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Visor

Música y educación en nuestras aulas: los musicales como instrumento educativo

Siempre hemos pensado que la educación y la enseñanza no pueden estar vinculadas única y exclusivamente a un aula. La educación tiene infinitas formas y una de ellas la une a la música y al teatro. Los musicales nos ofrecen la oportunidad de llegar al alumnado de forma distinta y educar y generar determinados valores con más facilidad que en otros espacios o lugares. En los musicales la creatividad es la principal herramienta y ofrece a los participantes la posibilidad de poder expresarse y mostrarse con libertad, tal y como son, y dar cauce a las múltiples inteligencias que nuestros chicos y chicas poseen y a veces desconocen. Cuando surgió la ocasión no dudamos en dar forma a lo que al principio parecía imposible.

 "los musicales nos ofrecen la oportunidad de  llegar al alumnado de forma distinta y educar y generar determinados valores con más facilidad que en otros espacios o lugares"

Antecedentes y diagnóstico

Salesianos Atocha durante varias décadas había sido referente en la representación de obras de teatro y en la producción de musicales, tanto en el marco escolar como en el tiempo libre. Aquella iniciativa creció tanto que resultó muy difícil de mantener en el tiempo. Pasaron algunos años sin poder disfrutar de esta actividad, de sus luces, sonido, canciones… Al llegar un nuevo director pedagógico de ESO, amante de la música y el teatro y, convencido de que las artes escénicas, además de divertir, educan, forman en valores y hacen crecer a todos los que participan en ellas, nos propusimos retomar desde cero la historia de representación de musicales en nuestro centro. Los profesores y profesoras más animados comenzamos a volar y a soñar con que esa idea se podía hacer realidad. Ese mismo curso escolar, conseguimos en muy poco tiempo que, de la mano de “El mago de Oz”, los valores de amistad y magia se hicieran presentes de una forma nueva entre nuestros alumnos.

Musical Salesianos de Atocha

Musical. Salesianos de Atocha

Teníamos algunas cosas a nuestro favor. Un salón de actos grande, un buen grupo de alumnos con el que crear un equipo óptimo para llevar a término la actividad y, sobre todo, mucha, muchísima ilusión. La dirección creyó en el proyecto y nos ofreció todo su apoyo. Además contamos con que en nuestro centro hay ciclos formativos de grado medio de Formación Profesional con las titulaciones de Artes Gráficas, Mecánica y Audiovisuales que, sin lugar a dudas, nos iban a ayudar con el montaje. Otro aspecto positivo es que teníamos el lleno asegurado. Los alumnos de nuestra sección y sus familias vendrían con gusto a ver la “función”; además se ofertaría a las distintas secciones de nuestro centro: Infantil, Primaria y Secundaria. Nos aseguramos de que, después del esfuerzo y dedicación, nuestros, actores, actrices, tramoyistas, figurinistas, bailarines y cantantes pudieran mostrar todo su arte en varias sesiones.

alumnos de los Salesianos de Atocha en un musical.

alumnos Salesianos .Musical.

También descubrimos puntos débiles y riesgos. Volvíamos a retomar una actividad que en nuestro centro ya había tenido muchísima relevancia. Era un listón muy alto que ni siquiera íbamos a intentar superar, pero con el que, inevitablemente, nos podían comparar. Nuestros objetivos eran distintos: llevar la música y el teatro a las aulas y que alumnado y familias disfrutaran y crecieran con ello. No existía un presupuesto para el tema de decorados o vestuarios y tampoco contábamos con material que pudiéramos reutilizar. A ellos se sumaba que ninguna de los que comenzamos la aventura teníamos experiencia real en producir espectáculos, tan solo éramos y somos amantes de los musicales y creemos en ellos como herramienta educativa. Otro problema que teníamos es que el uso del salón de actos es compartido por todas las secciones del colegio por lo que los ensayos, e incluso las representaciones se podrían ver modificadas, lo que nos obligaba, a pesar de nuestra inexperiencia, a fijar un calendario prácticamente inamovible para los ensayos y preparativos del musical y evitar este problema. 

"El análisis de la situación previa no nos echó para atrás y nos ayudó a ser conscientes de nuestra realidad, de nuestro punto de partida"

 Objetivos, estrategias y actuaciones

El objetivo principal lo tuvimos claro desde el principio: el desarrollo global del alumno a través del  teatro musical como una vía de aprendizaje personal y social.

Queríamos que nuestros alumnos pudieran disfrutar de la música y el teatro y que aprendieran a tenerlo como vía de ocio, entretenimiento y expresión cultural. Que se sintieran parte de un equipo de trabajo con todo lo que ello supone: la ayuda, la superación, el apoyo al compañero que lo necesita...

alumnos Salesianos de Atocha. Musical.

Salesianos de Atocha. Teatro.

  • Trabajar las distintas habilidades personales de cada alumno para hacerles sentir importantes a cada uno de ellos en su papel o en el trabajo encomendado.
  • Trabajar la autoestima y la inclusión, mostrando que todo el mundo es válido y puede participar de distintas maneras para alcanzar el mismo objetivo.
  • Aprender a canalizar sentimientos y poner nombre a las emociones.
  • Utilizar la música y el baile como elemento motivador y medio desinhibidor.
  • Trabajar elementos básicos de la puesta en escena como la entonación, la expresión y motricidad, entre otros.

Para alcanzar los objetivos fijados no bastaba con ensayar y actuar. Teníamos que trabajar tanto individualmente con cada uno de los involucrados como con el equipo. Para lograrlo, antes de cada ensayo, hacíamos técnicas de teatro y de habilidades sociales o grupales para generar sentimientos de pertenencia y ayudar a que se valorasen a nivel personal y grupal. 

Teatro musical Salesianos de Atocha.

Para promover la cohesión buscamos un “eslogan de grupo” que expresaríamos con un grito, como símbolo de unión y trabajo en común. A ello se sumó que al terminar un ensayo realizábamos un juego. Antes de irnos teníamos que indicar lo que había sido lo mejor de la tarde y para terminar, “barra libre” de gominolas como premio simbólico al buen trabajo.

Proceso

El proceso fue un largo camino de aprendizaje, plagado de aciertos y errores que nos sirvieron y nos servirán para mejorar en los siguientes proyectos de esta envergadura.

Una vez elegido el musical, lo primero fue buscar aliados para acompañarnos en esta aventura. Ofrecimos participar a nuestros compañeros del equipo docente. Se trataba de una actividad fuera del horario lectivo y no todo el mundo tenía disponibilidad, pero formamos un gran equipo de seis profesores unidos por una misma ilusión, a pesar de la inexperiencia de todos en esas lides.

No nos faltaron las ganas desde el principio y cada uno fue aportando lo que pudo, unos entregamos nuestro tiempo en el ensayo, otros en el guion, otros enseñando técnicas de teatro, otros buscando música…  Cada uno aportó lo mejor de sí mismo.

Decidimos que el libreto debía ser adaptado a nuestra realidad por lo que tomamos como base algunos ya existentes y los cortamos, cambiamos, pegamos y adecuamos hasta obtener lo que queríamos. Al ser la primera vez que nos enfrentábamos a este reto no quisimos complicarnos mucho por lo que intentamos que el texto fuera sencillo, no muy extenso y con canciones fáciles de interpretar.   Una vez realizado, introdujimos la música. Teníamos claro, por muy complicado que fuera, que las canciones sí se iban a interpretar en directo. Todo iba tomando forma. Dejamos para el final escenario, vestuario, luces, bailes y puesta en escena.

Comenzaba la aventura. Presentamos a nuestras alumnas y alumnos la idea, el proyecto. No queríamos solo actrices o actores, queríamos mostrar que en el teatro había sitio para todo aquel que quisiera disfrutar y participar de un buen rato aprendiendo junto a sus compañeros; una experiencia que no olvidaría ninguno de ellos. En nuestra sección de Secundaria hay muchos alumnos. El centro es grande, por lo que, con un poco de motivación, contaríamos con chicos y chicas suficientes para que nuestra idea fuera hacia adelante. Fuimos clase por clase hablando del proyecto. Informamos también de manera grupal por megafonía en los “buenos días” diarios.

Convocamos una reunión para informar más detenidamente a los interesados. Les entregamos una ficha de inscripción en la que cada uno mencionaba en lo que estaba interesado: figuración, baile, tramoya, actuación o ayuda con maquillaje y vestuario. Así mismo hicimos llegar una circular a los padres, no solo para que estuvieran informados, también para que pudieran formar parte de la aventura, si alguno estaba interesado. Así fue. Todas las partes de la comunidad educativa estuvieron representadas en el proyecto. 

Convocamos una audición y entregamos el libreto a los alumnos que querían actuar para que pudieran preparar el personaje que eligieran. Aprovechamos los recreos para hacer el casting y asignar personajes. Se les pedía a los candidatos que leyeran un fragmento del guion, que cantaran y bailaran un poco. La ilusión se les veía en los ojos, como ellos mismos decían, parecía que estaban en un concurso de la televisión.

Uno de los momentos más críticos fue asignar los papeles. Creímos conveniente juntar en nuestro gran teatro a todos los participantes de la actividad (no solo los candidatos a actuar) para realizar una actividad de inicio que ayudara a hacer entender que todos éramos importantes; si uno fallaba, fallábamos todos, desde la luz, vestuario, baile… Una vez que esto quedó claro y los papeles se asignaron, empezaron los ensayos.

Fijamos los ensayos en dos momentos: recreos y la tarde de los viernes. Durante los recreos trabajamos texto, baile y canto organizado por día y siempre acompañado del encargado responsable de cada registro. Los viernes por la tarde, durante dos horas, nos juntábamos para ensayar las escenas que habíamos preparado durante la semana. Cada viernes que asistíamos las ilusiones aumentaban, pero también los miedos e inseguridades crecían.

Ya con el texto aprendido y las canciones ensayadas, llegó el momento de meternos con la coreografía. Curiosamente, en este segmento los alumnos fueron más participativos y dejamos volar su imaginación, dando ideas y creando incluso sus propios pasos de baile.

alumnos de teatro Salesianos de Atocha.

Alumnos de teatro musical Salesianos de Atocha

Llevábamos varios meses de duro trabajo, la fecha se acercaba y tocaba organizar vestuario y escenario. El propio equipo de trabajo fuimos diseñando el vestuario de cada uno de los personajes hasta el detalle de ropa, calzado y complementos. No quisimos  complicarnos mucho ni abusar del presupuesto por lo que intentamos ajustarnos a lo que cada chico o chica podía tener en casa o lo que las familias podían aportar.

En cuanto al escenario, los encargados nos reunimos para acordar cómo serían las distintas escenas, determinar qué material necesitábamos  y cómo podríamos conseguirlo.

Una vez ultimados estos detalles quedaba concluir la puesta en escena con los  juegos de luces. Para ello contamos con la ayuda de los alumnos de Formación Profesional Básica que con el apoyo de su profesora se sumaron a nuestro equipo.

Llegó el día tan esperado, nuestro estreno. Todos nerviosos y expectantes por comprobar el resultado de tanto tiempo de trabajo y esfuerzo.

Dimos publicidad al espectáculo con cartelería que distribuimos por todo el centro. Y los alumnos de Primaria fueron los afortunados de asistir al estreno. Luego llegaron las representaciones para Secundaria y por último, la función final para padres y familiares.

En las actuaciones nos demostramos que habíamos construido un gran equipo: actores, tramoya, maquillaje, luces, todos. Antes de iniciar cada función, los actores se vestían y maquillaban con ayuda de antiguos alumnos.

Antiguos alumnos Salesianos de Atocha colaboran obra de teatro Antiguos alumnos colaboran en obra de teatro musical. salesianos de Atocha.

Los encargados de tramoya, siempre en su posición para cambiar de escenario en el momento preciso; los de luces, en sus puestos; los responsables de texto y baile, en primera fila para apoyar y controlar cada momento de la actuación. Nuestro "Mago de Oz" tuvo una grandísima acogida. Gustó mucho. Todos estábamos encantados, los que participamos en el proyecto, los espectadores, la sección completa de la ESO, los padres y la dirección del centro. Como no podía ser de otro modo, decidimos continuar con esta propuesta educativa en años sucesivos. Así lo hemos hecho hasta el parón provocado por la pandemia que estamos sufriendo.

Resultados

Los resultados superaron las expectativas. Habíamos llevado a cabo una actividad educativa y cultural desde el teatro en la que los chicos y chicas disfrutaron y que los padres y profesores pudieron participar. La realidad fue que habíamos creado una familia, en la que todos éramos bien recibidos, donde cada aportación era valorada y atendida. La ayuda era nuestro lema y el respeto, nuestra identidad. Juntos creamos un grupo con sentimientos auténticos y compartidos: alegría por lo conseguido, satisfacción por el buen trabajo independientemente del resultado. Resultado que, además fue maravilloso, e hizo sentirse orgulloso a todos los que habían participado. La satisfacción de haber hecho disfrutar e intentar contagiar alumnos y familias y claustro la magia del teatro.

Conclusión

La experiencia nos ayudó a aprender de los errores y rectificarlos y nos hizo capaces de mantener o mejorar los aciertos. Y todo ello nos hizo crecer en años posteriores. Así, algunas familias nos ayudaron con el vestuario y con la organización de escenas, nuestros compañeros de la sección de mecánica de nuestro centro fabrican paneles para el decorado.

alumnos de teatro salesianos de atocha.

Antiguos alumnos vinieron a ayudarnos con el maquillaje haciendo nuestra familia cada vez más grande, en la que la edad no importaba, tan solo el compartir ilusión. 

Nos dimos cuenta de que no estábamos equivocados, era una apuesta segura. La música y el teatro van unidos intrínsecamente al carisma salesiano. La alegría en la labor de educar. Y el mayor acierto fue hacer caso a Don Bosco, fundador de los salesianos, que recordaba que “la educación es cosa del corazón”. Y eso es lo que hicimos todos y cada uno de los que participamos en esta experiencia, hacerlo todo desde el corazón.

alumnos de teatro Salesianos de Atocha

Grupo de Teatro Musical Salesianos de Atocha.










Mª Teresa
Castellón Martínez 

Irene
Fernández Caro