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Visor

Aprender en tiempos revueltos. La nueva ciencia del aprendizaje

Juan Ignacio Pozo

Este libro parte de la paradoja del aprendizaje. Vivimos en la llamada sociedad del conocimiento que  dedica cada más tiempo y más recursos a aprender y sin embargo convive con la frustración de no conseguir satisfactoriamente este propósito. Los cambios experimentados por la sociedad han transformado la cultura del aprendizaje y es preciso repensar nuestras creencias y prácticas tradicionales sobre la educación a la luz de las nuevas ciencias del aprendizaje. En esta nueva cultura del aprendizaje aprender es ser capaz de dialogar con la incertidumbre, el objetivo no es desarrollar un conocimiento enciclopédico sino  aprender a aprender, cambiar lo que somos, el  alumno se convierte en el centro del proceso de aprendizaje y cobran un nuevo sentido la duda, el error, la emoción o la cooperación. El profesor no es quien suministra información sino quien acompaña y guía el proceso de elaborar el conocimiento en un aprendizaje experiencial y reflexivo, a través de estructuras dialógicas de cooperación, de solución de problemas o de realización de proyectos.

El libro está estructurado en tres partes: la paradoja del aprendizaje, la ciencia del aprendizaje y la práctica del aprendizaje.

En la primera parte, el primer y el segundo capítulos nos enfrentan con un diagnóstico, el aprendizaje está enfermo  y necesitamos enfrentarnos a nuevas tareas que requieren nuevos conocimientos, habilidades y destrezas, necesitamos aprender a convivir en un mundo cambiante. La  paradoja del aprendizaje, por más recursos que dediquemos no conseguimos aprender satisfactoriamente,  necesita adoptar  una nueva cultural del aprendizaje, otras formas más completas de entender el aprendizaje  que la simple exposición al conocimiento

El tercer capítulo nos presenta la nueva cultura del aprendizaje, la función social de la información frente a la selección, la educación para todos. Sin embargo las cosas no han  cambiado, “la escuela enseña contenidos del siglo XIX, con profesores del siglo XX a alumnos del siglo XXI”. La nueva cultura del aprendizaje se caracteriza por vivir en la sociedad de la información y la función social de aprendizaje no es proporcionar información,  sino ayudar a convertir esa información en conocimiento. Vivimos en una sociedad de conocimientos múltiples e inciertos y aprender es ser capaces de “dialogar con la incertidumbre”, evitando el escepticismo del todo vale  o el fanatismo y la intolerancia. La nueva cultura del aprendizaje ha de ser dialógica, cooperativa y mantenida a lo largo de la vida. Aprender implica orientarse más hacia el proceso que hacia el producto, es necesario aprender a aprender

El cuarto capítulo desarrolla una definición del concepto de aprendizaje desde la propia psicología del aprendizaje: “el aprendizaje es un cambio relativamente permanente y transferible en los conocimientos, habilidades, actitudes, emociones, creencias, etc., de una persona como consecuencia de sus prácticas sociales mediadas por ciertos dispositivos culturales”. La sociedad y la ciencia del aprendizaje han cambiado muchos en los últimos años, los sistemas educativos, sin embargo,  no han cambiado las prácticas de aprendizaje.

El quinto capítulo cierra la primera parte del libro con un análisis de los diez pecados capitales de la concepción tradicional del aprendizaje, resultado de una doble herencia, biológica y cultural, según la cual interpretamos el mundo en términos de las modificaciones que causan en nuestro cuerpo y mantenemos una concepción dualista, ontológica y epistemológica, sobre la realidad y el conocimiento que se traslada a nuestras representaciones implícitas del aprendizaje como la distinción entre cuerpo y alma y el realismo intuitivo que nos conduce a pensar que existe un mundo objetivo, independiente de mi actividad mental y que conocer es apropiarse de las propiedades verdaderas de ese mundo objetivo:  el yo racional, aprender es copiar, aprender sin error el conocimiento establecido, aprender es adquirir conocimiento abstracto y formal, el conocimiento acumulado se convierte en capacidades, aprender sin emociones, la cultura del esfuerzo, aprender es un vicio solitario y aprenden más los más capaces, son los diez pecados capitales del aprendizaje.

Ya en la segunda parte, el autor recurre al conocimiento científico para desmontar cada uno de los diez pecados capitales del aprendizaje y explorar cómo afectan al aprendizaje.

En el capítulo sexto  se cuestiona la idea de que nuestras acciones dependen de las decisiones de nuestro Yo racional, el ejecutivo Jefe. En el capítulo séptimo se rechaza que veamos el mundo tal como es y que el aprendizaje nos acerque a la verdad. El autor nos lleva a distinguir el mapa del territorio, siendo nuestro conocimiento el mapa que elaboramos para movernos por la realidad. Aprender no es adquirir mejores mapas, sino aprender a navegar con ellos por nuevos territorios y construir nuevos mapas. El capítulo octavo señala cómo la manera entender la mente y el aprendizaje han estado ligados a la tecnología mediante la que aprendemos, el libro ha conducido a creer en la memoria como copia fiel, literal de la realidad. Las nuevas tecnologías de la información conducen a concebir el aprender como comprender y a relacionar lo nuevo con lo que ya sabemos. El capítulo noveno rechaza que el error sea obstáculo  para el conocimiento y destaca la importancia de la duda para el aprendizaje.  El capítulo décimo nos presenta el concepto de la mente encarnada, aprendemos con todo  cuerpo, hemos de tomar conciencia de las diferencias entre las creencias que se derivan de las intuiciones que nos proporcionada el cuerpo y el conocimiento científico para poder reinterpretarlas a la luz de la ciencia. El capitulo décimo primero habla de diversificar el aprendizaje, más allá del verbal y simbólico, de aprender a hacer y de aprender a ser. No basta con adquirir conocimientos, hay que aprender de usarlos de forma competente, hay saber gestionar el conocimiento de forma metacognitiva- planificar, supervisar, evaluar- hay que aprender a aprender.  El capítulo décimo segundo rechaza el aprendizaje a sangre fría, sin emociones;  no hay aprendizaje sin emoción. Las emociones secundarias dan sentido al propio aprendizaje. El capítulo décimo tercero rechaza la ecuación de la motivación: a más exigencia, más esfuerzo y más aprendizaje. Se ha de buscar motivos para aprender distintos del miedo a no aprender, hay que reforzar la motivación interna para el aprendizaje, partiendo de los intereses de los alumnos. El capítulo décimo cuarto rechaza el aprendiz como cazador solitario y la falta de cultura escolar de cooperación. Se aprende más de la cooperación que de la competición, sobre todo en las formas más complejas de aprendizaje vinculadas a la solución de problemas. El capítulo décimo quinto cuestiona la inteligencia como atribución del rendimiento de los alumnos.  Lo que la naturaleza o la experiencia previa del aprendiz no dan, el aprendizaje lo puede prestar. Hemos de pensar en términos de capacidades y competencias vinculadas a las propias experiencias de aprendizaje.

La tercera parte del libro tiene una orientación práctica orientada el aprendizaje en cuatro ámbitos: la familia, la escuela, el trabajo y la sociedad. El capítulo décimo sexto presenta la función familiar para preservar los valores culturales y su influencia resulta esencial para conformar aspectos de la propia identidad vinculados a lo afectivo, lo social o lo moral. Es preciso ayudar a los padres y madres a reconstruir sus propias prácticas y sus creencias para  promover más espacios de educación parental. El capítulo décimo séptimo habla de la escuela como  mucho menos permeable  a cambios sociales y culturales que la familia. El aprendizaje escolar también debe adoptar un enfoque experiencial, partiendo de lo que los alumnos ya saben, sienten y son para ayudarles a tomar conciencia de ello y que les permita integrar los nuevos conocimientos. Para ello debe cambiar el foco en la organización social de los aprendizajes fomentando la cooperación y adoptando estructuras dialógicas. La escuela es un espacio para vivir con otros y para aprender de ellos.  El capítulo décimo octavo habla del  mundo laboral y cómo evoluciona más rápido que la escuela. Precisa expertos capaces de gestionar el uso del conocimiento para generar nuevas vías de resolución de problemas en lugar de aplicar soluciones inventadas por otros. Se requiere una formación reflexiva y un aprendizaje experiencial. Mejorar la productividad en la economía del conocimiento no es posible sin desarrollar la capacidad de innovar perdiendo el miedo al error. El capítulo décimo noveno se refiere a la vida social como uno de los ámbitos en los que más difícil resulta cambiar,  donde nuestro aprendizaje se produce de forma no consciente.  Una vez más,  es el aprendizaje experiencial el que permite transformar las ideas en las que creemos y cambiar nuestras actitudes.  El capítulo vigésimo se refiere a la última frontera en el aprendizaje, el aprendizaje en la RED. El aprendizaje virtual es empobrecedor porque en los espacios educativos no se enseña a usar las TIC. La gestión de la información a través de las TIC debería ayudar a promover tres cambios esenciales en el aprendizaje escolar: ir más allá de la fe realista, cambiar la gestión unidireccional del conocimiento por una gestión dialógica, donde el profesor se convierte en un mediador del diálogo reflexivo,  e integrar la utilización de múltiples  códigos o lenguajes.

Su autor, Juan Ignacio Pozo Municio es catedrático de Psicología Básica en la Universidad Autónoma de Madrid, impartiendo materias relacionadas con la Psicología Cognitiva del Aprendizaje. Ha realizado numerosos estudios sobre el aprendizaje de conceptos y procedimientos en diferentes dominios específicos de conocimiento, así como en el desarrollo de estrategias de aprendizaje en los alumnos y ha trabajo asesorando a profesionales del aprendizaje, la educación y la formación. Ha publicado más de una veintena de libros dedicados a la propuesta de modelos cognitivos de aprendizaje,  las concepciones que profesores y alumnos tienen sobre el aprendizaje y a la mejora de las prácticas de aprendizaje en diferentes contextos sociales. Entre sus publicaciones destacamos: Aprendizaje de la ciencia y pensamiento causal (1987), Teorías cognitivas del aprendizaje (1989), Solución de problemas (1994), El aprendizaje estratégico (1999), Humana mente. El mundo la conciencia y la carne (2001),  Nuevas formas de pensar la enseñanza y el aprendizaje: las concepciones de profesores y alumnos, en colaboración (2006) y Aprendices y maestros (2008).

 

 

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Año 2016
Edición 1
Lugar Madrid
Editorial ALIANZA EDITORIAL
I.S.B.N. 978-84-9104-239-6
D.L. M.32.898-2015