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Visor

El teatro de los años 60

            El teatro español de esta época continúa escindido entre el que sube a la escena de las salas comerciales y que el difícilmente consigue llegar a un público amplio.

            Conviven entonces varios tipos de teatro:

  • Teatro comercial. Se combinan las comedias melodramáticas, de intriga o de humor. Entre los dramaturgos de este tiempo destaca Antonio Gala con obras como Los buenos días perdidos o Anillos para una dama que se caracterizan por su tono poético, fácil simbología, presentación escénica convencional y cierta inclinación a lo didáctico o moralizante.
  • Teatro social. Se denuncian los problemas sociales: las dificultades económicas de los obreros, los problemas de adaptación de los emigrantes, la deshumanización de la burocracia, la injusticia social… mediante diálogos muy precisos que reflejan las formas populares y coloquiales de las clases bajas.

  Se caracteriza por:

    • Mayor importancia del contenido que la forma.

    • Personajes pertenecen a las clases marginales de la sociedad.

    • La obra pretende influir en el espectador para que éste actúe y provoque un cambio en la sociedad (en este objetivo, como la novela y la poesía sociales, va a fracasar).

Destacan, además de Alfonso Sastre, Carlos Muñiz: El tintero y Lauro Olmo: La camisa. Todos ellos se encontraron con numerosas dificultades para estrenar y muchas de sus piezas no se representarán hasta después de la muerte de Franco.

  • Teatro poético. Llega de la mano de Alejandro Casona y la obra: La dama del alba. Se trata de una obra humanista que trata problemas humanos universales desde una perspectiva lírica e idealizadora, con diálogos muy cuidados.

  • Teatro experimental. Es la innovación teatral más importante. Llega a la escena bajo la influencia de las propuestas vanguardistas de autores extranjeros como Artaud y del teatro del absurdo de Beckett y Ionesco. Es un teatro renovado que se basa en el espectáculo, la escenografía y lo audiovisual, ya que el teatro se concibe no sólo como texto, sino como espectáculo. Ahora, los autores se sirven de símbolos, alegorías, sueños, alucinaciones... como elementos de denuncia, dejando de lado las descripciones realistas. El teatro se concibe como espectáculo y no solo como texto: de ahí la importancia de las técnicas audiovisuales, la escenografía, la expresión corporal, el mimo...

  Destacan:

    • Francisco Nieva: Pelo de tormenta. Su producción dramática denominada “teatro furioso” conecta con el teatro del absurdo, pero se diferencia de éste en que en sus obras siempre hay una posibilidad de salvación. Partiendo del lenguaje popular realiza una elaboración cuidadosa, con técnicas del absurdo y del surrealismo y consigue un estilo particular y original.

    • Fernando Arrabal: El cementerio de automóviles o Pic-Nic. Obligado a desarrollar su obra fuera de España. Su teatro fue calificado como “teatro pánico”, es provocador y se rebela contra el mundo al que ve como cruel e inhumano.

      El teatro pánico de Arrabal se caracteriza por la confusión, el humor, el terror, el azar y la euforia, así como por la incorporación de elementos surrealistas en el lenguaje y por la elementalidad escénica (decorados sucintos, personajes primitivos, lenguaje ingenuo...). Se trata de un teatro de seres indefensos, víctimas de opresores ocultos, en el que priman la desazón y la inquietud. Los temas más recurrentes de su teatro son la religión y la sexualidad, junto a la política, el amor y la muerte.
  • Teatro independiente. En la búsqueda de nuevas formas técnicas surgen los grupos de teatro independiente como Els Joglars, Els Comediants, el Teatro Experimental Independiente (TEI), Tábano… que representan algunas de las obras de los dramaturgos del realismo social y de los de teatro experimental que no encontraban lugar en los cauces del teatro convencional.

     Estos grupos presentan unas características generales:

      • El uso primordial de la improvisación en escena.

      • La infravaloración del texto dando mayor importancia a la expresión corporal, la danza, las luces, la música.

      • La ruptura de las convenciones escénicas de espacio y tiempo (trasladando el escenario al patio de butacas y buscando la participación del espectador).