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Visor

La Formación Profesional de la Comunidad de Madrid

El Consejero de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía D. Enrique Osorio, acompañado por el Director General de Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial. Comunidad de Madrid, D. José María Rodríguez Jiménez.

La Formación Profesional de la Comunidad de Madrid

Los últimos 20 años han sido cruciales en el progreso de la Formación Profesional (FP). La Unión Europea ha desarrollado un marco político para la FP coherente y completo que apoya y complementa las políticas nacionales, al tiempo que fomenta que cada estado miembro cree un verdadero ecosistema integrado entre la educación y la formación en competencias profesionales y el mundo productivo. Estas políticas han sido acordadas a través de sucesivas declaraciones y comunicados, el último en Osnabrück, en 2020, que va un paso más allá del mero impulso del desarrollo de estrategias nacionales de cualificaciones y competencias, poniendo en primer plano el desarrollo de la FP como clave en la inclusión y la excelencia en el progreso social y económico de los Estados.

El marco de las políticas de la Unión Europea (UE) incluye el hecho imprescindible de que toda la población tenga competencias claves sólidas, impulsa, así mismo, que todos los ciudadanos de la UE actualicen continuamente sus capacidades y cualificaciones y que los jóvenes tengan unas perspectivas de empleo e integración mejoradas, mediante la adquisición de conocimientos y competencias personales, sociales y profesionales a través del aprendizaje inicial y, posteriormente, pero sin ruptura, mediante la formación profesional en el ámbito del empleo. Para ello, la UE destaca especialmente la unión de la formación de los jóvenes y el mundo productivo, tanto en el trabajo de cooperación en el diseño y actualización de los programas formativos, como en la realidad de que esta formación se realice en períodos de tiempo extensos en el puesto de trabajo con un seguimiento pormenorizado y de alta calidad. Al tiempo, se focaliza en que la FP estimule la innovación y el espíritu empresarial, para que esos jóvenes formados se conviertan en el motor social que la UE necesita. Estas exigencias hace años que se vienen acompasando con importantes recursos económicos comunitarios, que están consiguiendo alinear los diferentes estadios en los que la FP se encuentra en los distintos países. Una prueba de ello es el reforzado programa Erasmus+ que abarca mucho más que meras movilidades de alumnos y profesores, objeto para el que nació, y propicia la creación de políticas y proyectos de innovación intra e inter Estados miembros.

Otras iniciativas complementarias, como la creación para 2025 del Área Común de la Educación en Europa, que remata la tarea iniciada en 2000 para la educación superior, así como el objetivo de hacer de Europa la sociedad del conocimiento y el aprendizaje líder en el mundo, incluyen a la FP como parte integrante de estas estrategias.

En suma, la UE fomenta una aproximación holística a la FP, y la hace clave en la consecución de varios de los 20 principios del Pilar Europeo de los Derechos Sociales de 2017. Abundando en esto, en la Cumbre Social de Oporto de mayo de 2021, bajo la presidencia portuguesa, con una UE conmovida por los efectos de la pandemia de la COVID19, se señala un compromiso concreto de tres objetivos que implican directamente a la FP. Estos tres objetivos son alcanzar una tasa del 78% de población ocupada de ciudadanos entre 20 y 64 años, que al menos el 60% de la población adulta participe en acciones formativas cada año y reducir al menos en 15 millones de personas los ciudadanos en riesgo de exclusión o pobreza.

Al hilo de esto, la FP se erige como facilitador esencial de la productividad, la innovación y la resiliencia de nuestras economías y sociedades. La pandemia COVID-19 ha ratificado aún más el papel de la FP como palanca política estratégica para apoyar la transformación y la recuperación, al tiempo que ha forzado la aceleración de la transformación interna de la propia FP. Estrategias en marcha, como el plan de recuperación de la UE, la Agenda de Capacidades, actualizada en 2020 y la Recomendación del Consejo sobre FP, destacan la contribución de la FP a otras áreas políticas, en particular las vinculadas a la transición hacia una sociedad digital, justa y verde. La digitalización que se está llevando a cabo en la FP, el enfoque en su calidad y potencial de innovación, con iniciativas en marcha, como los centros de excelencia profesional (COVE), son los ejes en los que la UE apoya la misión de la FP en la próxima década.

Todas estas políticas mantienen a las personas en el centro. Son las personas las que darán forma a su propio futuro y al de la economía y la sociedad. Todos los ciudadanos, jóvenes y adultos, empleados o desempleados, e independientemente de su cualificación y nivel socioeconómico, necesitan oportunidades y apoyo para desarrollar sus competencias. Para poder obtener los beneficios de las estrategias que se plantean en FP, las políticas de orientación, validación y acreditación, así como la financiación, tienen un papel esencial que jugar.

En consonancia con todo lo anterior y, de forma algo premonitoria justo antes de la pandemia, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid decidió abordar un plan estratégico integral para la FP del sistema educativo regional. Esta tarea no se había realizado nunca con anterioridad. Si bien ya se contaba con un importante bagaje tanto normativo como de iniciativas y proyectos, y el peso de contar con más de 100.000 estudiantes matriculados en FP en el curso 19/20, no se había acometido la tarea de plasmar todas esas ideas en un plan integral que diera coherencia y continuidad al sistema.

Por lo tanto, en plena pandemia, con el sector educativo inmerso en dificultades que nunca se habían planteado y que fueron aún más complicadas para las enseñanzas de FP (¿Cómo trabajar en talleres virtuales de un día para otro?, ¿cómo realizar prácticas en empresa en tiempos de confinamiento? …) se decidió realizar el plan integral que se acabó denominando “Libro Blanco de la Formación Profesional de la Comunidad de Madrid”, que fue presentado y debatido en el Pleno del Consejo de Formación Profesional de la Comunidad de Madrid en diciembre 2020.

LOGO DEL LIBRO BLANCO DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL. COMUNIDAD DE MADRID.

La intención básica era crear una herramienta muy práctica y que no estuviera limitada a una descripción de los hechos, como mera enumeración de datos y cifras del sistema. Por el contrario, la intención era dotar al sistema de un documento de planificación para la implantación de medidas estratégicas clave y, que al tiempo sirviera de control de esa implantación y de los avances hacia los objetivos que se planteaban.

Por ello, el diseño se realizó en siete ejes estratégicos ambiciosos, desarrollados a su vez en 30 estrategias específicas, que se concretaron en más de 200 acciones muy definidas. Con este despliegue y “granularización” de objetivos se pretendía garantizar la misión principal de la FP de que las personas adquieran, consoliden y actualicen las competencias que precisan para insertarse y prosperar en el mercado laboral, en particular, y en la sociedad, en general. Al tiempo, se incorporaban las políticas europeas y nacionales en marcha y, por el diseño de estrategias y acciones, cabía la posibilidad de incorporar los posibles matices normativos futuros que, en su caso, fueran necesarios, a medida que los diferentes agentes implicados aportasen novedades. Por último, y no menos importante, se proponía un sistema que pudiera favorecer el control de los avances, la revisión de lo no realizado en plazo y la permanencia del plan más allá de los equipos de personas que lo implantasen. De hecho, una intención, incluida en el plan, era que las estrategias no solo cumpliesen lo existente, sino que anticipasen los cambios  que, sin duda, se irán produciendo.

De esta forma, se realizó un análisis inicial del momento disruptivo en el que se encontraba la FP, por la digitalización, el cambio climático, la mundialización y las nuevas formas organizativas de la producción y el trabajo, ahondado, además, por el creciente papel protagonista de ésta en las políticas de la UE para el progreso económico y social. Este análisis global debía estar relacionado con los datos concretos de la Comunidad de Madrid y sus peculiaridades territoriales, así como con la idea de que la FP se insertase dentro de las herramientas más importantes para el progreso de la región y su contribución al cumplimiento de pactos supranacionales como los europeos fijados para 2030.

Ese momento disruptivo se definió en seis apartados: cambio tecnológico, Industria 4.0/Servicios 2.1, nuevas formas de organización, globalización, cambio climático y Agenda 2030. Una vez analizados las variables de cada uno de estos apartados se propusieron siete ejes para abordarlos. Estos ejes se detallan a continuación.

El primero, denominado Eje Talento, aborda la demanda de las empresas a la hora de incorporar capital humano especializado con capacidad para abrirse a la innovación y se centra en paliar las dificultades que encuentran en este sentido. Este hecho se hace compadecer con las previsiones de la Unión Europea de que, para mantener la competitividad general de nuestro entorno, al menos el 50% de la población debe tener una titulación de FP. Las seis estrategias definidas para ello abarcan cuestiones como el diseño conjunto de la formación con los sectores productivos y el incremento de la oferta en algunos perfiles no implantados, pero también en la oferta de especializaciones que permiten una adquisición de competencias complementarias y actualizadas muy eficiente. Al tiempo compromete la creación de nuevas plazas en centros públicos, garantizando un incremento medio del 3% anual, ampliamente superado en estos dos últimos cursos académicos, y cuestiones cualitativas como el equilibrio territorial de la oferta y su contribución a revertir el sesgo de género observado en ciertos ciclos. Estos crecimientos deben acompasarse con las estrategias sectoriales y territoriales, aportando respuestas a, por ejemplo, el sector Servicios, que en Madrid está 10 puntos porcentuales por encima de la media nacional en cuanto a aportación al Valor Agregado Bruto regional.

Por otro lado, este Eje Talento también se ocupa de la evaluación de la calidad de la formación y eficiencia del sistema, cuestión también clave en cuanto se trata de objetivos europeos y nacionales. Para ello propone acciones como la creación de la red de centros de excelencia de la Comunidad de Madrid y la vinculación de las evaluaciones de calidad al Marco de Referencia Europeo de Garantía de la Calidad (EQVET). Por último, también la sostenibilidad de los centros y su inclusión entre las competencias tanto transversales como en las profesionales específicas está incluida en este eje.

El siguiente eje es el Eje Orientación-Aprendizaje a lo largo de la vida. En él se organizan las estrategias relativas al principio fundamental enunciado por el Consejo de la Unión Europea que señala el aprendizaje a lo largo de la vida como un principio fundamental que sustenta todo el marco estratégico de los sistemas de educación y formación europeos, en el que se abarca el aprendizaje en todos los contextos y en todos los niveles. Esto comporta tanto la oferta y la guía, esto es la orientación, pero asimismo también la accesibilidad, incluyendo la remoción de barreras físicas y sociales, como lo son la exclusión y las desigualdades, para que todas las personas puedan acceder al aprendizaje a cualquier edad y a lo largo de toda su vida.

Por otra parte, coadyuvando a esa calidad del sistema del eje anterior, la orientación académico-profesional idónea es un arma importante tanto contra el abandono escolar de los jóvenes, como de ayuda en la adecuación de los intereses y capacidades de las personas y los puestos de trabajo, con el consecuente beneficio personal y social, pero, también, de productividad.

Las estrategias de este eje incluyen el establecimiento de herramientas digitales de orientación, la constitución de los centros docentes de Formación Profesional en polos de orientación profesional, la potenciación de los programas de especialización, la intensificación del uso e-learning en la Formación Profesional, la creación de un centro específico de Formación Profesional en línea (recientemente inaugurado) y el fomento del aprendizaje continuo de los formadores. En torno a estas estrategias se desgranan acciones digitales como la implantación de herramientas web de orientación y auto-orientación, además de otras directamente participativas como promover proyectos inter-etapas con objeto de que, de una manera muy práctica y vivencial, el alumnado de etapas educativas superiores comparta información y experiencias de las distintas opciones académicas y profesionales con el alumnado de etapas inferiores.

Por otro lado, diversas acciones incluidas en este eje fomentan el papel de los centros como polos de orientación, al ser lugares en los que es más fácil e intuitivo el contacto con empresas, lo que permite poner en valor y proveer de recursos al servicio de la orientación profesional, al tener mejor acceso a información valiosa sobre el mercado de trabajo y facilitar así el diseño de las actividades de orientación, obteniendo datos complementarios y de primera mano en cuanto a las necesidades de competencias del sector de puestos de trabajo demandados. Las acciones que comprometen el éxito de esta estrategia incluyen el refuerzo de la tarea de orientación tanto mediante la incorporación de profesionales a los departamentos de los centros, como con acciones de formación específica para ellos y la conexión con profesionales de cada sector, impulsando la estancia de orientadores en empresas para enriquecer la tarea en los centros.

En cuanto a la especialización, que se vincula en la jerga técnica al reskilling y upskilling, conlleva la necesidad de un aprendizaje permanente en un sistema de formación lo suficientemente flexible como para permitir la cualificación de aquellas personas que, por circunstancias personales, sociales, geográficas o de otro tipo, no pueden cursar enseñanzas a través del régimen presencial ordinario. La forma de dar soluciones a esto se sucinta en acciones como el desarrollo de las especializaciones en conjunto con expertos del sector, con quienes también se cuenta para la estructuración y desarrollo de estos programas. Se plantea, asimismo, la creación de itinerarios formativos integrados, que incluyan ciclos más cursos de especialización que cubran competencias concretas demandadas por el cambio en determinados puestos de trabajo. Estas medidas están llamadas a paliar el habitual lapso de tiempo que media entre los cambios en los sectores y la respuesta formal dada mediante la publicación de titulaciones de FP, que por el sistema nacional están sometidas a todos los rigores del control legislativo habitual.

Las últimas estrategias de este eje están relacionadas con el e-learning en FP, para cuyo impulso se instauran mejoras en la infraestructura técnica, la formación de formadores y profesorado en este tipo de enseñanza y el incremento de la oferta, tanto en número de titulaciones como de plazas disponibles. Pero, además de lo anterior, y coadyuvando de manera muy importante a la consecución de estos objetivos, se propone la creación de un centro regional de FP online, llamado a ser el coordinador de todas estas actividades y el propulsor de su rápido avance. La creación de este centro está promoviendo no solo el e-learning más tradicional, sino que está trabajando para incluir técnicas de aprendizaje a través de realidad aumentada, virtual, extendida y mixta.

El tercer eje del Libro Blanco es el Eje Formación Profesional Dual. Las estrategias que lo constituyen se basan en el seguimiento de la Recomendación del Consejo de la UE, de 15 de marzo de 2018, relativa al Marco europeo para una Formación de Aprendices de Calidad y Eficaz, así como los documentos que posteriormente se han publicado al hilo de este. Si bien el término “aprendiz” no concuerda semánticamente del todo con el alumnado de FP, que, además de competencias profesionales, está llamado a un importante desarrollo personal y social mediante las competencias transversales y básicas incluidas en el proceso de aprendizaje, es el término que se ha decidido en el ámbito UE para el modelo dual. Su esencia es promover que todo el proceso se desarrolle de forma conjunta entre el centro educativo y el centro de trabajo.

Partimos de que la FP española ya era mucho más “dual” que la de otros países, puesto que ya desde los años 90 se establecen importantes períodos de prácticas en empresa, obligatorias para obtener la titulación. Estos periodos, que son una verdadera inmersión de los alumnos en el mundo productivo, se homogeneizan y se sistematizan en el momento de la implantación de los ciclos formativos con la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación del Sistema Educativo. No obstante, después de los años y avalado con importantes estudios internacionales (UE, OCDE, etc.) ha quedado demostrado que la extensión de la fase práctica en la empresa a un periodo sustancial de la formación conlleva importantes beneficios, tanto para la inserción profesional del alumnado, como para la incorporación de recursos humados desde el punto de vista empresarial.

La Comunidad de Madrid inició ya en el curso 2011/2012 el modelo dual, que ha pasado de los sesenta alumnos de ese curso a más de seis mil en la actualidad. Sin embargo, el apoyo estratégico a la actuación que se propone en el Libro Blanco no solo incide en un aumento cuantitativo de la oferta dual, sino en actuaciones cualitativas como la creación de un “sello de empresa Dual-Madrid”, que beneficie tanto la calidad de las prácticas, como que las empresas que colaboran bajo ese ámbito de calidad se vean reconocidas por ello. Otras propuestas en este sentido son el trabajo en la flexibilización de las enseñanzas, que, por la vía de los proyectos propios de centro, entre otros, permite una organización más adecuada al modelo dual, incluso trabajando para ello directamente con organizaciones sectoriales o empresas clave de los sectores, que permiten, por ejemplo, la obtención de certificaciones profesionales no asociadas directamente al currículo.

Por último, este eje compromete la difusión del modelo dual, tanto con actividades entre etapas en los centros educativos, como en ferias sectoriales y eventos empresariales y de tipo laboral, de modo que los agentes sociales conozcan tanto los fines y el diseño de la FP dual, como los pormenores organizativos, de modo que la recepción de alumnos sea una tarea fácil y deseable para las empresas.

El Eje que ocupa la cuarta posición es una propuesta muy innovadora para una administración educativa pública y constituye realmente un reto para la Consejería. Se ha denominado Eje Anticipación Educativa y se trata de un área de trabajo llamada a liderar los cambios en el sistema madrileño de FP y no ser meramente reactivos a las demandas de otras instancias, sino ser capaces de enfrentar cambios solicitados y no previstos en períodos de tiempo muy cortos y con la máxima eficacia. La capacidad de adaptación y recuperación frente a situaciones complejas o adversas, tan demandada en la actualidad como músculo impulsor de las políticas sociales de la Unión Europea, está también íntimamente ligada a este planteamiento, que implica que llegar tarde no es llegar bien.

Al modo de organismos ya con cierta tradición, como el Centro Europeo para el desarrollo de la Formación Profesional, CEDEFOP, con este eje se pretende implantar un vehículo de gestión que permita un análisis constante de los requerimientos, en permanente cambio, del mercado de trabajo, por un lado, y de la educación, por el otro. Con ello la adecuación de las competencias trabajadas en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la FP ganan enormemente en eficiencia e inmediatez, dado que el planteamiento de este eje abarca tanto la actualización en los diferentes programas formativos, incluidas las especializaciones y la propuesta de nuevas titulaciones al Estado, como las posibilidades organizativas de su impartición, especialmente mediante proyectos propios curriculares, figura normativa a disposición de los centros de FP de la Comunidad de Madrid.

Un punto de la mayor importancia en las estrategias de este eje ha sido la propuesta y puesta en marcha, desde hace algo menos de un año, de un área de la Consejería de Educación dedicada en exclusiva a esta anticipación. Esta estrategia implica la dedicación exclusiva de un equipo humano, experimentado en la gestión de la FP, al análisis constante de datos y necesidades y a la propuesta de iniciativas y soluciones. Para ello se les erige en enlace entre todas las partes interesadas y se asegura su presencia en foros profesionales y educativos de modo que sean vía de transmisión inmediata de necesidades y propuestas, siendo, asimismo, núcleo de análisis de todo ello.

El quinto eje es el Eje Integración, que responde al gran incremento de público destinatario de la FP y la necesidad sistemática de eliminar las barreras a todo tipo de alumnado, sea por motivo de edad, género o situación socioeconómica, para enfrentarse a la formación de forma idónea.

Uno de los pasos contemplados en el eje es la interacción cada vez más continua entre la formación profesional inicial y continua, conceptos que, como antagonistas, han sido prácticamente abolidos en el discurso normativo. El fomento de la “transitabilidad” entre sistemas hace tiempo que es un proyecto común de los implicados en la regulación y gestión de la FP, pero aún no se ha logrado en la práctica ese “sistema integrado” que garantiza la capitalización de aprendizajes de toda la población. Para ese progreso del sistema, el Libro Blanco plantea estrategias específicas, entre ellas, el incremento de los centros integrados de FP y el reconocimiento de estudios en el ámbito de la educación superior.

En cuanto a la primera, las acciones que permitirán la puesta en práctica se refieren no solo al incremento de número de centros integrados (se ha creado un nuevo centro integrado en el curso 2021-2022 y se prevén otros dos para el curso 2022-2023), sino en el fomento de la unión de las acciones de trabajo de las administraciones educativa y laboral en ellos, desde el diseño a la información a los ciudadanos. Una acción relacionada es el incremento de la oferta modular de FP en este tipo de centros, lo que facilita enormemente la cualificación de determinados colectivos, normalmente aquellos que deben dedicar a la actividad laboral el grueso de su día a día.

Respecto del reconocimiento de estudios en el ámbito de la educación superior, se busca tanto garantizar la movilidad entre niveles educativos como la transferencia con estudios de FP europeos. Para uno y otro objetivo el sistema de créditos de formación superior, ECTS,  se plantea como elemento facilitador en la coordinación creciente con universidades y otros sistemas nacionales. Las actuaciones de comunicación y difusión son, en este sentido, prioritarias.

El siguiente eje, número seis en la secuenciación del Libro Blanco, es el Eje Emprendimiento. Este tema es también uno de los claves en la Agenda Europea de Capacidades. El emprendimiento es un verdadero reto para la sociedad española y también es enormemente significativo en la Comunidad de Madrid, al ser el territorio nacional en el que más empresas se crean y ser el mantenimiento de este puesto de liderazgo uno de los objetivos de la política económica regional. Este hecho no puede ser ajeno a la FP y, por ello, se quiere que los alumnos y titulados sean emprendedores e intra-emprendedores, contribuyendo al dinamismo que caracteriza a la Comunidad Autónoma en este sentido.

Las estrategias que propone el Libro Blanco van desde la creación de espacios propios de emprendimiento, como son las aulas específicas para dotar a esta actividad de una localización propia y exclusiva, dentro de los centros, a las actividades inter-centros y la constitución de los centros en polos tecnológicos de innovación emprendimiento en desarrollando actividades conjuntas con el tejido empresarial relacionado.

Las acciones que deben cumplirse para alcanzar estas estrategias incluyen el impulso y apoyo de ideas de negocio del alumnado y la garantía de conexión con las empresas de la zona para desarrollar nuevas ideas empresariales, todo ello acompañado de un profesorado formado en el espíritu emprendedor y la capacidad de innovación. Otras actuaciones abarcan las experiencias prácticas de desarrollo, por ejemplo, de prototipos, en los denominadas maker labs, así como la participación en concursos y demostraciones, tanto del sistema educativo como auspiciados por otras instituciones.

Otra de las iniciativas cuya puesta en práctica se compromete en este eje es la creación de “Maestrías Empresa FP” patrocinadas por entidades clave de los sectores y orientadas a la investigación, desarrollo y transferencia de conocimiento, al modo en el que ya, de forma tradicional, funcionan algunas cátedras de las universidades españolas.

 

El séptimo y último eje es el Eje Internacionalización. El planteamiento de este parte de la imparable necesidad de que la población trascienda en conocimiento y posibilidades personales y laborales de las fronteras de nuestro país. Este hecho es aún más claro en el ámbito de la UE, en la que, si bien los estados miembros son soberanos en cuanto a su gestión interna, no pueden, ni quieren, detener la interrelación ciudadana entre los diferentes países. Si hay una educación en competencias internacionales es la formación profesional y estos dos duros últimos años nos han demostrado que, en lo laboral, las fronteras son cada vez más difusas, y que los trabajadores lo pueden ser de empresas muy distantes a su lugar de residencia de forma perfectamente eficiente. Por ello, no hay excusa en garantizar una FP con competencias válidas internacionalmente.

Para este objetivo global, las estrategias que se plantean son esencialmente cuatro y van desde lo “macro” a lo “micro”. La primera es la participación activa en las políticas europeas de FP, de modo que se coopere con las instituciones y agencias de la UE mediante instrumentos ya en vigor como los programas KA3, creados ex profeso para ello. En este sentido sistémico, también se propone la integración en el Espacio Europeo de la Educación desde los ámbitos de competencia de la Comunidad Autónoma y que implican la mejora en idiomas y otras competencias de los alumnos de la FP madrileña para su integración en ese sistema supranacional.

En cuanto a lo “micro” se plantean estrategias como el desarrollo de programas educativos europeos capacitando a los centros para que persigan colaboraciones dentro de su autonomía. El logro de este objetivo pasa por acciones específicas de formación del profesorado y promoción, tanto de las oportunidades internacionales para los integrantes del sistema de FP madrileño, como su promoción exterior por parte de las instituciones.

Con esto finaliza la enumeración relativamente rápida de los retos que se plantea el Libro Blanco de la Formación Profesional de la Comunidad de Madrid. No obstante, y aunque no es el objeto de este artículo, merece la pena mencionar alguno de los avances logrados año y medio después de su publicación.

Sin exhaustividad, se puede señalar que la oferta de plazas se ha incrementado en más del 25% desde el curso 2019-2020; en cuanto a esta oferta, se ha hecho un importante esfuerzo en las plazas de FP online. También debe señalarse que se ha creado el centro integral de FP a distancia, el IES Centro Integral de Formación Profesional a Distancia Ignacio Ellacuría, cuya sede está en Alcorcón y que se encuentra en funcionamiento pleno. Por otro lado, hace unos meses que se ha lanzado la primera convocatoria de centros de excelencia y ya hay cinco designados, elegidos entre un importante número de centros que se postularon para ello, después de cumplir una exigente auto-evaluación. En cuanto a la FP dual, se ha aumentado el número de grupos pero, también, se han emprendido proyectos con algunos sectores, tan dispares como la automoción, los seguros o la distribución, que ya proporcionan, o lo harán en los próximos cursos, formación especializada complementaria y, en algunos casos, acreditaciones profesionales, de alto valor añadido para la empleabilidad de los alumnos.

Solo por mencionar otro eje, respecto de la actividad de emprendimiento, 87 centros cuentan ya con un aula específica, con un  diseño y equipamiento especialmente atractivo para estas actividades y con una planificación de proyectos propios creciente. En la última competición Madrid Skills, en octubre de 2021, se instauró, como novedad, la competencia de emprendimiento, hecho pionero en el panorama nacional.

Quedan en el tintero muchas otras actuaciones que se han alcanzado y que deben ser incentivo para nuevas metas. Estos logros son, en su mayor parte, de los ciento cincuenta centros que en el curso 2021-2022 componen la red de centros públicos de la FP de Madrid y a ellos debe reconocérseles el esfuerzo. Nuestra contribución es darlo a conocer al resto de la comunidad educativa y a los ciudadanos madrileños en general para que conozcan, aprecien y puedan beneficiarse de “su FP”.

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