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Visor

Los textos literarios. Características. Rasgos lingüísticos

Los textos literarios

Es muy difícil encontrar una definición clara, concisa y exacta de lo que es la literatura. Tradicionalmente se ha intentado definir la literatura por oposición a un uso común del lenguaje y en función de una serie de características:

  • Originalidad. El lenguaje literario es un acto de creación consciente de un emisor con voluntad de originalidad. El lenguaje común está gastado, es repetitivo; el literario debe ser inédito, extraño, siempre original. De ahí, la noción de desvío, frente a la norma del lenguaje común, que preside la función poética del lenguaje, con el fin de llamar la atención sobre el mensaje.

  • Voluntad artística. El emisor pretende crear una obra de arte. No existe, pues, una finalidad práctica, sino estética. (Es cierto, que en ciertas etapas en la Historia de la Literatura se busca una finalidad social: la literatura comprometida, el real socialismo...).

  • Lenguaje connotativo. Es un lenguaje esencialmente connotativo. En un texto literario no existen significados unívocos (ello diferencia radicalmente a este lenguaje de los técnicos y científicos). Por ello, el lenguaje literario es polisémico (plurisignificativo).

  • Mundo propio. El mensaje crea sus propios mundos de ficción y su propio contexto. Por ello, otra de las características básicas del lenguaje literario es la ficcionalidad.

  • Literariedad. Este término, usado por Fernando Lázaro Carreter, sirve para aludir al conjunto de las cualidades y las propiedades estéticas y lingüísticas que permiten calificar a un texto como literario; es decir, es lo específico de los textos literarios, frente a otros que no lo son. Según este término, un texto es literario cuando ha de ser reproducido exactamente como lo concibió el emisor del mismo: es inalterable y perdurable en el tiempo.

Aspectos pragmáticos

  • El emisor. Resulta una ‘máscara’ tras la que una persona real se ha ocultado. Las manías, grandezas, preferencias, los sentimientos... no han de corresponderse con los de la persona que está detrás. En los casos de coincidencia hablamos de “biografismo” o de “confesionalismo” (y aun así, el yo no deja de ser un personaje de ficción.)

  • El receptor no es una persona concreta, sino que es un receptor universal. Además, este receptor es una hipótesis exigida por el propio texto en sí. El texto literario se dirige a una construcción ideal que es ese ser que comprende idealmente todos los recovecos y claves de la obra, que se percata del sentido último del texto, de lo que quiere decir la obra. La comunicación que la obra literaria establece con el lector y oyente es unilateral, porque el mensaje no puede recibir respuesta inmediata del receptor.

  • El canal generalmente suele ser el escrito y al ser recibido por personas de las más diversas épocas y zonas, sufre problemas de transmisión: alteración de los textos, cortes, formas de editar variables, pérdidas...

  • El contexto. Como todo producto artístico, la obra literaria es recibida por personas de épocas y lugares no necesariamente previstos por el autor, por lo que el contexto de situación en el que es recibida la obra puede variar sustancialmente (P.ej. No se lee igual en la actualidad El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha que en el siglo XVII). Por otra parte, como texto de ficción, la propia obra crea su propio contexto y su propio mundo de referencia.

  • El mensaje es el resultado de una creación que el autor destina a que perdure y se conserve exactamente con la misma forma original (literariedad), dominado por la connotación, la plurisignificación y la función poética del lenguaje.

  • El código, la literatura emplea el código lingüístico, al que hay que añadir la función poética del lenguaje, la connotación y el concepto de literariedad. Por otra parte, la literatura utiliza una serie de géneros que suponen una estrategia de comunicación que tanto autor como lector acuerdan y conocen.

Formas de elocución

Las dos formas básicas de expresión literaria son la prosa y el verso.

El autor literario puede recurrir a tres grandes procedimientos de construcción del texto que pueden combinarse dentro de una misma obra independientemente del género empleado: la narración, la descripción y el diálogo.

Cada uno de estos procedimientos de construcción (junto con otros que pueden aparecer, como la exposición o la argumentación) adquirirá caracterizaciones específicas dependiendo del género literario al que pertenezca la obra en concreto. De este modo, el género teatral se configura especialmente como texto dialogado, la novela combina texto narrativo (avance de la acción) con texto descriptivo (remanso y ambientación de la acción) y texto dialogado (viveza y expresividad de la acción).

De esta forma tenemos:

  • Narración. El narrador cuenta sucesos ya ocurridos; por tanto, predominan los verbos en pasado, en especial los pretéritos indefinidos y los imperfectos. La selección de enunciados largos y complejos, con predominio de la subordinación, da impresión de lentitud narrativa, de calma, de estatismo. Los enunciados cortos y sencillos, con predominio de la yuxtaposición, de la coordinación o de las oraciones simples, dan impresión de dinamismo, de velocidad, de movimiento.

Elementos de la narración

    • El narrador. Puede ser de varios tipos: externo, interno, omnisciente, testigo, autobiográfico...

    • Las personas y el punto de vista:

      • Primera persona: El narrador participa de los hechos que narra como un personaje más, presentándose a sí mismo bien como el protagonista de esos sucesos, bien como un personaje secundario o bien como mero testigo de ellos.

      • Segunda persona: El narrador se dirige a sí mismo, de forma que se convierte a la vez en narrador y en personaje. Este desdoblamiento es un artificio que se utiliza en algunas narraciones modernas

      • Tercera persona: Es la más frecuente. El narrador cuenta unos sucesos que ocurrieron a otros personajes ajenos a él.

    • Orden y sucesión de los acontecimientos:

      • La narración puede ser lineal, con saltos en el tiempo (analepsis -flash back- y prolepsis), o narraciones "in medias res" (en mitad del asunto).

    • Los personajes:

      • Lineales o planos: Son arquetipos que no evolucionan.

      • Redondos o modelados: Son personajes perfectamente estudiados con psicología propia.

    • El espacio: Es el lugar donde ocurren los hechos. Puede ser real, imaginario, simbólico. En fin, la literatura crea su propio contexto situacional dentro de la obra.
  • DescripciónPredominan los sustantivos y los adjetivos sobre los verbos; abundan los tiempos verbales que se refieren al desarrollo y no al término de la acción (aspecto imperfectivo), sobre todo, los presentes y los pretéritos imperfectos. Se prefiere la yuxtaposición y la coordinación a la subordinación. La ausencia de nexos da una mayor rapidez a la descripción, la multiplicación de nexos le confiere lentitud y estatismo. Se recurre frecuentemente a la comparación como método descriptivo.

    • Clases de descripción

      • Según el objeto de la descripción:

        • Personas:

          • Etopeya. Descripción de rasgos morales.

          • Prosopografía: Descripción de rasgos físicos.

          • Retrato. Suele realizarse mediante la combinación de la etopeya y la prosopografía.

          • Caricatura: Es la descripción de los rasgos físicos y morales de una persona presentados de manera exagerada, generalmente con intención humorística o crítica.

        • Topografía: Es la descripción de lugares como paisajes, ciudades, casas, habitaciones…

        • CronografíaEs la descripción de un tiempo, de una época o de un periodo de la historia. Estas descripciones son esenciales en muchos textos narrativos, pues permiten conocer la época en la que transcurre la historia y es fundamental para comprenderla.

          En la cronografía se pueden encontrar alusiones a personajes relevantes de una época, a hechos históricos acaecidos en ese momento, a las costumbres, a la forma de vestir, a las herramientas que se utilizaban...

      • Según la actitud del que describe, la descripción puede ser objetiva o subjetiva, estática o dinámica.

  • Diálogo. Para la transcripción del diálogo puede utilizarse el estilo directo, el indirecto o el indirecto libre. Cuando el discurso de una persona se dirige hacia sí misma o hacia un interlocutor que no se halle presente, se produce un monólogo.

Géneros literarios

El concepto de género se ha ido conformando históricamente; se entiende por género un conjunto de constantes retóricas y semióticas que identifican y permiten clasificar los textos literarios; dicho de otro modo, son ciertas técnicas de composición, y ciertas leyes de forma y contenido a las que se someten las obras literarias. Los tres grandes géneros son: la épica (narrativa), lírica y dramática. Al que hay que añadir el género didáctico (p.ej. el ensayo). 

Los géneros literarios son:

1. La épica (narrativa)

El lector recibe los hechos a través del relato de un narrador.

Subgéneros narrativos

  • Epopeya: Género poético de estilo majestuoso que relata sucesos legendarios o históricos. Se suele centrar en un individuo, lo que da unidad a la composición. Habitualmente se introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que configuran la acción, y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y de escenas de la vida cotidiana.

  • Cantar de gesta: Forma popular que equivale o derivada de la epopeya culta y en la que se narran las hazañas de un héroe histórico o un personaje legendario. De tradición oral, se componía para ser cantada por juglares.

  • Novela: Narración extensa en prosa en la que los hechos y los personajes están desarrollados con cierta profundidad.

  • Cuento: Narración breve. A diferencia de la novela, el número de personajes es reducido y la acción es única. Se caracteriza por su brevedad y condensación.

2. La lírica

Expresan el mundo subjetivo del autor, sus emociones y sentimientos. Uso del verso, aunque existe también la prosa lírica o poética.

Subgéneros líricos

  • Oda: De tono elevado, la oda estaba destinada a exaltar la vida de alguien, a celebrar un hecho importante o a la descripción intelectual del paisaje.

  • Elegía. Es un poema fúnebre. Expresa lamentaciones y exaltación de la persona muerta.

  • Sátira. Emplea la ironía, la alusión o la burla para mostrar la locura o la maldad, señalar las debilidades humanas y alertar sobre las conductas reprobables.

  • Epístola. Carta formal y moralizante escrita en verso y destinada a su publicación. Aborda siempre temas filosóficos o morales.

  • Égloga. Se trata de poemas amorosos puestos en boca de pastores. Es una evocación idealizada en verso de la vida pastoril y del contacto con la naturaleza.

  • Epigrama. Poema mordaz, agudo y conciso, generalmente escrito en verso.

  • Villancico. Canción estrófica que surgió en el siglo XV, es propia de la lírica castellana. Consta de un estribillo que alterna con una o más estrofas de versos octosílabos. Trata de temas muy variados. En general, se escribe para ser cantada con acompañamiento instrumental.

  • Canción. Texto corto acompañado de música

3. El género dramático

Los hechos se presentan al espectador en un escenario.

  • Tragedia. Según Aristóteles la tragedia es una mimesis de una acción seria y acabada en sí misma, la cual, mediante una serie de casos que provocan compasión y terror, produce el efecto de levantar el ánimo y purificarlo de tales pasiones (catarsis). Desarrolla un tema primordial para el ser humano. Los personajes pertenecen a la realeza o a la nobleza. Intervienen los dioses de forma decisiva en los acontecimientos. Su desenlace es desgraciado.

  • Comedia. Se diferencia de la tragedia en el tono menor y más alegre de la acción, en la intervención de personas comunes y, especialmente, en su final feliz.

  • Tragicomedia. Forma dramática en que se combinan el elemento trágico y el factor cómico.

  • Entremés y sainete. Piezas breve en un acto, en prosa o en verso, de tema ligero. El origen del sainete se encuentra en la tradición popular y posee un humor festivo y picaresco. Solía representarse en los entreactos de obras mayores. El sainete deriva del entremés y acentúa lo humorístico y popular de este último.

  • Auto sacramental. Obra de carácter alegórico que trata sobre temas religiosos y donde los personajes son p.ej. la fe, la caridad, la humildad, la envidia, la pereza...

  • Melodrama. obras dramáticas de tipo folletinesco, convencional, caracterizadas por sus fáciles concesiones a un público sensiblero.

  • Drama. Nombre que recibe la tragedia moderna. Pues son hechos desgraciados que le ocurren a personajes de la clase media o burguesía, en vez de a Reyes y a altos dignatarios.

4. El género didáctico

La finalidad de su autor es enseñar, procurando adornar el texto con elementos literarios que lo doten de una forma atractiva. Se compone principalmente en prosa y la función predominante en él es la referencial. El ensayo es su forma habitual.

Aspectos lingüísticos y recursos literarios

  • Nivel fónico

    • El ritmo: El ritmo lo proporciona la distribución de los acentos y las pausas.

    • La rima: Puede ser asonante y consonante al final del verso.

    • Los recursos retóricos relacionados con este nivel son: aliteración, paranomasia, onomatopeya, calambur...
  • Nivel morfosintáctico

    • Un predominio llamativo de sustantivos transmite una sensación de quietud, estatismo.

    • Un predominio de verbos comunica una visión dinámica, de desarrollo temporal.

    • Un predominio de adjetivos sugiere un tono descriptivo. Los adjetivos predominantes son los explicativos, llamados en lengua literaria epítetos. Estos adjetivos dan una visión subjetiva del autor sobre los hechos descritos.

    • Repetición de estructuras sintácticas (suele denominarse paralelismo).

    • Los recursos retóricos relacionados con este nivel son: anafora, anadiplosis, concatenación, elipsis, polisíndeton, asíndeton, enumeración, políptoton, quiasmo, hipérbaton...

  • Nivel léxico- semántico

    • El fenómeno de la polisemia o plurisignificación.

    • El fenómeno de la ambigüedad (se refuerza la posibilidad de que una expresión pueda tener más de un significado).

    • Adquisición de nuevas connotaciones dadas por el escritor.

    • Los recursos retóricos relacionados con este nivel son: metáfora, metonimia, sinécdoque, símil, sinestesia, símbolo, alegoría, hipérbole, antítesis, ironía, paradoja, personificación...