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El Neoclasicismo

El teatro neoclásico

El teatro neoclásico es un movimiento teatral con orígenes en el siglo XVII, desarrollado plenamente durante el siglo XVIII, y que se caracterizó por retomar los estilos de las sociedades romanas y griegas clásicas representando así las ideas de la Ilustración en el ámbito de la cultura.

El movimiento neoclásico comenzó en Francia y se extendió rápidamente por toda Europa.

Las cinco reglas y las tres unidades del teatro neoclásico

El neoclasicismo pensaba que el movimiento cultural previo había sido demasiado laxo y que se centraba demasiado en el individuo. Los neoclásicos se centraron más en lo que cada individuo podía aporta al conjunto de la sociedad con una actitud estricta dirigida por cinco reglas básicas:

  • Pureza

Los géneros teatrales reconocidos oficialmente durante el período neoclásico fueron sólo la comedia y la tragedia. Estos géneros nunca se mezclaban, incluso se llegó a utilizar máscaras que representaban la felicidad y la tristeza y así conseguir la máxima pureza en la representación. La comedia era típicamente relacionada con las clases bajas mientras que las complejas tragedias reflejan la vida dramáticamente sofisticada de las clases altas de la sociedad. Desviarse de estos límites iba en contra del orden clásico.

  • Cinco actos y tres unidades

Una obra teatral debía estar estructurada exactamente en cinco actos vinculados a las tres unidades diseñadas por Aristóteles, según el cual, un teatro realista tenía que cumplir con la unidad de acción, unidad de lugar y unidad de tiempo.

La unidad de acción hacía referencia a que la obra debía relatar un sólo argumento con muy pocos subargumentos o ninguno.

La unidad de lugar restringía la ubicación de la acción a un mismo espacio o localización geográfica.

Por último, la unidad de tiempo limitada la duración del argumento de la obra a un máximo de 24 horas.

  • Realismo y verosimilitud

El teatro neoclásico debía ser lo más realista posible. En este sentido los actores debían retratar a sus personajes de forma exacta debiendo adherirse fielmente a la clase social, temperamento y género del personaje. El teatro neoclásico no incluía casi nunca elementos fantásticos ni sobrenaturales así como soliloquios ni coros, pues no representan fielmente el mundo real. Además de los cinco actos de la regla anterior, las obras más serias eran representadas muy pocas veces para maximizar la sensación realista al no dar lugar a que los espectadores fueran a ver la obra con ideas preconcebidas.

  •  Decoro

Los personajes se comportan y hablan de acuerdo a su condición social y cultural.

  • Finalidad

La última regla que regía el teatro neoclásico era la finalidad de la obra: Se pretende divulgar las ideas ilustradas y contribuir a la reforma de la sociedad; además, hay una intención didáctica ya que se intenta enseñar una lección moral al espectador.

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