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Visor

Los textos jurídico-administrativos. Características. Rasgos lingüísticos

Los textos jurídico-administrativos tienen una función preceptiva y de ordenamiento de la sociedad.

Atendiendo al  emisor se distinguen tres tipos:

  • Legales o legislativos

Son las normas elaboradas por los legisladores. Los textos legales poseen un alto grado de abstracción, ya que enuncian de modo general las pautas ordenadoras y globales y su destinatario es genérico y colectivo. Son el punto de referencia tanto para los textos judiciales como los administrativos (constituyen un argumento de autoridad). Tienen carácter preceptivo es decir, son de obligado cumplimiento. Entre los textos legales se incluyen los siguientes tipos: Constitución, Ley orgánica, Ley ordinaria, Decreto (Real Decreto), Decreto-ley, Decreto legislativo y Orden ministerial.

  • Judiciales o jurídicos

Se trata de documentos emitidos por profesionales de los organismos del poder judicial. Regulan las relaciones entre los ciudadanos y surgen de la práctica legislativa de los profesionales del derecho. Estos textos presentan una organización preestablecida, es decir, responden a un modelo. Entre los textos judiciales destacan: la demanda, la sentencia, el recurso, la notificación y el edicto.

  • Administrativos

Los textos administrativos constituyen los documentos (formulario, instancia, etc.) por medio de los cuales se comunican la Administración y los ciudadanos, o las diversas instancias de la Administración entre sí. Tienen un valor jurídico-legal.

Clases de textos administrativos

Los géneros que emplean el lenguaje administrativo pueden clasificarse utilizando criterios pragmáticos:

en el que el criterio empleado es el reparto de los papeles de emisor y destinatario entre la Administración y el ciudadano.

  • De la administración al ciudadano:

    • Informativos: Circular, carta, saluda...

    • Resolutivos: Notificación, demanda, convocatoria, requerimiento, sentencia, recurso, edicto...

    • Normativos: ley, decreto, reglamento, orden...

    • Fedatarios: acta, certificación, memoria...

  • Del ciudadano a la administración:

    • Solicitud, denuncia, declaración, recurso, reclamación.

  • De la administración a la administración:

    • Informe, oficio.

  • Del ciudadano al ciudadano:

    • Contrato

El estilo jurídico-administrativo

El lenguaje administrativo se ha manifestado frecuentemente en textos de lectura farragosa y de difícil comprensión para personas ajenas a la Administración. A eso se debe que durante los últimos años se haya iniciado una serie de reformas del lenguaje administrativo en favor de la sencillez, la claridad y la precisión. La propia Administración ha dictado normas que eviten a los ciudadanos efectos no deseados por causa de los llamados «defectos de forma». A pesar de estas iniciativas de modernización, ciertos rasgos se mantienen como característicos del lenguaje de la Administración. 

Entre esos rasgos destacan los siguientes:

El registro formal

Determinado por una situación comunicativa en la que hay una relación de distancia y de desigualdad entre los participantes:

  • El uso de fórmulas de tratamiento y respeto: Muy variadas formas de expresión de la segunda persona de cortesía ("usted", "ilustrísimo", "magnífico", "excelentísimo"...), y el llamado «plural oficial» ("le notificamos").

  • El uso de fórmulas de «ocultación del yo»: ("el que suscribe", "el abajo firmante"...) y la alusión a los individuos por medio del nombre de la autoridad, puesto o rango que desempeñan.

  • La ausencia de familiaridad en los saludos y en las despedidas.

  • Las expresiones ceremoniales y fórmulas estereotipadas que van asociadas a actos comunicativos muy concretos: juramentos ("juro solemnemente"), certificaciones ("para que surta los efectos oportunos"), permisos ("con la venia"...).

La férrea estructuración de los escritos

Se adaptan en general a esquemas fijos (formatos) que permiten organizar la información de manera sencilla y asequible. La adopción general de esquemas fijos, que se plasman a veces en formularios impresos, facilita la organización de la información.

La estructuración de los textos se simplifica mediante el recurso a fórmulas fraseológicas que funcionan como organizadores y conectores textuales ("expone", "solicita", "considerando", "resultando", "certifica", "se acuerda"...) y mediante la propia presentación formal del texto en la página.

La acusada tendencia conservadora del lenguaje

Se manifiesta, entre otros rasgos, en la presencia de arcaísmoslocuciones latinas y fórmulas fraseológicas y ceremoniales.

Por contraste con la lengua común, el lenguaje administrativo se caracteriza por su carácter conservador tanto en el nivel léxico como en el morfológico y sintáctico:

  • Rasgos léxicos

    • Uso de arcaísmos (otrosí).

    • Creación abusiva de eufemismos innecesarios (modificación de tarifas, reestructuración laboral, actualización de precios, etc.).

    • Recurso a perífrasis léxicas del tipo «verbo-sustantivo» para sustituir a verbos simples (tomar en consideración por considerar, conceder autorización por autorizar).

  • Rasgos morfológicos

    • Uso del futuro de indicativo con significado imperativo y normativo ("Se entregará la documentación...") y del futuro de subjuntivo por el presente de indicativo o el pretérito perfecto de subjuntivo ("Si fuere preciso...", "En caso de que hubiere sucedido...").

    • Abundancia de participios de presente ("el declarante", "el abajofirmante"), de adjetivos en -al ("cameral", "arbitral", "zonal"...) y de siglas.

    • Posposición de pronombres átonos (enclíticos) a las formas verbales ("Devuélvanse los autos...").

  • Rasgos sintácticos

    • Tendencia al párrafo de extensión desmesurada de lectura compleja y farragoso, en ocasiones propiciada por los continuos incisos, paréntesis, y rodeos.

    • Presencia de oraciones impersonales (pasiva, pasiva refleja, impersonal), que manifiesta el carácter neutro, objetivo o de formulación genérica que se adopta en estos textos.

    • Uso recurrente de locuciones prepositivas o conjuntivas ("en virtud de lo cual" "al objeto de").

    • Abundancia de proposiciones de participio y de gerundio compuesto en cláusula absoluta ("Estudiado el caso...", "Habiendo analizado la situación...").

    • Gusto por las formas no personales, particularmente el gerundio, cuyo uso reiterativo imprime un tono monótono y prolijo.

    • Tendencia a la anteposición del adjetivo, a menudo en usos estereotipados ("correcta aplicación", "la citada orden", "manifiesta contradicción"...).

    • Abundancia de bimembraciones en la redacción ("petición para la certificación de los hechos y la resolución del problema") y pares de sinónimos ("cargas y gravámenes", "advertencias y prevenciones"...).

    • Uso frecuente del estilo directo en citas: referencias legales a leyes y normas, testimonios y declaraciones...