaciones es importante que podamos favorecer esa capacidad de elección pero haciendo nosotros una primera criba. Por ejemplo, el momento de elegir la ropa suele ser conflictivo, ya que si fuera por la mayoría de los peques, siempre se pondrían su disfraz favorito para ir al cole, al parque, a casa de los abuelos... Por ello, lo mejor que podemos hacer es elegir tres o cuatro prendas que a nosotros nos parezcan acertadas para la ocasión, y que ellos puedan elegir el modelo final entre esas opciones. Es una forma de favorecer su autonomía sin que nosotros nos volvamos locos discutiendo sobre comodidad, moda, frío, calor...

Que formen parte de las decisiones de casa
Esto es muy importante para que se sientan uno más de la familia, para que aprenda a trabajar en equipo, a escuchar las opiniones de los demás. Por hacer esto, no estamos dejando de ser buenos padres, o que perdemos el control de su educación; simplemente, les hacemos partícipe de las decisiones de su grupo: su familia. Por ejemplo, decidir el lugar de vacaciones puede ser un buen momento para integrarles en la conversación y en la toma de decisiones. Os recomiendo que leáis el post "¿Has planificado las vacaciones con tu peque?" donde explicamos cómo hacerlo. Hacer la compra, formar parte de las selección de los artículos de la lista en casa, y hacer divertida la visita al supermercado, nos ayudará a enseñarle a ser más autónomo/a.

Enseñarle a cuidar de otros
Ya sea con la llegada de un hermanito o poder tener una mascota, tenemos que aprovechar la ocasión para que enseñe a otros los hábitos del día a día. El momento del baño, cuidar de otra persona o de un animalito, darle de comer, acostarle..., siempre y cuando quiera ser partícipe de ello, es la mejor opción para que asimile un montón de conceptos basados en las rutinas y en la confianza en sí mismo. Para todo ello, le ayudará tener un calendario chulo para organizar el día a su hermanito, o al nuevo inquilino de la familia.

Tienen mucho que enseñarnos
Como decimos en el eBook Miedo al rechazo, con el ejercicio "Yo Mando", todos los niños saben algo que nosotros no sabemos. Así que, manos a la obra, hay que dejarse llevar por ellos en algunos momentos del día. Seguro que no habéis probado a dibujar con la nariz sobre un papel muuuy largo en el suelo, o... ¿en qué es experto tu peque?

Y a todo esto, ¿qué beneficios tiene que un niño sea autónomo o más independiente? Principalmente, porque se está desarrollando de forma eficaz. Todos los niños, desde que empiezan sus primeros movimientos a través del gateo, ya comienzan a ser más autónomos. Lo importante será estar cerca para favorecerla, pero para no cortarla sobreprotegiendo, ni para dejarles siempre libres sin atenderles. Ambos extremos generan en el niño inseguridad.

A través de la autonomía con cariño y escucha, mejoraremos la confianza que tiene en sí mismo, porque nosotros la tenemos en él/ella, mejoraremos su autoestima, y sin darnos cuenta, veremos que es autónomo para cosas que antes no conseguía (dormir solo, comer sin ayuda, disminución de miedos...). Aunque, para el camino hacia la autonomía, a veces, necesitan estar acompañados de algunos objetos (muñecos, mantas...) cuando no estamos cerca. Y esto no es malo, tanto nosotros como esas ayudas, le transmiten la seguridad que muchas veces les falta para dar esos primeros pasos año tras año.
 

Consecuencias de hacerle todo a los niños

"Trae que lo hago yo" ¿Cuántas veces nuestros padres nos han dicho esto? Sí, muchas veces cuando éramos unos enanos, pero seguro que lo han seguido haciendo a pesar de no ser tan pequeños. A veces, nos resultaba más cómodo y disfrutábamos de las ventajas. Sin embargo, la mayoría de ocasiones nos fastidiaba no poderlo hacer por nosotros mismos. "¡Jo! Eso de mirar es un royo, yo también quiero hacer". ¿Y ahora que somos adultos? ¿lo hacemos también nosotros con los peques de nuestro al rededor?

El fenómeno de "yo te lo hago" o de "mira y aprende" se traduce en falta de tiempo: "No tenemos todo el día para que te vistas". Otras veces se trata de comodidad: "Es más fácil que lo haga yo y terminemos con la discusión". Otra de las posibles causas es no saber tolerar las imperfecciones de los peques: "Para que lo hagas así de mal, lo hago yo. Tú lo que tienes que hacer es aprender". En todas estas ocasiones, suele ser algo inconsciente de lo que no solemos darnos cuenta cuando lo hacemos, y si lo hacemos pensamos que estamos enseñando al peque.

Evidentemente, es normal que haya momentos de prisa en los que no podemos detenernos a que el niño termine esa tarea. Sin embargo, si este tipo de comportamientos se producen de forma continuada en nuestro día a día con el peque, entonces pueden tener consecuencias negativas. ¿Queréis saber cuáles?

    Autoestima: El mensaje implícito que los niños reciben cuando hacemos este tipo de comentarios es: "No soy capaz de hacerlo". De este modo, si no le damos la oportunidad de cambiar esa imagen de sí, o les ponemos etiquetas como "lento", estarán desarrollando la falsa idea de que no llegan al nivel al que deberían. Lo cual, es totalmente falso, pues se trata de niños que no pueden hacerlo tan bien como nosotros pues están aprendiendo y desarrollando sus capacidades
    Motivación: Si los niños se ven implicados en las tareas y rutinas, se sentirán mucho más motivados. Seguro que si dejamos a los niños que nos ayuden a la hora de hacer la cena, luego estarán mucho más motivados a comerla, aunque sean verduras.
    Aprendizaje: Si continuamente realizamos las tareas que el niño debería ir aprendiendo poco a poco, le estamos privando de esos momentos de aprendizaje. Sí, aprender de lo que vemos resulta muy positivo, porque sin duda los adultos cercano somos el mejor modelo del niño. Sin embargo, como mejor se aprende es a través de la experiencia.
    Dependencia: Sobreprotegiéndoles solo estamos consiguiendo que los peques sean dependientes de nosotros. Todos los aprendizajes que el niño va desarrollando durante los primeros años, son los que le van a dar autonomía, no solo a nivel de capacidades, sino también a nivel emocional. Si el niño ha visto cómo ha podido afrontar con éxito la mayoría de sus aprendizajes, afrontará con más seguridad las nuevas situaciones.
    Pasividad: Una de las consecuencias más graves, es que prenden a ser pasivos. O bien, a que no pueden cambiar las cosas, o a que se lo den todo hecho. Esta última, es una de las quejas más sonadas: "Es que no hace nada, lo tengo que hacer todo yo". "Hasta que no me pongo con él a hacer los deberes no hay manera".


Por todas estas razones es conveniente que estemos atentos a nuestras reacciones. Los niños no necesitan que se lo demos todo hecho. Todo lo contrario, es decir, que vayamos cubriendo sus necesidades de un modo adaptado y ajustado a sus capacidades. Si les damos los apoyos que necesitan en cada momento, y permitimos que vayan experimentando y aprendiendo pequeñas tareas les estaremos dando confianza en sí mismos y desarrollarán una actitud más positiva y abierta hacia los aprendizajes.

¿Qué quieren decir los niños?

Los pequeños son realmente astutos y a medida que comienzan a hablar, descubren -consciente o inconscientemente- cómo el lenguaje puede útil para conseguir lo que ellos quieren de sus .

Mientras los niños más grandes se caracterizan por decirnos todo tipo de cosas con significados ocultos, los más chiquitos pueden ser muy inteligentes en sus esfuerzos para engañarnos.

Os voy a ''traducir'' algunas frases de niños muy utilizadas por éstos:

1. “No, mamá. No estoy cansado”

Esto significa “Estoy completamente agotado, pero me da miedo perderme de toda la diversión que sé que pasará después de que me ponga a dormir”.

2. “Por favoooooooooooooooooor, Mamaaaá”

La traducción a esto sería: “Si sigo diciendo esto una y otra vez y arrastro cada vez más las sílabas cada vez que lo digo, ella caerá completamente y ganaré”.

3. “¡Nooo! ¡quiero a mi papá!”

Esto significa: “Odio lo que sea que me estés diciendo que haga, así que voy a hacerte sentir culpable haciéndote creer que mi papá es mi favorito. Pero después le haré lo mismo a él cuando no estés alrededor”.

4. “Quiero galletas, mamá” o lo que sea.

“No importa cuántas veces trates de que yo coma mi comida, eso no va a suceder. Y si sigo pidiendo galletas y soy muy dulce, vas a olvidarte de mi comida y me darás las galletas. Soy tan lindo que ella no se puede resistir” sería lo que realmente quieren decir los niños.

5. “¡Salgamos a la calle, vamos, vamos!”

Esto quiere decir “estoy enfermo y cansado de estar encerrado en este lugar. ¿No te das cuenta de que los niños necesitan aire fresco para no volvernos locos?”

6. “Pero duele, mami” (llorando y quejándose)

“Hasta que no me pongas una tirita en la herida no me callo”, es lo que está pensando un niño.

Cómo criar niños felices

Para criar niños sanos y felices no los contaminemos con nuestras neurosis no resueltas, nuestros propios deseos, ideologías, miedos y creencias particulares. Antes de traer un hijo al mundo estemos nosotros sanos y felices luego y sólo luego podremos criar hijos sanos y felices.

No es una coincidencia que todas las religiones del mundo tengan en sus parábolas la idea de que una vez el hombre vivió en el Paraíso y de alguna manera, por alguna razón fue expulsado de él.
Las personas inteligentes, sensibles, creativas siguen estando obsesionadas por el Paraíso que una vez se conoció y ahora permanece como una tenue memoria, un difícil creer.

La búsqueda del paraíso es nuevamente la búsqueda de la infancia: hacerse de nuevo un niño inocente, sin estar contaminado por los conocimientos, sin saber nada, ser consciente de todo lo que nos rodea con un profundo asombro y sentido del misterio.
No permitimos a nuestros hijos bailar, gritar saltar, por razones triviales, quizá puedan romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.
El niño obediente es elogiado por sus padres, por sus profesores, por todo el mundo, y el niño juguetón es censurado. Sus ganas de jugar podrían ser totalmente inofensivas, pero es censurado porque existe un peligro potencial de rebelión. Si el niño continúa creciendo con total libertad, acabará siendo un rebelde.

El niño rebelde se convertirá en un joven rebelde. No se le podrá obligar a satisfacer los deseos incompletos y los anhelos de los padres. El niño debe vivir su vida propia de acuerdo con sus deseos más íntimos, no de acuerdo a los ideales de otra persona.
No se le da una oportunidad a su naturaleza. Ese niño muerto en su interior destruye su sentido del humor: la vida en vez de expandirse, comienza a encogerse.

La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que tu hijo crea, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que hace debería salir de su capacidad de jugar y de su alegría.

• Enseñen a los niños a ser autosuficientes: a no depender de nadie.
• Dejen de influir en el niño. Sólo podemos hacerle como nosotros y nosotros no somos nada. Démosle una oportunidad de ser él mismo.
• No lo malcriemos, dándole caprichos.
• Si no interferimos en sus primeros años, a los 7 años lo tendrá todo tan claro que vivirá toda su vida sin ningún arrepentimiento. 
  • Hay que educar a los niños para que puedan hacer preguntas, y los padres no deberían responder esas preguntas a menos que realmente conocieran las respuestas. E incluso si las supiesen deberían decir como Buda solía decir a sus discípulos: "No creas lo que te digo, esa es mi experiencia, pero en el momento que te la cuento se vuelve falsa porque para ti no es una experiencia. Experimenta, pregunta, busca. A menos que tú mismo conozcas, tu conocimiento no sirve; es peligroso. Un conocimiento prestado es una barrera".
• Los padres deben aprender el arte de no hacer. Es una arte muy difícil. Tiene que aprender a mantenerse alejados, fuera del camino del niño, no interferir. Tienen que ser muy valientes para eso, porque dejar al niño sólo, es arriesgado. Durante miles de años se nos ha dicho: si al niño se le deja sólo, será un salvaje. Tú no le puedes dar nada al niño. Si realmente quieres hacerle un regalo al niño, este es el único posible: no interfieras. Arriésgate y deja que el niño se adentre en lo desconocido, en lo inexplorado.
• Respeta a los niños, hazles intrépidos.
• Sólo puedes hacer una cosa con tus hijos: compartir tu propia vida. Cuéntales que tú has sido condicionado por tus padres, que has vivido en ciertos límites, de acuerdo a un cierto tipo de ideales, y por culpa de esos límites e ideales te has perdido completamente la vida, y que tu no quieres destruir la vida de ellos. Quieres que sean totalmente libres, libres de ti.
• Los padres necesitan un coraje y un amor inmensos para decir a sus hijos:”No nos obedezcan, dependan de su propia inteligencia. Incluso si se equivocaran, es mucho mejor que seguir siendo esclavo y siempre hacerlo bien. Es mejor cometer errores y aprender de ellos que hacerle caso a alguien y no cometer errores. Pero entonces nunca vas a aprender nada excepto a obedecer, y eso es veneno.”
• Dile a tus hijos: “No hay nada malo en cometer errores. Comete todos los que puedas, porque es el modo en que más aprenderás. Pero no cometas el mismo error una y otra vez, porque eso te convierte en un estúpido”.
• Si los padres aman a sus hijos les enseñarán a ser valientes, incluso en contra de ellos mismos. Le ayudarán a ser valiente en contra de la sociedad, en contra de cualquiera que vaya a destruir su individualidad.
• Los niños deberían convivir, o por lo menos conocer a muchas personas. Diferentes personas aportan diferentes canciones, otros estilos de vida, traen diferentes brisas y los niños deben ser expuestos a tantos estilos de vida como sea posible, de modo que puedan escoger, de modo que tengan libertad para escoger.

Y se deben enriquecer conociendo a tantas mujeres u hombres que dejen de estar obsesionados con la cara de la madre o el estilo del padre. Entonces serán capaces de amar a muchas más mujeres, a muchos más hombres. La vida será más una aventura.

No hay que estar demasiado ocupados en hacer feliz a los hijos y luego sentirse infeliz por fracasar en el intento. La infelicidad es contagiosa, es como una enfermedad. Si eres infeliz, todos los que están conectados contigo, en especial los niños, se sentirán muy infelices. Y los niños son muy sensitivos, muy frágiles, muy intuitivos, sienten las cosas inmediatamente.
Hasta una determinada edad los niños permanecen muy arraigados en ti y saben lo que está pasando.
Relájate un poco. Déjale que se mezcle con otros niños, déjale que juegue, y deja de hablar en términos de felicidad o infelicidad.
En vez de eso, se feliz. Viéndote feliz, ellos se sentirán felices.
El niño sólo es feliz cuando no es consciente de ello. La felicidad es algo muy sutil que sólo sucede cuando estás totalmente inmerso en otra cosa.
El niño está jugando y es feliz porque, en esos momentos, no sabe nada de sí mismo, ha desaparecido. La felicidad sólo existe cuando has desaparecido. Cuando regresas la felicidad desaparece.
A la felicidad no hay que buscarla directamente, haz cualquier cosa y la felicidad te sigue; es una consecuencia, no un resultado.

Una siesta de 12 años

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que se hace: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.. Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.

Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga .

Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba. Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacen una cosa fantástica: descansan.
Reponen fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y se desententienden hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco.

Ahora que al fin vuelven a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto los vuelva a desvelar, hacen una siesta educativa de diez o doce años . Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevan a la escuela.
Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos.

Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera.

Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema.
Estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea 'fracaso' y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto 'problema', y que 'maestro' suela compartir titular con 'huelga y vacaciones'.

La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso.

Hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que nos transfieren las criaturas pero no la autoridad. ¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía?

Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.

La inteligencia de los niños

La inteligencia no es algo adquirido, es inherente, es de nacimiento, es intrínseca a la vida misma. No sólo los niños son inteligentes, los animales a su manera son inteligentes, los árboles a su manera son inteligentes. Por supuesto, todos ellos tienen diferentes tipos de inteligencia porque sus necesidades difieren, pero ahora es un hecho aceptado que todo lo que vive es inteligente. La vida no puede existir sin inteligencia; estar vivo y ser inteligente son sinónimos.


Pero el hombre es un dilema por la sencilla razón de que él no sólo es inteligente, además es consciente de su inteligencia. Esto es algo único, es su privilegio, su prerrogativa, su gloria, pero puede convertirse fácilmente en su agonía. El hombre es consciente de que es inteligente; esta conciencia conlleva sus propios problemas. El primer problema es que crea el ego.


El ego no existe en ningún otro lugar excepto en los seres humanos, y comienza a crecer cuando el niño comienza a crecer. Los padres, las escuelas, los colegios, la universidad, todos ayudan a reforzar el ego por la sencilla razón de que durante siglos el hombre ha tenido que luchar para sobrevivir, y la idea se ha convertido en una fijación, en un profundo condicionamiento inconsciente: sólo los egos fuertes pueden sobrevivir en la lucha por la vida. La vida se ha convertido sólo en una lucha por sobrevivir. Y los científicos lo han hecho incluso más convincente con la ley del más fuerte. Por eso ayudamos a todos los niños a reforzar el ego, y es ahí donde surge el problema.


A medida que el ego se va haciendo más fuerte, comienza a rodear a la inteligencia como si fuese una espesa capa de oscuridad. La inteligencia es luz, el ego es oscuridad. La inteligencia es muy delicada, el ego es muy duro. La inteligencia es como una rosa, el ego es como una roca. Y si quieres sobrevivir, dicen los supuestos sabios, que tienes que volverte como una roca, tienes que ser fuerte, invulnerable. Tienes que convertirte en una fortaleza, una fortaleza cerrada, para que no puedas ser atacado desde el exterior. Tienes que hacerte impenetrable.


Pero entonces te cierras. Empiezas a morir en cuanto a tu inteligencia se refiere, porque la inteligencia necesita un cielo abierto, el viento, el aire, el sol para poder crecer, para expandirse, para fluir. Para seguir viva necesita fluir constantemente; si se estanca, se convierte poco a poco en un fenómeno muerto.


No permitimos a los niños que sigan siendo inteligentes. Lo primero es que, si son inteligentes, serán vulnerables, delicados, abiertos. Si son inteligentes serán capaces de ver las muchas falsedades que hay en la sociedad, en el Estado, en la Iglesia, en el sistema educativo. Se convertirán en rebeldes. Serán individuos; no serán fácilmente intimidados. Los puedes aplastar pero no los puedes esclavizar. Los puedes destruir pero no puedes obligarles a ceder. En un sentido, la inteligencia es algo muy suave, como una rosa; en otro, tiene su propia fuerza. Pero esta fuerza es sutil, no es grosera. Esta fuerza es la fuerza de la rebelión, la de una actitud insobornable. Uno no está dispuesto a vender su alma.


Observa a los niños pequeños y entonces no me preguntarás; verás su inteligencia. Sí, no son eruditos. Si pretendes que sean eruditos, es que no piensas que sean inteligentes. Si les haces preguntas que dependen de la información, no te parecerán inteligentes. Pero hazles preguntas reales que no tengan nada que ver con la información, que necesiten una respuesta inmediata, y verás: son más inteligentes que tú. Por supuesto, tu ego no te permitirá aceptarlo, pero si consigues aceptarlo te ayudará muchísimo. Te ayudará a ti, ayudará a tus niños, porque si eres capaz de ver su inteligencia, podrás aprender mucho de ellos.
Aunque la sociedad destruye tu inteligencia, no puede destruirla totalmente; sólo la cubre con muchas capas de información.


Y esta es toda la función de la meditación: llevarte hacia dentro profundamente. Es un método para profundizar en tu propio ser hasta llegar al punto donde se encuentran las aguas vivas de tu inteligencia, hasta que descubras la fuente de tu propia inteligencia. Sólo cuando hayas vuelto a descubrir a tu niño entenderás lo que quiero decir cuando enfatizo una y otra vez acerca de que los niños son realmente inteligentes.

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