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Resumen de la conferencia de Javier Baena

El origen del Homo Sapiens fue hace 200.000 años en África. Los seres humanos construyeron sus primeras herramientas de piedra. Hace 40.000 años empezaron a cazar y a utilizar lanzas de hasta 2 metros. Para ello utilizaban sílex y cuarcita.

El sílex (SO2) es una roca sedimentaria de origen químico que está constituida por Silicio y Oxígeno. Esta roca es muy dura, tiene dureza 7 en la escala de Mohs. Esta roca se usa desde la Edad de Piedra como talla lítica para conseguir lascas mediante percusión para el establecimiento de artefactos, útiles y herramientas líticas.

La cuarcita es una roca metamórfica también de gran dureza, compuesta en su mayoría por el mineral de cuarzo, que se encuentra en los cursos fluviales y en sus inmediaciones, siendo muy accesible para los primeros humanos. Será usada durante las primeras industrias, mientras que el sílex, de mayor calidad, se usará para piezas más precisas y detalladas.

Para conseguir crear un artefacto los neandertales creaban una cadena operativa, que tenía diferentes etapas. Primera etapa: aprovechamiento de la materia prima, se conseguían todos los minerales necesarios y se desechaba la materia prima no adecuada. Segunda etapa: modificación secundaria, se abandonaban los soportes de morfología inapropiada o fracturados durante la extracción. Tercera etapa: elaboración, se extrae la lasca a partir de la roca grande y se pule. Cuarta etapa: montaje, dependiendo de para que se utilizaba estas lascas se podían convertir en lanzas, cuchillos... Quinta etapa: uso, el artefacto creado se utiliza. Sexta etapa: mantenimiento, el objeto creado se cuida para que dure.

Esta imagen muestra las seis etapas llevadas acabo durante la cadena operativa.

Hay diferentes métodos para la creación de tallas líticas. En la industria Olduvayense, el soporte puede ser sobre el núcleo, sobre la lasca o sobre la lámina. Después de haber conseguido la lasca, llega el retoque. El retoque es la talla posterior del soporte una vez configurado. Sirve para ajustar el borde de la pieza a su función definitiva y siempre se produce sobre este, penetrando más o menos en el soporte. Por el ángulo conseguido con el retoque, este puede clasificarse como: abrupto, cerca de los 90º; semiabrupto, cerca de los 45º; o plano, cerca de los 20º. Las lascas olduvayenses eran utilizadas tal cual estaban extraídas del núcleo, aprovechando los bordes cortantes que producía el propio tallado.

El método achelense tenía como elemento más representativo el bifaz o hacha de mano. Los bifaces suelen configurarse directamente sobre el núcleo, aunque también era posible extraer lascas de gran tamaño. Los bifaces eran herramientas que precisaban de un gasto energético muy elevado. A lo pesado de su manejo habría que añadir el tiempo para la búsqueda del soporte con la forma ideal, y la compleja y delicada tarea de su configuración y talla. Pese a ello, su utilidad en los trabajos pesados los mantuvo vigentes mucho tiempo.Esta imagen representa un bifaz o hacha de mano que era utilizada en el método achelense.

Una lasca tiene diferentes partes: la cara dorsal, cara ventral, bulbo de percusión, ondas de percusión, talón, borde proximal y borde distal.

Esta imagen nos enseña las diferentes partes de una lasca.