Skip to Content

Agregador de Contenidos Agregador de Contenidos

EL LENGUAJE RADIOFÓNICO

CREACIÓN DEL MENSAJE RADIOFÓNICO

EL LENGUAJE RADIOFÓNICO. LOCUCIÓN

 

No escribimos igual que hablamos. Pruebe a grabar cualquier conversación improvisada y transcríbala literalmente. Se sorprenderá de la cantidad de incorrecciones, leísmos, repeticiones, “deques”, “estos”, etc. que se pronuncian en un momento. El lenguaje radiofónico, por ser la palabra su esencia, ha de cuidar mucho estos detalles y adaptar el lenguaje a la característica primordial de la radio: escribimos para ser escuchados, no para ser leídos, por lo que es imprescindible tener en cuenta la claridad, repetición de ideas clave, evitar equívocos, confusiones o dobles sentidos y emitir datos concisos y precisos al oyente para facilitar que el oyente retenga la información.

En este sentido, hay que atender a dos aspectos que influyen en su redacción:

~       La radio emplea un lenguaje que se materializa a través de la palabra (música, efectos sonoros y silencios forman parte de este lenguaje), por lo que se nutre de un vocabulario cotidiano y fácilmente decodificable. Si nos viésemos obligados a utilizar algún cultismo o tecnicismo conviene explicarlos brevemente para que el oyente pueda proseguir con la compresión del mensaje. Los verbos son fundamentales, ya que los tiempos verbales nos sitúan temporalmente. En este sentido, podemos decir que la radio es el medio del presente debido a sus características de inmediatez y simultaneidad. A esto ayuda el uso de recursos como “En estos momentos…”, “Noticia de última hora…”. En cambio, los adjetivos son prescindibles a no ser que contribuyan a reforzar sensaciones en la imaginación del oyente.

~       Puntuación adaptada. Es decir, no puntuaremos como lo hacemos habitualmente en el lenguaje escrito que tiene como finalidad ser leído, sino que la puntuación se convierte aquí en una especie de pauta que nos permite crear unidades fónicas con sentido. De esta forma, la coma es una pequeña pausa, un elemento para variar la entonación que permite breves respiraciones durante la locución. Por su parte, el punto señala que una unidad fónica se ha completado. Si el punto es punto seguido, lo entenderemos como final de frase. Si es al final de un párrafo, indica una pausa un poco mayor. Esto nos permitirá renovar el aire necesario para continuar sin esfuerzo con la locución. Los dos puntos, el punto y coma y los demás signos de puntuación solo tendrán valor si el locutor les concede algún tipo de simbolismo personal. Es decir, no tienen equivalentes sonoros.

 Pero no olvidemos que estamos hablando de un mensaje en forma de sonido donde influye poderosamente la técnica. La técnica también lo determina y, en cierta forma, le dota de significado. Según Vicente Mateos, “el mensaje radiofónico debe cumplir unos principios comunicativos para que llegue con total eficacia al oyente”. Estos son: audibilidad de los sonidos, compresión de los contenidos y creación de un contexto dado.

 Lenguaje radiofónico: la locución

https://sites.google.com/site/radiouvmproyecto/lenguaje-radiofonico-la-locucion


 ELEMENTOS DEL LENGUAJE RADIOFÓNICO

 LA PALABRA

 Dentro del pensamiento humano, la palabra constituye el instrumento habitual de comunicación, es la transmisión del lenguaje que permite la comunicación social y, por tanto, la socialización. La palabra en la radio es voz, voz que debemos adecuar tanto en el proceso previo de escritura como a la hora de hablar al oído humano receptor que no nos ve y que es el oyente.

La voz del locutor se convierte en una especie de retrato sonoro que oímos. Para ello se hace imprescindible que la voz sea clara, que la palabra esté bien pronunciada, que controlemos los diferentes tonos (graves o agudos) que nos permiten transmitir unos u otros estados ante la información (seriedad, tensión, diversión…), que hagamos uso oportuno de la intensidad de la voz (alta o baja, fuerte o débil) porque ello permite que el timbre de la voz se convierta en un elemento importante a la hora de “imaginar” y asociar dicha voz a una serie de características que no podemos ver pero que representamos mentalmente. Es habitual que los oyentes “pongan” rostro a las voces que escuchan de forma regular y cuando, en algún momento, conocen personalmente al dueño de la voz, manifiesten que el rostro imaginado no coincide en absoluto con el rostro real. Algunos locutores deciden no ser visibles públicamente para acrecentar ese misterio y magia de la radio. Pero este es otro tema que Internet ha cambiado: la radio ya se ve.

El mensaje que transmite la palabra en radio debe ser lo más transparente posible, ya que es fugaz y desaparece rápidamente, impidiendo al oyente volver atrás como haría con las páginas de un periódico. Conviene evitar las frases complejas, las subordinadas, las formas verbales compuestas, la enumeración exagerada de datos y el ritmo aburrido a falto de agilidad. Es decir, el mensaje radiofónico tiene que estar adaptado a su medio para que la palabra cumpla su función comunicativa. Recordemos que en la radio no existe el feed-back inmediato, esa respuesta de la persona receptora que llega a la persona emisora de la información.

La palabra radiofónica se vale tanto del texto escrito como de la improvisación, que requiere cierto entrenamiento o facilidad. En este sentido, es aconsejable huir del texto que parece leído, aunque en realidad sea así, aportando todos los recursos profesionales para hacerlo parecer un texto sonoro  conversacional. En cuanto a la habilidad de la improvisación, diremos que existen una serie de normas no escritas que la favorecen:

Evitar hablar de lo que desconocemos, no abandonar los límites del tema tratado(“no irse por las ramas”) pues dificulta el hilo narrativo a la hora de recuperar de técnicas que nos permitan respirar y sentirnos relajados ante el micrófono.

 LA MÚSICA

 Aunque hay emisoras donde la música es la gran protagonista (radiofórmulas muiscales), cierto es que la música ocupa el segundo lugar, tras la palabra, ya que tiene el poder de facilitar una gran multiplicidad de sensaciones. La música está presente en todo tipo de programas, de forma absoluta. Está por crear el espacio radiofónico sin música y que cumpla las funciones de información, formación, orientación y entretenimiento. 

En los inicios históricos de las emisiones regulares de radio, las emisoras carecían de reproductores de música. De esta forma, la música tenía presencia cuando la radio se desplazaba para realizar sus emisiones a salas de conciertos, de espectáculos, de baile, de teatro… o cuando los cantantes, músicos u orquestas visitaban los estudios de radio e interpretaban in situ. A partir de los años 60, el desarrollo de la industria fonográfica permite que las emisoras reproduzcan en los estudios los discos de vinilo o pizarra, incorporando así la música a su programación como elemento indispensable. La música comienza a formar parte esencial del lenguaje radiofónico. Con el tiempo, se fue creando incluso música especialmente concebida para el medio radio.

La música en la radio cumple las diferentes funciones:

-        Puede ser música descriptiva que cumple la función de evocar tiempo y lugares de cualquier época histórica, lo que convierte a la radio en un escenario barato y asequible pues la construcción de “decorados” sonoros es mucho más fácil que la del cine o la televisión.

-        La música puede ser también expresiva, es decir, tiene la capacidad de crear ambientes emocionales, estados de conciencia, predisposición a un género y otro.

-        La música ambiental es esa música de fondo que nos sitúa permanentemente en un contexto mental casi sin darnos cuenta.

-        La música cumple una función gramatical, ya que ayuda poderosamente a diferenciar las diversas escenas, la variedad de espacios en que se sitúa la acción radiofónica o el salto temporal de una época a otra. Incluso si es un sueño o es realidad.

 

EFECTOS SONOROS

Es el conjunto de sonidos naturales o artificiales que sustituyen a la realidad para definir un contexto o paisaje, para visualizar un ambiente espacio-temporal concreto. Acompañan a la acción y proporcionan matices y detalles a través de fuentes sonoras como la música, grabación de fragmentos de la realidad o recreación en estudio de los  mismos para crear la sensación de aquello que tiene lugar en ese momento, donde “se encuentran” los locutores o actores de radio. Al archivo de efectos sonoros, que incluye los efectos especiales, se le llama “biblioteca de efectos”. Hasta los años 90 existía en las grandes emisoras el técnico de efectos especiales que contaba con una serie de instrumentos y artefactos en la emisora para crear los efectos en el momento. En la actualidad, algunos locutores, realizadores y periodistas suelen incorporar a sus intervenciones efectos sencillos que realizan con la ayuda de pequeños mecanismos como juguetes, maquinistas, instrumentos musicales o con palmas, golpes, pisadas o patadas que realizan ellos mismos en el estudio. Los efectos sonoros cumplen también  una serie de funciones:

-        Función ambiental: es la que proporciona un espacio visual, es decir, localiza la acción y contribuye a hacer más o menos creíble lo que allí sucede. Por ejemplo, si oímos balidos de ovejas, el balido denota la presencia de un rebaño de ovejas. Acciona rápidamente el mecanismo de imaginación sin esfuerzo.

-        Función expresiva: es la que nos coloca en un determinado estado de ánimo. Si oímos lluvia nos sitúa en un estado de nostalgia, de apuro incluso.

-        Función estética porque enriquece un momento concreto. Por ejemplo, el suave trino de un pájaro dentro de una casa para dar sensación de hogar.

EL SILENCIO

Aunque resulte paradójico, el silencio tiene una fuerza comunicativa rotunda. El silencio es una pausa intencionada capaz de narrar, expresar, describir… gracias a su ubicación entre los elementos que van antes y después de él. El silencio es especialmente útil en la radio para recalcar el estado emocional del que habla (no es lo mismo tomarse tiempo que ir rápido, expresar miedo, cólera, sorpresa, amor…), invitar a reflexionar sobre lo que se ha dicho, marcar tiempos a través de la pausa, recalcar recelo, suspicacia, duda o desconfianza al no terminar una frase o dar énfasis. El silencio puede convertirse en la marca profesional de un locutor, si lo maneja convertirse en la marca profesional de un locutor, si lo maneja con dominio y sin abuso. En España, el precursor del uso del silencio como recurso en la palabra radiofónica fue Jesús Quintero durante los años 80 en su programa “El loco de la colina”, también utilizados con posterioridad en televisión: “El perro verde”, “Ratones coloraos”.

 

LOS PLANOS SONOROS

La necesidad narrativa de comunicar la sensación espacial al radioyente se consigue mediante los planos sonoros que determinan la situación o  el origen de los distintos sonidos.

Los planos de presencia marcan la distancia a la que se encuentra el personaje que habla o la fuente del sonido de que se trate del plano principal, en el que se sitúa al oyente y que es en el que transcurre la mayor parte de la acción. El efecto se consigue adecuando la distancia y la manipulación del sonido en la mesa.

Los planos temporales sitúan el tiempo en que se produce la acción.

Los planos de intención marcan complicidad, fantasías, introspección, etc.

Ficheros adicionales