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Visor

La narrativa de los años 50

La narrativa en los años 50

            En los años cincuenta la novela abandona la visión existencial y recoge las nuevas preocupaciones sociales. Así, la literatura debía cumplir la función de informar al lector de aquello que no aparecía en los medios de comunicación y sensibilizarlo.

El objetivismo (neorrealismo)

Aparece a principios de los años 50 y tiene un objetivo claro: es un intento por acercar la vida a la literatura.

  • Características

    • Personaje colectivo: Generalmente personajes pertenecientes a las clases medias o bajas de la sociedad, gente común, en definitiva.

    • Lenguaje: Coloquial, de significación denotativa, claro y prosaico. Los personajes hablan como podría hablar cualquier persona real a la que le hubieran puesto un magnetófono en la calle.

    • Temas: el retrato de la vida cotidiana de la gente, preocupaciones y tópicos propios de la gente en la sociedad de la España de los años 50.

    • El narrador: Prácticamente no interviene en la narración. Desde la tercera persona narrativa trata de ser solo el intermediario entre los personajes y el lector. No juzga ni, en la medida de lo posible, interviene en la narración, sino que deja a los personajes que hablen y actúen libremente en situaciones triviales y comunes que resultarían familiares para casi cualquier lector del momento.

    • Tiempo y espacio: La novela suele abarcar un breve periodo de tiempo, unas horas, un día, unos días a lo sumo. Espacios concretos del campo o la ciudad: un edificio de vecinos en una ciudad, bares, un parque, una fábrica...

  • Autores

    • Rafael Sánchez Ferlosio

El Jarama. Esta novela es la crónica de un asueto dominical de un grupo de jóvenes junto al río Jarama, donde coinciden con otros excursionistas. Está estructurada de forma que el narrador prácticamente desaparece y el lector únicamente puede obtener información de las conversaciones de los personajes, que discuten acerca de la vida social y anodina. Sin embargo, el tedio vital general se ve roto con la inesperada muerte de una joven ahogada en el río, lo que da cierta trascendencia existencial a la novela.

    • Camilo José Cela

La colmena. Refleja la miseria existente en Madrid en 1942. Uno de los aspectos más notables de esta novela es la del personaje colectivo (más de cien personajes importantes en la novela). En esta novela, Cela muestra la vida de las diferentes clases sociales, plasmando la realidad de forma objetiva, aunque adoptando un tono irónico en ciertas ocasiones. El argumento se reduce al mínimo, y los personajes se mueven por dos motivos constantes: el sexo y el hambre. El tiempo se reduce a tres días, y el espacio está limitado a una zona de Madrid. La técnica narrativa predominante es el diálogo y la mínima intervención del narrador permite hablar del punto de vista de la cámara cinematográfica.

    • Ignacio Aldecoa

El fulgor y la sangre. Los elementos compositivos son: una cuidada expresión rica en matices; el narrador observador que a la vez que cuenta la historia describe “lo que ve” a su alrededor, ofreciéndonos un testimonio bastante preciso de la sociedad del momento; el espacio, por supuesto, la España de los años cincuenta y el tiempo narrativo abarca unos cuantos días. Todo ello integrado en una trama intrigante y bien desarrollada.

Realismo Social

Se desarrolla desde mediados de los años cincuenta durante una década, hasta mediados de los años sesenta.

Comparte muchas de las características del neorrealismo. En este sentido, también hace uso del personaje colectivo, el narrador en tercera persona y el gusto por la vida de gente común, coetánea al lector del momento.

Sin embargo, se diferencia del neorrealismo en:

  • El compromiso político y social: El autor trata de denunciar las injusticias sociales que se cometen. Especialmente se fija en la dura vida de los marginados tanto de la ciudad (preferentemente) como del campo. La dolorosa y triste vida del trabajador de la fábrica, la mina, el campesino… el entorno proletario y sus extremas condiciones de vida, en definitiva. Intenta, por medio de su obra, concienciar al lector de los graves problemas que acosan a la sociedad del momento y al mismo tiempo (a la manera del socialismo comunista) el objetivo último de la obra es mover al cambio social (objetivo éste que nunca consiguió en una España donde el terreno no estaba abonado para tal cambio).

  • Personajes. Especial predilección por seres marginales, obreros, artistas fracasados… personas que de una u otra manera tienen que sufrir los abusos de los que ejercen poder sobre ellos (empresarios, políticos, etc.)

  • Lenguaje: Como ocurría con el neorrealismo, el autor se preocupa de hacer que su mensaje llegue al mayor número posible de lectores; por tanto, se evita cualquier tipo de artificiosidad lingüística y se apuesta por la expresión clara, directa, sin dobles sentidos. En cierto modo, se puede decir que se sacrifica la calidad literaria por un lenguaje utilitario a disposición de los fines de la novela.

Algunas obras representativas son Central Eléctrica de Jesús López Pacheco sobre la explotación de unos campesinos en la construcción de un embalse; Dos días de septiembre de José Manuel Caballero Bonald, acerca de la vida en los días de vendimia en una pequeña y aristocrática ciudad andaluza (se identifica con Jerez).