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Visor

Entrevista a Juan Manuel Trujillo Torres

Ante todo, muchísimas gracias por aceptar colaborar con la revista DEBATES del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. Para nosotros es un placer y un honor contar contigo para que puedas aportar tus opiniones  en lo referente a la educación en el medio rural.

"La educación rural es la modalidad del sistema educativo de los niveles de educación inicial, primaria y secundaria destinada a garantizar el cumplimiento de la escolaridad obligatoria a través de formas adecuadas a las necesidades y particularidades de la población que habita en zonas rurales"

 Hay opiniones que consideran que los estudiantes en zonas rurales alcanzan aprendizajes considerablemente menores que sus pares en zonas urbanas. ... Adicionalmente, los estudiantes rurales generalmente no tienen los recursos educativos compensatorios de sus familias y comunidades que sus pares urbanos sí tienen. Pero, la escuela rural ¿es mejor o peor que la escuela urbana?

¿Estás de acuerdo con estas afirmaciones?

No estoy nada de acuerdo. Tiene un potencial extraordinario que sólo es necesario advertir desde el propio desarrollo de la organización, considerando también cuáles son esas posibles limitaciones. No hay nada perfecto pero nadie duda de cuánto puede promoverse con un contacto más directo y los aprendizajes en torno a la naturaleza, cuánto puede hacer la cercanía e involucración de las familias, la consideración de un número reducido de alumnos y la atención más personalizada, la promoción más posible de aprendizaje servicio, el valor en el desarrollo de la persona de la búsqueda de la esencia y lo imprescindible vinculado a su contexto, el ejercicio más cierto de una libertad sostenible y el encuentro más posible con uno mismo. Y claro que hay dificultades, las propias vinculadas a la animación y promoción de lo socio-cultural, principalmente, donde la implementación e integración de las TIC tienen mucho que decir en la configuración de este equilibrio.

 
¿Hay mejor calidad educativa en la escuela rural que en la urbana?


No puede ser algo lineal y en este sentido percibo la calidad de uno y otro contexto. Dependerá de muchos factores pero es evidente que la escuela rural no parte, en principio, con menor calidad respecto del entorno urbano. Tiene todas las posibilidades para optimizar rendimientos, desarrollar competencias y mejorar la propia localidad. El profesorado se coordina con mayor cercanía, la familia está muy presente y suele intervenir en los procesos, la ratio es menor, los recursos son cuanto menos adecuados, la significación y funcionalidad de los aprendizajes es muy posible, la corresponsabilidad ciudadana es más atractiva,… Con estas premisas nadie podría dudar de la relevancia de la escuela rural y las oportunidades que ofrece. Simplemente hay que destacarla y creer en ella, precisamente desde el valor de la sencillez de sus propuestas.

Desde el punto de vista de los resultados académicos, PISA (2015) muestra que, en los países de la OCDE, los alumnos de escuelas rurales obtuvieron 31 puntos menos en ciencia que los de escuelas urbanas, una brecha que se puede explicar por las diferencias en el perfil socioeconómico de los estudiantes y las escuelas.

En el caso de España, la brecha rural-urbano se encuentra justo en el eje. Es decir, es nula. Esto significa que en España los resultados de la escuela rural son significativamente mejores que los de la escuela urbana, siempre y cuando estemos comparando alumnos de un índice socioeconómico y cultural similar.

¿Consideras que estos resultados académicos de las escuelas rurales en España dependen en gran parte de la solidez de los proyectos educativos y de las prácticas educativas que se llevan a cabo en las aulas? Y si es así, en qué se diferencian o en qué son similares estos P.E  de los urbanos?

Los resultados académicos dependen mucho, efectivamente, de la solidez de sus proyectos educativos, de la innovación y la implicación cercana que estos mantengan. Si los centros educativos fundamentan su éxito, desde el punto de vista metodológico, es evidente que las metodologías activas y las estrategias basadas en proyectos y problemas, el aprendizaje servicio y la gamificación, son el punto fuerte de los centros rurales. El poder de la naturaleza hace posible que todo sea realmente cierto. Eso significará programar considerando propuestas de actuación continuadas con la cercanía de nuestro contexto. Y es ahí donde está lo virtuoso de lo rural, precisamente en la posibilidad de aprender en campo e investigar de manera cierta, observando los resultados de nuestras actuaciones y no sólo imaginando. Es la esencia de los aprendizajes, reconocer los centros de interés vinculados al medio y a partir de ello globalizar con el resto de áreas. Y lo rural, lo hace sin distinción, considerando el entorno como principal y real escenario de actuación.


Lo rural como opuesto a lo urbano no da cuenta de otros fenómenos que definen a los espacios rurales y vuelven borrosos los límites entre ambos contextos. El desarrollo de actividades no agropecuarias como industrias y servicios; la creciente diversidad de ocupaciones de la población rural, incluso en actividades no agrarias como por ejemplo en la prestación de servicios informáticos, en la producción de artesanías, en la construcción, en turismo; la revalorización del campo como un lugar de residencia permanente o temporánea (hoteles, parques temáticos, turismo de estancias, turismo aventura); la creciente preocupación por el tema ambiental y el desarrollo de prácticas orientadas a la sostenibilidad ambiental; el avance de la biotecnología en materia de productos agrarios; la mayor integración de la cadena agro-productiva y comercial con organizaciones instaladas en el ámbito rural, en las ciudades y pueblos, y en el extranjero; la extensión de las comunicaciones en sectores aislados geográficamente.

 

¿Existe una nueva ruralidad? Y si es así, ¿en qué se diferencia de una anterior?

Es evidente esta nueva realidad, que está aprovechando precisamente todas las virtudes que están presentes y que es necesario que emerjan al exterior. Es preciso invertir en este contexto y crear en base a todas las posibilidades que ofrece. La iniciativa y la emprendimiento en estas zonas ha evolucionado hasta la saciedad y se observa como la tecnología tiene infinitas oportunidades de desarrollo. Todo está por emerger y tan sólo hace falta promocionar desde el ámbito educativo proyectos de desarrollo realmente sostenibles y qué mejor contexto que el entorno rural.

A lo largo de la historia muchos son los maestros que han aceptado el desafío de sostener las escuelas rurales. El enorme aporte que han realizado, entre otras cosas, es que han hecho y hacen posible el derecho a la educación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de las zonas más aisladas de sus países.

Los métodos de Célestin Freinet, ejemplo de renovación pedagógica, se enmarcan en el movimiento llamado "la escuela nueva". Proponía la educación natural vinculada a la vida y las actividades del niño. Puso en valor técnicas originales, basadas en un conjunto de principios como la motivación, la expresión y la socialización, que difundió en sus obras. Dio cuerpo al proyecto pedagógico la inclusión de la imprenta en la escuela. Utilizando un pequeño equipo, propiciaba la producción de textos libres, correspondencia entre escuelas, dibujos libres, ficheros, biblioteca. También desarrolló "el libro de la vida"; cada uno de los niños llevaba uno adelante donde registraban la vida cotidiana de la clase y sus historias personales. El propósito era que los niños pudieran expresarse y comunicarse resguardando la espontaneidad y promoviendo actitudes democráticas. Esto permitía incluir las vinculaciones entre la escuela y la vida, las necesidades comunitarias…etc.   Por otra parte, analizar sus propuestas posibilita poner en debate el uso de las tecnologías, tomando como caso las propias de su época.

¿Cuál es el papel de las tecnologías en la educación del ámbito Rural?

Lo es todo. Es curioso que hablemos de lo natural y lo esencial y valoremos a continuación, como dimensión imprescindible, la integración de las TIC en todos los procesos de E-A. Ellas, van a compensar las carencias y limitaciones que puedan presentarse desde la aceptación de las características de lo rural y, sin duda, van a potenciar el resto que se destaca en estas escuelas. Hemos de aceptar que la competencia digital docente, al igual que la del alumnado, es un requisito que nos hará mejores, más sociales, más críticos, más accesibles, y siempre considerando como equilibrar los inconvenientes que, de facto, parecen ser menores en el mundo rural. La regulación de los tiempos, las posibilidades de desconexión más inmediatas, la evitación del sedentarismo, la confluencia del mundo analógico y el digital,…

Del total de 46,7 millones de habitantes españoles (Instituto Nacional de Estadística, 2019), 9,3 millones viven en zonas rurales, según el Banco Mundial (2019), lo que corresponde a un 13,6% de la población española. En términos demográficos puede parecer una cifra poco elevada, pero cabe añadir que la población rural geográficamente ocupa el 92% del territorio español según la OCDE (2006). Según el Consejo Escolar del Estado (2018), solamente representa un 2,4% del total del alumnado matriculado en estas enseñanzas, este número equivale a la población actual de ciudades españolas como Ciudad Real o Palencia. Nada despreciable y motivo suficiente para que la escuela del medio rural se considere una prioridad en política educativa.

¿Crees, realmente que la escuela del medio Rural es una prioridad en la política educativa?

Debería hacerse más y realmente desarrollar políticas más efectivas para el desarrollo sostenible. Son muchos los movimientos en este sentido, realmente efectivos y muy vinculados también al mundo empresarial. Esta preocupación de la empresa por el mundo rural me hace ver un futuro más óptimo para la escuela de estos contextos pues es, precisamente la innovación, el motor del desarrollo y progreso social. Siempre he considerado que la empresa, quizás por su absoluta necesidad de sobrevivir, va muy por delante de los centros educativos. Creo que es un hecho y sólo nos hace falta aprender e implementar más estrategias vinculadas a ella. Nuestra organización sigue estanca al respecto de otras organizaciones y eso, precisamente, es en lo que debemos insistir, promoviendo estructuras más flexibles, configurando y publicitando buenas praxis, aunando al profesorado en red y formándolo de manera continuada, certificando y haciendo visible su valor y valorando explícitamente su implicación y esfuerzo. Quizás sea eso, el aprecio y valor del maestro rural por parte de su entorno, el que destaque su potencial y ejerza como compromisario en todo momento.

Los datos en cuanto a las bajas expectativas de los niños y niñas rurales acerca de poder realizar estudios superiores nos empujan a plantearnos una cuestión:

 ¿Se deberían fortalecer los vínculos y el trabajo conjunto entre universidad y zonas rurales con el fin de mejorar las condiciones de vida de los pequeños pueblos contribuyendo de esta manera al reequilibrio territorial de España? Y si es así, ¿Cuál sería la mejor manera de hacerlo?

Es necesario, no sólo con la escuela rural, el vínculo más cierto entre Universidad y centros educativos. Seguimos viviendo ciertamente aislados de las realidades y prácticas cotidianas de nuestros colegios e institutos y poco ayuda a la comprensión e intervención en ellos. No podemos permanecer tangenciales y externos en la observación y deberían replantearse las colaboraciones más directas y ciertas entre todos los niveles educativos. Además, por supuesto, parece importante tener experiencia de campo y/o reciclarse con el tiempo, potenciando al mismo tiempo coordinaciones y trabajo cooperativo entre estas instituciones.

Es evidente que el adjetivo "rural" no otorga a la escuela rural ni una etiqueta de calidad ni tampoco un perfil de homogeneidad. La diversidad de escuelas rurales es notable y seguramente lo único que podemos afirmar es que se trata de una escuela con un gran potencial pedagógico y un catálogo con multiplicidad de posibilidades desde el punto de vista educativo.

¿Qué lugar ocupan las escuelas rurales en el panorama social actual y en el específico de la educación?

Sin duda, un lugar de privilegio, pues son muchas las potencialidades inherentes y muy salvables los obstáculos y limitaciones que pudieran darse. Una escuela que pueda vivir de las experiencias directas es una escuela abierta al mundo y a lo sensitivo, al compromiso y la conciencia colectiva, a la inteligencia de grupo, a la sostenibilidad, al desarrollo consistente de valores y a la diferenciación entre imprescindible y prescindible. Solo veo oportunidades para que los maestros puedan ser felices en su desempeño, arropados por el valor de lo natural, y consecuentemente irradien a los alumnos y su contexto. El volver a reconocer la esencia de las relaciones y los aprendizajes hará que los desarrollos competenciales sean realmente más comprometidos y ciertos. ¿Quién da más?.

¿Sigue teniendo vigencia aquello que ya nos decía Tonucci (1996): la escuela rural es como un laboratorio contextualizado, abierto a la experimentación y a la innovación?

Más vigencia que nunca, pues es ciertamente un lugar para la experimentación y el reconocimiento de lo sensitivo. Todo es más directo, más sencillo, inmediato, local y global, emocional, implicado. Si partimos de la premisa de que el desarrollo de la inteligencia emocional es la base de nuestros aprendizajes estamos en el mejor escenario, por lo tanto, posible.

La escolarización en localidades de menos de 2.000 habitantes es un hecho en Infantil y Primaria, pero no tanto en la ESO ni, desde luego, en Bachillerato y FP, etapas estas últimas que exigen el desplazamiento de los y las adolescentes fuera de estas localidades. Dicho de otra manera: el 80% lo hacen en Infantil y Primaria. Las etapas que se estudian en los IES se cursan, en la mayoría de los casos, fuera de la localidad.

 ¿Crees que en algún caso concreto debería plantearse la enseñanza de este alumnado también en régimen de agrupación? ¿ qué ventajas tendría? ¿Y con qué dificultades se encontraría este modelo?

No podría argumentar nada desde el punto de vista de la gestión económica, que entiendo es el motivo de estas agrupaciones, y la sostenibilidad del propio modelo. Es evidente que si funciona en Infantil y Primaria no tiene por qué no hacerlo en otros niveles, pero está claro que es una cuestión organizativa y especialmente de recursos. Cuando las ratios son menores y lo natural es el escenario para los aprendizajes, sin duda, todo es más sencillo. También, el avance tecnológico, hará que todo fluya y engrandezca aún más este contexto.

 

Durante el curso 2016-2017 se escolarizaron un total de 74.219 alumnos y alumnas en centros rurales en España. A pesar de que, según el Consejo Escolar del Estado (2018), solamente representa un 2,4% del total del alumnado matriculado en estas enseñanzas, este número equivale a la población actual de ciudades españolas como Ciudad Real o Palencia.

 

 ¿Consideras que estos datos son motivo suficiente para que la escuela del medio rural se considere una prioridad en política educativa? Y si es así, cuales, a tu juicio, serían las medidas urgentes a tomar.

 

Debe ser, sin duda, una prioridad en política educativa. Mayor dotación económica, mantenimiento de las ratios y aumento de la plantilla en estos centros, formación del profesorado en TIC y estrategias metodológicas en estos entornos e inteligencia emocional y colectiva. Esos serían aspectos que deberían tenerse en cuenta pues son las claves de su funcionamiento y eficacia.

  

¿Qué condiciones hacen que una escuela sea rural o no?

Entiendo que es rural cuando su contexto así lo determina y especialmente se caracteriza por su diversidad y por la esencia de lo natural en todas sus propuestas. Otros aspectos vinculados son la interdisciplinariedad, la globalización, la promoción de aprendizajes experienciales y especialmente también la apertura. Es la escuela del futuro, en esencia.

¿Qué tienen en común todas las escuelas rurales?

Su capacidad para promover los aprendizajes desde la experiencia y de sentir que las respuestas no están vinculadas a áreas de conocimiento, sino a una capacidad innata de resolver problemas globales con el aporte del colectivo.

¿Qué condiciones impone al trabajo docente el espacio en el que está localizada la escuela?

No creo que haya condicionantes sino ventajas. Libertad, conexión con las familias, inteligencia colectiva, naturaleza, son los únicos condicionantes que observo. Nunca he entendido como la escuela rural puntúa más, precisamente por el desempeño y la dificultad que se le presupone, en los baremos del profesorado para sus concursos de traslado. Son entornos privilegiados, sin duda, pero aún queda por descubrir.

 ¿En qué medida las actividades de la población local inciden en los modos de abordar la tarea escolar de los niños?

Son todo conexiones y posibilidades. Si realmente existe una planificación efectiva, todo está mucho más cerca, es más posible, menos costoso, más inmediato, con más carga afectiva, con mayor proyección con el entorno.

¿Cómo puede la escuela establecer vínculos con la comunidad que fortalezcan las redes que ya tienen establecidas y favorezcan su ampliación?

Haciendo que la empresa vea oportunidades de negocio en este contexto. Si ellos creen en lo rural todo, para el ámbito educativo, será mucho más fácil. Si hay inversión, respetando y promoviendo desde la sostenibilidad, ese crecimiento irradiará, por supuesto, a los centros educativos. Ya estamos viendo como la empresa se preocupa, innova y crea en estos entornos. Eso hará aumentar aún más todas las posibilidades para aprender.

¿Qué hace, o puede hacer la escuela rural para abordar problemáticas como el ingreso tardío, la diversidad en las edades de los alumnos, los distintos perfiles del alumnado, el abandono temprano de los alumnos, cuando es sabido que ponen en riesgo la concreción de la obligatoriedad escolar?

No tengo las soluciones inmediatas pero parto de la premisa de que lo diverso es ganancia, que la naturaleza y el contacto con ella hace personas más comprometidas, críticas, saludables y competentes. Es una cuestión de formación del profesorado y de inversión y apuesta por estos contextos. Tienen todo lo que necesitamos pero falta aprehenderlo y significarlo. Insisto, ya hay numerosas empresas que creen en lo rural y observan el desarrollo sostenible como una gran oportunidad presente. No entiendo a qué espera la escuela para esta toma decisional.

¿Cuáles son las posibilidades reales de los docentes para incidir en esas problemáticas?

Aunque solo se conformen como una pieza, aunque relevante y transcendental, de la maquinaria tan compleja que es el sistema educativo no hay más que pensar en el día a día. En pensar que al final de nuestra jornada, cuando llega nuestro merecido descanso nocturno, incidir en que hemos hecho algo bueno y especialmente vinculado con la conservación de nuestro entorno y el respeto por él. Una vez más, y no será la última, insisto en el valor de la esencia para el logro de la felicidad.

¿Es relevante la satisfacción de las familias?

Si fuesen familias insatisfechas no participarían en estos centros como lo hacen. Los vínculos son significativos y emocionales, muy directos, valorados en uno y otro sentido. La figura del maestro y de la familia, allí están en alza, y eso es lo realmente importante.

¿Cómo integrar el pueblo en el aprendizaje escolar?

Haciendo ver que son importantes, que la toma decisional es colegiada, dándoles valor, reconociéndoles necesarios. Además, lo creo y lo siento. La familia, el voluntariado, el contexto…, todos ellos son relevantes y dependemos de su compromiso de actuación. No es más que confiar en el otro y darle.

¿Cómo puede la tecnología favorecer el desarrollo personal en los entornos rurales sin desarraigos?

Ya he venido argumentando sobre la necesidad del desarrollo de la competencia digital en el profesorado y el alumnado, por supuesto también de los centros rurales. Es una cuestión vinculante y no se le puede dar la espalda, pues en estos entornos quizás se logra humanizar más si cabe, dotando de estrategias críticas, sociales, de participación, etc. No veo lo rural sin TIC, sino todo lo contrario. Observo como, gracias a ella, será más sostenible y aún más abierta. Enredar, promover lo colectivo y aprehender experiencias y espacios son aspectos tan comunes y significativos en uno y otro.

Muchísimas gracias Juan Manuel, te agradecemos sinceramente tu colaboración en este número de la Revista DEBATES del Consejo escolar de la Comunidad de Madrid dedicado a la educación en el medio rural.. Tus opiniones manifestadas en esta entrevista servirán, sin duda, a hacernos reflexionar sobre un tema tan importante como es el de la educación rural.. Ha sido un autentico placer.