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Visor

Javier Fesser

José Manuel Arribas. Javier Fesser es un director de éxito. Has recibido varios premios Goya: al Mejor Cortometraje de Ficción, en el 1995, al mejor al Mejor guion original, en el 2009, a la mejor dirección en 2009. Has sido finalista en los Óscar en la edición de 2007 al mejor cortometraje con “Binta y la gran idea”. Además de otras tantas nominaciones, entre la que se encuentra la elección por la Academia de la película “Campeones” para representar a España en la 91 edición de los Oscar. ¿Cuáles consideras que son las claves de tu éxito?

Javier Fesser. Trabajar sin buscarlo, supongo y, sobre todo, hacer las cosas como creo que debo hacerlas sin tener en cuenta lo que los demás esperen de mí. Me gusta pensar que, aunque me inspiro muchísimo en los trabajos de otros, no imito a nadie y trato de buscar mi propio camino para cada proyecto. Cuando digo no imitar a nadie me incluyo, porque a veces es tentador imitarte a ti mismo cuando las cosas te han funcionado. Creo que en mi trabajo de contador de historias he tratado siempre de conocer lo mejor posible aquello de lo que hablo y he intentado comprender a todos mis personajes, aunque muchos de ellos actúen como yo jamás lo haría.

"Me gusta pensar que, aunque me inspiro muchísimo en los trabajos de otros, no imito a nadie y trato de buscar mi propio camino para cada proyecto"

J.M.A. Tu película “Campeones” narra las vivencias de un equipo de baloncesto de personas con una discapacidad intelectual, a los que un entrenador baloncesto es condenado a entrenar por conducir borracho. Es un relato de la vida de algunas personas que discurre entre el deporte y la discapacidad intelectual. ¿Qué te atrajo del guion escrito por David Marqués y qué tiene la película de realidad y de ficción?

J.F. Me enamoré de los personajes que daban vida a ese guion. Comprendí inmediatamente la impresionante capacidad que tenían para emocionar desde la risa y desde la verdad más incuestionable. Derrochaban los dos ingredientes que más me atraen para contar una historia: humor y ternura.

"Me enamoré de los personajes que daban vida a ese guion"

J.M.A. La Fundación Estudiantes fue un importante aliado para la realización de la película ¿Cómo se fraguó esta colaboración?

J.F. El baloncesto era el paisaje de la historia y necesitábamos la colaboración de un gran equipo que aportara a la trama el contraste entre el mundo brillante y glamouroso del deporte profesional y el modesto entorno de la liga de personas con discapacidad. Además, Estudiantes tiene también un equipo de estas características, apuesta por la integración y representa muy bien los valores del deporte, en un entorno con más vocación y entusiasmo que presupuesto. Y encima nos abrieron las puertas de su club de par en par, así que se convirtieron en cómplice perfecto de la aventura Campeones.

J.M.A. Según datos del INE de 2007, los últimos disponibles, existen en España 3,8 millones de hombres y mujeres con una discapacidad, 19 % de los cuales tienen problemas mentales. La película muestra con naturalidad, con emoción y con humor la realidad de la discapacidad intelectual ¿No te preocupó que pudiera interpretarse como frívolo este abordaje de la discapacidad desde el humor? ¿Cómo lo vivieron los protagonistas?

J.F. No, ninguna preocupación. Yo hice la película desde la admiración a estas personas que utilizan más el corazón que la cabeza y que no pierden ocasión para darnos grandes lecciones de inteligencia emocional. Mi intención fue darles voz, mostrarles como son, para que nos desmontaran a todos con su sencillez, su cordura y su arrolladora empatía.

"Yo hice la película desde la admiración a estas personas que utilizan más el corazón que la cabeza y que no pierden ocasión para darnos grandes lecciones de inteligencia emocional"

J.M.A. Entiendes el cine como entretenimiento, pero también como compromiso para favorecer la reflexión, el cambio de mirada o de mentalidad de las personas. En este sentido, dices que te gusta que tu trabajo contribuya a la educación. ¿Qué puede aportar “Campeones” a ese cambio de mirada del espectador?

J.F. Campeones ayuda a desmontar prejuicios y a eliminar las barreras que el miedo a lo diferente suele levantar. Conocer a quien es distinto, ponerte en su piel durante dos horas y sentir parte de lo que otro siente, es un camino fantástico hacia la empatía, hacia el aprendizaje que nos abre la mente a todos los demás: nadie somos el centro de nada, todos contamos, todos somos únicos en algo.

J.M.A.  Vivir es gestionar la tensión entre lo que uno ha logrado y lo que le queda por conseguir, en lo que uno es y lo que debería ser. Sin embargo, hay ocasiones en las que se produce un vacío existencial, en las que no sabemos qué hacer con nuestra vida, en las que nos asedia la desesperación o el tedio. Marco, el entrenador, parece encontrarse en este pozo, del que sale de un modo insospechado, gracias a esos “Campeones”. A menudo, cuando pensamos en la inclusión de las personas con discapacidad lo hacemos para destacar aquello qué en que les podemos ayudar, pero ¿Qué nos pueden aportar las personas con discapacidad?

J.F. Una persona con discapacidad intelectual, en general, dice lo que piensa y jamás lo hace para ofender. Es esta una consecuencia de utilizar más el corazón que la cabeza. Y en un mundo gobernado básicamente por la mentira o las medias verdades en el que la mitad de la humanidad se preocupa por venderle una moto a la otra media, nos viene de perlas una bocanada de sinceridad.

J.M.A. En un momento de la película Román dice sobre Marco, el entrenador, “la discapacidad la va a tener siempre, pero nosotros le estamos enseñando a manejarla”. Tu película presenta un divertido juego de espejos en el que se muestra que la discapacidad es relativa, en la que los “normales” tenemos discapacidades y los “discapacitados” son personas con grandes capacidades. Etiquetamos a las personas por lo que no saben hacer o no lo hacen bien sin tener en cuenta para qué o cuándo lo hacen. También en otras obras tuyas muestras esto, que la discapacidad a las personas se las ponemos los demás. ¿Está sobrevalorada la capacidad intelectual? ¿Nos pueden los prejuicios cuando nos acercamos al otro?

J.F. Absolutamente sobrevalorada. Las notas de nuestros hijos en el colegio muchas veces son más importantes que su relación con el mundo, con los demás o consigo mismos. Todos llevamos nuestra colección de pequeñas o no tan pequeñas discapacidades, lo que pasa es que utilizamos gran parte de nuestra “capacidad intelectual" para disimularlas. Y sí, muchas de las supuestas discapacidades se las adjudicadnos nosotros a los demás. Dar por hecho que Fulanito no podrá hacer esto, y no darle por ello la oportunidad de intentarlo, es casi garantía de que Fulanito cada vez será y se sentirá más incapaz. Es increíble lo capaces que somos para muchas cosas cuando los demás confían en nosotros.

"Las notas de nuestros hijos en el colegio muchas veces son más importantes que su relación con el mundo"

J.M.A. Has colaborado con la Fundación A LA PAR, que trabaja por los  derechos de las personas con discapacidad intelectual, en la publicación de un libro de “Nada nos para. La visión de los que nunca se rinden.”. En el prólogo dices: “la diferencia no debe dar miedo, ni debemos apartarla o intentar moldearla. Es un tesoro, esconde perlas de una riqueza fuera de lo común, y la única discapacidad es la de no saber reconocer su grandeza”. ¿Tenemos miedo al diferente? ¿Miedo a lo desconocido y miedo absurdo a la reacción del otro?

J.F. Cuando te relacionas con una persona que interpretas como diferente a ti, estás preocupado por cómo te expresas y también por cómo tu interlocutor reaccionará, cosa tremendamente absurda ya que todo estás fácil: comunícate y di lo que tengas que decir, la reacción del otro es su trabajo, no el tuyo. Todo es más normal y sencillo de lo que parece. A todos nos gusta comunicarnos, conocer a los demás, que nos pregunten, que nos respondan, que nos tengan en cuenta. Solo hay que mirar a cualquier persona sin prejuicios y sin dar por hecho ninguna limitación.

J.M.A. Siguiendo en esta línea, hay verdades que sólo se comprenden desde la emoción, como el valor de los seres humanos y de sus diferencias. Una de las frases más sencillas y que recoge lo esencial de una relación liberadora con las personas con discapacidad se dirige a Marco, el entrenador: “nos has tratado como personas”. ¿Es posible superar el miedo al diferente y establecer una relación personal con quienes son diferentes? ¿Qué nos falta para conseguir esto? Además de ver tu película, que es una gran herramienta de reflexión, ¿qué tendríamos que hacer en los centros educativos para que esto fuera una realidad, para saber tratar siempre al otro como una persona?

J.F.  Yo empezaría trabajando la idea de que todos somos “el otro”. Nos encanta hacer chistes sobre nuestro cuñado pesado pero la realidad es que, en ese mismo momento, probablemente nuestro cuñado pesado los esté haciendo sobre nosotros. Y con más gracia. Hablamos de extranjeros con aplastante seguridad sin percatarnos de que todos lo somos en cuanto la vida nos empuja fuera de nuestras fronteras, de nuestro barrio o de nuestro club de bádminton. El cine es, en este sentido, una herramienta inmejorable para comprender que nadie es el ombligo de ningún mundo y que la tierra es un hogar común en el que todos buscamos lo mismo: estar calentitos, estar bien, sentir que se cuenta con nosotros.

"Yo empezaría trabajando la idea de que todos somos “el otro”"

J.M.A. El libro “Nada nos para” presenta 14 testimonios reales de personas con discapacidad, que son un ejemplo de superación,” auténticos profesionales de la superación de barreras”, que no se rinden fácilmente, que han descubierto, como David, que la vida es mucho más que dejarse llevar, que han desterrado el miedo, como Mónica, que han aprendido a dar valor a todas, como Diego. Viktor Frankl, en su libro “El hombre es busca de sentido”, uno de los relatos más impactantes del siglo XX sobre la superación personal, nos recuerda una frase de Nietzsche: “el que tiene un por qué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. En la película ganar el campeonato se convierte en motivo de superación, en una meta, pero ¿qué lección quiere transmitir el final sobre la importancia de cómo recorrer el camino?

J.F.  Es la clave de la película y todo en ella trabaja para llegar a este inesperado momento. Ganar no es recibir un trofeo, es estar satisfecho de tu esfuerzo, sin pasar por encima de nadie. Los protagonistas de la película son campeones porque han entendido el trabajo en equipo, porque han dado todo en un proyecto común y, sobre todo, porque vuelven a sus casas tras el campeonato más sabios, con más herramientas para conseguir el trofeo de todos los trofeos: ser felices haciendo felices los demás.

J.M.A. ¿Muchas historias de superación están relacionadas con la práctica deportiva ¿Qué puede aportar el deporte a la vida de las personas con discapacidad, a su socialización y al desarrollo de su autonomía?

J.F. El deporte es una excusa perfecta para socializar, para adquirir responsabilidades, para trabajar en equipo, para superarte, para entender al oponente y para comprender que con esfuerzo y dedicación la vida suele darte bastantes alegrías.

J.M.A. Cuando “Los Amigos” pueden “machacar” a otro equipo, Collantes dice que van a salir a ganar, no a humillar, que eso no es necesario. ¿Educa el deporte? ¿Cuáles son las grandes aportaciones del deporte a la Educación?

J.F. Cuando practicamos algún deporte es fácil entender que unas cosas se nos dan mejor que otras, que puedes ser un crack como portero de fútbol y a la vez incapaz de calzarte unos patines para jugar al hockey. O nadar como un pez, pero ser un auténtico inútil en la escalada. Y eso es trasladable a todos los aspectos de la vida. Todos somos únicos e irrepetibles para llevar a cabo algo, es cuestión de descubrirlo en nosotros mismos y de ayudar a descubrir también los talentos del prójimo.

J.M.A. Tienes otras películas como Camino o el cortometraje por el fuiste nominado al Óscar, Binta y la gran idea, en los que la gran protagonista es la infancia, la naturalidad y la autenticidad de las niñas, en este caso, en contextos complejos. ¿Crees que todavía se roba la infancia a los niños? ¿Les dejamos ser espontáneos? ¿En qué debería mejorar el sistema educativo para escuchar de verdad a los niños y aprovechar esa espontaneidad y esa naturalidad buena y “humana”, cercana, que nos da la infancia?

J.F. A los niños habría que incluirlos más en general en nuestros debates. Desde su ingenuidad a veces aparecen soluciones a “problemas de mayores”. De Unicef aprendí, haciendo con su colaboración el cortometraje "Binta y La Gran Idea”, que trabajar para la infancia y apostar por la educación era una inversión segura. En mi vida de adulto me miro a mí mismo y a la gente que me rodea y me doy cuenta, cada vez más, m de que somos lo que traemos de la infancia. Lo incorporado después es anecdótico.

J.M.A. Cuando esta entrevista se publique ya habrás estrenado tu última película “Historias lamentables” cuatro relatos independientes pero interconectados entre sí donde el espectador «podrá viajar por situaciones actuales en las que la realidad es llevada hasta el límite». En tus palabras, «una selección de cuentos llenos de humor, ternura, mala leche y emoción». ¿Qué has querido trasladar al espectador en esta película?

J.F.  Bajo una apariencia de cómic y comedia con la que el espectador pasará dos horas de risas, se esconden personajes de carne y hueso, llenos de ilusiones, fracasos, amores y desamores. Personajes e historias muy estilizadas, muy llevadas al límite, pero, no nos engañemos, nunca tanto como en la realidad. La realidad es mucho más cruda que lo que pasa en Historias Lamentables y, encima, no es tan divertida.

"Solo puedo decir ¡Enhorabuena! por dedicar vuestra vida y vuestra energía a la educación"

J.M.A. Por último, esta revista es seguida por la Comunidad Educativa de la Comunidad de Madrid (directores, docentes, PAS, padres, madres, alumnos…) ¿qué mensaje les dejarías para que todos sean unos auténticos “Campeones” o para que no apaguen nunca las buenas ideas como la de Binta?

J.F.  Solo puedo decir ¡Enhorabuena! por dedicar vuestra vida y vuestra energía a la educación. Sois, de lejos, el pilar fundamental de nuestra sociedad y la esperanza de un futuro mejor. Los maestros y maestras que despiertan la curiosidad en sus alumnos, las ganas de saber y el deseo de tener un pensamiento crítico y abierto, están ayudando a construir, desde sus cimientos, un mundo mejor. ¡Gracias a todos por esto!

José Manuel Arribas Álvarez
Secretario del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid