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Los institutos históricos como focos de educación y cultura

Se denominan históricos los primeros institutos de enseñanza secundaria que fueron creados en España entre 1835 y 1936 y todavía hoy siguen desempeñando su función docente. Por su antigüedad, todos ellos conservan un valioso patrimonio constituido por la huella de un pasado que, además de poseer una naturaleza educativa, tiene también una dimensión cultural. En este artículo vamos a exponer el trabajo de recuperación del patrimonio llevado a cabo en uno de esos institutos históricos, el Isabel la Católica de Madrid; hablaremos de la condición museística de su patrimonio recuperado, y comentaremos finalmente su utilización actual como recurso didáctico.

El patrimonio de los institutos históricos

La enseñanza secundaria nació en España de la mano del sistema liberal en el primer tercio del siglo XIX, para educar a las clases medias y satisfacer las necesidades del nuevo sistema económico y social surgido con la Revolución Industrial. Esta etapa educativa había estado vinculada hasta entonces a la Universidad, a través de las denominadas Facultades de Artes, que preparaban a los alumnos para acceder a las Facultades Superiores. Sin embargo, ya a finales del siglo XVIII, la Ilustración cuestionó el modelo educativo tradicional que se impartía en dichas facultades porque en él no tenían cabida los conocimientos prácticos y útiles necesarios para el progreso económico y el bienestar social. Para modernizar el viejo modelo educativo, implementando esos conocimientos, nacieron los institutos de segunda enseñanza, que fue como se denominaron entonces los nuevos centros (Martínez 2010, p. 202).

"Por su amplia trayectoria en el tiempo, los institutos históricos son los depositarios de un importante patrimonio escolar, el cual refleja la evolución de los métodos y recursos didácticos que en ellos tuvieron cabida"

Aunque el referente inicial de la enseñanza secundaria española fue el Informe Quintana, de 1813, basado en la Constitución de 1812, los primeros institutos no se empezaron a crear hasta 1835, una vez que ya se había implantado el liberalismo en España durante la Regencia de Maria Cristina de Borbón. En 1845 la enseñanza secundaria cobró un gran impulso con el Plan Pidal, que creó un instituto en cada capital de provincia. A partir de ese año, el número de institutos siguió creciendo, pero con gran lentitud; de hecho, a principios del siglo XX, Madrid era la única capital de provincia española que tenía dos. Después se fueron construyendo más institutos, hasta alcanzar la cifra de 103 en 1936 (Viñao, 1982, pp. 398-407). Seis de esos institutos históricos están en Madrid: San Isidro y Cardenal Cisneros (1845), Isabel la Católica y Ramiro de Maeztu[1] (1918), Cervantes (1931) y Lope de Vega (1933).

Por su amplia trayectoria en el tiempo, los institutos históricos son los depositarios de un importante patrimonio escolar, el cual refleja la evolución de los métodos y recursos didácticos que en ellos tuvieron cabida. Tanto es así que el estudio de ese patrimonio nos permite conocer una parte muy significativa de la historia de la educación española a través de sus experiencias concretas. Esta valoración del patrimonio escolar es reciente, y corresponde a un nuevo concepto de Historia de la Educación que, según Julio Ruiz Berrio, en las dos últimas décadas del siglo XX, ha puesto el acento en la historia cultural de las instituciones. Afirma Ruiz Berrio que los principales elementos que hay que contemplar en la cultura escolar son los actores (profesores, alumnos, familias), el espacio escolar, los materiales didácticos, libros escolares, cuadernos, catálogos, inventarios, e incluso elementos de la historia oral como las autobiografías, memorias y diarios (2010, pp. 125-126). Todos estos elementos constituyen el patrimonio material e inmaterial de los institutos históricos.

Agustín Escolano, por su parte, añade que el patrimonio histórico-educativo es desde hace unos años un componente esencial de la educación histórica de los ciudadanos. Hay que tener en cuenta que, desde mediados del siglo XIX, cuando los institutos se convirtieron en los centros de una educación extensiva o de masas, se formaron en ellos las élites, los cuadros intermedios y algunos sectores de las clases populares. De ahí que recuperar el patrimonio de los institutos históricos constituye la forma de salvaguardar una tradición socialmente relevante que afecta a amplios sectores de la ciudadanía (Escolano, 2012, p. 38).

Por estos motivos, desde hace unos años, se ha impuesto la necesidad de recuperar el patrimonio escolar. Como señala Viñao, los estudios, proyectos de investigación, exposiciones, congresos, publicaciones y asociaciones en relación con la cultura de los centros educativos han proliferado extraordinariamente en las últimas décadas, porque la cultura escolar está hoy en boga (2013, p. 141).

Los institutos históricos iniciamos nuestra labor de recuperación del patrimonio de manera más sistemática y coordinada en fecha muy reciente. Fue en torno a 2007 cuando, un número considerable de ellos, de distintas provincias, conscientes de nuestra singularidad, decidimos convocar reuniones anuales para intercambiar nuestras experiencias de salvaguarda y gestión del patrimonio; y en 2010 creamos la Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos (ANDPIH), que, además de organizar las jornadas anuales, mantiene la publicación periódica Cátedras y Gabinetes. Por la labor realizada hasta entonces, la ANDPIH recibió en 2011 de manos del ministro de Educación la Corbata de Alfonso X el Sabio.

Como no hay un programa de recuperación del patrimonio a nivel institucional, los institutos históricos nos hemos tenido que acoger a otros que nos permitieran obtener apoyo para nuestros propósitos. En ese sentido, nos ha sido de gran utilidad el programa CEIMES (Ciencia y Educación en los Institutos Madrileños de Enseñanza Secundaria), auspiciado por la Dirección General de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid, entre 2008 y 2012. Dicho programa no solo nos facilitó recursos y asesoramiento, sino que además nos permitió establecer una fructífera relación con el CSIC y las universidades madrileñas, lo que sirvió para ampliar nuestros conocimientos y nuestras perspectivas.

En fecha más reciente, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, después de que los seis institutos históricos madrileños recibiéramos la Encomienda de la Orden del Dos de Mayo en 2017, se ocupó más directamente del tema patrimonial. Así, entre 2017 y 2019, organizó dentro del programa Mentoractúa un curso específico para esos institutos históricos. Esta iniciativa supuso conocer mejor el patrimonio de todos ellos y observar cómo se trabajaba con él en cada instituto. El citado programa organizó también un curso sobre conservación patrimonial a través de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, que fue complementario de otros cursos anteriores de los que se encargaron la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Estos cursos resultaron muy orientativos para los fines que perseguíamos los institutos históricos con nuestro patrimonio.

La recuperación del patrimonio en el instituto Isabel la Católica

A falta de un programa institucional de recuperación del patrimonio para todos los centros, como hemos dicho antes, cada instituto histórico no tuvo otra alternativa que ir haciendo el suyo propio. Para hacernos una idea de en qué consiste y cómo se ha llevado a cabo esa recuperación, vamos a exponer el caso específico del Instituto Isabel la Católica[2], que con Cardenal Cisneros y el San Isidro fue uno de los primeros institutos históricos madrileños en iniciar esta tarea.

El legado más antiguo del Instituto Isabel la Católica pertenece a la Sección Retiro del Instituto-Escuela, un centro experimental creado en 1918 por el Ministerio de Instrucción Pública para reformar y modernizar la enseñanza secundaria española. Basó su proyecto en los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y en la pedagogía europea más avanzada, y fue dirigido por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), la cual pensionó a sus catedráticos para que viajaran por Europa con el objetivo de conocer el funcionamiento y los métodos de enseñanza de los centros educativos más modernos.

"El legado más antiguo del Instituto Isabel la Católica pertenece a la Sección Retiro del Instituto-Escuela, un centro experimental creado en 1918 por el Ministerio de Instrucción Pública para reformar y modernizar la enseñanza secundaria española"

Bajo la JAE, el Instituto-Escuela gozó de una gran autonomía organizativa y de funcionamiento para mantenerse al margen de las interferencias políticas. Su cometido reformista apuntaba, por una parte, a nuevas formas de enseñar y aprender, distintas del tradicional y anticuado modelo puramente memorístico entonces vigente; por otra parte, procuró la ampliación y actualización de las materias en su plan de estudios. Además de ensayar la reforma de la enseñanza secundaria, el Instituto-Escuela tuvo también como objetivo formar al profesorado que debía llevarla a la práctica en las aulas. En este sentido, en sus dieciocho años de existencia, hizo una extraordinaria labor de formación tanto de alumnos como de profesores.

El Instituto-Escuela se cerró en 1936 y desapareció en 1939 con la llegada del franquismo. Después de la Guerra Civil, las dos sedes que lo constituían, Retiro e Hipódromo, se transformaron respectivamente en los actuales institutos Isabel la Católica y Ramiro de Maeztu.

El patrimonio del Instituto-Escuela que se conserva en el Instituto Isabel la Católica está constituido por el edifico de su antigua sede de Retiro, el archivo, la biblioteca y el material científico-didáctico de los laboratorios. Todos estos elementos nos sirven para reconstruir la singular experiencia educativa de un centro que funcionó como un auténtico laboratorio pedagógico.

a)    El edificio

Cuando el Instituto-Escuela inició su andadura en 1918 carecía de una sede propia, de manera que empezó a funcionar durante unos años en un edificio alquilado al Instituto Internacional, un centro norteamericano de enseñanza femenina que aún existe, situado en la madrileña calle de Miguel Ángel. Con el fin de dotar al Instituto-Escuela de un espacio propio, la JAE adquirió en 1921 unos terrenos al sur del parque del Retiro donde proyectó construir cuatro edificios para albergar las secciones de Primaria y Secundaria. Pero este ambicioso proyecto se vio truncado por limitaciones presupuestarias, de forma que al final se construyó solo uno de los edificios. Como resultó insuficiente para satisfacer la demanda creciente de plazas para estudiar en el Instituto-Escuela, el nuevo edificio se destinó a alojar solo a una parte de los alumnos de Secundaria. Este fue el origen de la Sección Retiro del Instituto-Escuela, que fue inaugurada en 1928. La otra sede de Secundaria del Instituto-Escuela fue la Sección Pinar o Hipódromo, ubicada en un pabellón de la Residencia de Estudiantes. En el mismo entorno, en 1930 se construyó un edificio para la Primaria que hoy forma parte del Instituto Ramiro de Maeztu.

 Vista exterior edificio IES Isabel la Católica de Madrid.

vestíbulo de la sección Retiro del Instituto- Escuela

Exterior y vestíbulo de la Sección Retiro del Instituto-Escuela

La sede de la Sección Retiro respondía a los ideales pedagógicos e higienistas de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y del movimiento de la Escuela Nueva europea, que aspiraban a formar a los alumnos en un contacto estrecho con la naturaleza. El espacio natural era necesario para su formación física y, a la vez, para las clases prácticas de Biología y Agricultura. El arquitecto del nuevo edificio fue Francisco Javier Luque y López, quien gozaba de un gran prestigio profesional y de una gran experiencia en arquitectura escolar, pues unos años antes había proyectado los pabellones 4 y 5 de la Residencia de Estudiantes. Luque también fue el arquitecto del Instituto Cajal, que construyó junto a la Sección Retiro y al mismo tiempo.

Desde el punto de vista arquitectónico, el nuevo edificio, de dos plantas, respondía al ideal de conjugar tradición y modernidad, tan del gusto de la ILE. Su exterior mantiene un sobrio estilo historicista, mientras que su interior es funcional, con unas aulas dispuestas en torno a un amplio vestíbulo, no muy grandes, pues estaban pensadas para acoger a no más 30 alumnos. Sin embargo, todas ellas son luminosas y están bien ventiladas, gracias a las enormes ventanas de desarrollo vertical que ocupan casi todas las paredes (Martínez, 2009, pp.70-76). Similares características tienen los laboratorios. El vestíbulo servía de espacio polivalente para todo tipo de actividades y está inspirado, según Rodríguez Méndez, en la Blackheath High School for Girls, una escuela secundaria femenina del sureste de Londres (2018, p.206). Este edificio es el más destacado del Instituto Isabel la Católica, que cuenta con otros cuatro pabellones levantados muchos años más tarde en un estilo ya más funcional.

b)    El archivo

La documentación del Instituto-Escuela Sección Retiro se encuentra depositada en la Secretaría del instituto Isabel la Católica, donde permaneció en el olvido hasta 2006, cuando comenzamos a catalogarla. En conjunto reúne 901 expedientes y 128 fichas de alumnos matriculados entre 1918 y 1936, además de libros de calificaciones trimestrales, de actas de reuniones de profesores, de faltas de asistencia a clase de estos y de tasas pagadas por diversos conceptos.

Esta documentación fue catalogada entre 2006 y 2007 con el asesoramiento de la Residencia de Estudiantes. Los expedientes, por ser los documentos más valiosos, están guardados en carpetas y en cajas de cartón libre de ácido para su correcta conservación, y los hemos digitalizado para que se puedan consultar sin necesidad de manipular los documentos originales. La investigación de los expedientes nos ha permitido averiguar quiénes fueron los alumnos del Instituto-Escuela. A medida que avanzábamos en ella, descubrimos que eran los hijos de destacados políticos, médicos, abogados, empresarios, profesores, escritores y artistas de la época, y en particular los hijos de los científicos e investigadores que trabajaban en los laboratorios de la JAE y en el Centro de Estudios Históricos. En definitiva, los hijos y también las hijas de una burguesía liberal y progresista, partidaria de una educación moderna, de corte laico y acorde con las necesidades de los nuevos tiempos.

El archivo también revela la estrecha dependencia administrativa del Instituto-Escuela con la JAE, pues las certificaciones académicas de los alumnos no están firmadas por su secretario, sino por José Castillejo, el secretario de la JAE, y ratificadas en ocasiones por su presidente, Santiago Ramón y Cajal, o por su vicepresidente, Ramón Menéndez Pidal. La información aportada por el archivo es, por otra parte, una fuente muy valiosa para conocer con detalle muchos aspectos de la organización y funcionamiento del Instituto-Escuela, tales como el número de evaluaciones por curso, el sistema de calificación, los resultados académicos, las alternativas de los idiomas, las opcionalidad en los últimos cursos del bachillerato, las incidencias escolares y los procedimientos de comunicación que los profesores empleaban con las familias de los alumnos para informarlas de su rendimiento en el estudio y de su comportamiento (Martínez y Masip, 2012, pp.137-138).

c)    La biblioteca

El fondo conservado de la biblioteca del Instituto-Escuela Sección Retiro reúne alrededor de 1.500 volúmenes, la mayoría de ellos en lengua española, aunque también hay libros en francés (339), en alemán (132), en inglés (41), en italiano (3), en latín (67) y en catalán (3), todos ellos identificados con el sello del Instituto-Escuela. Además de los libros, este fondo reúne también un conjunto de cuadernos de alumnos y una pequeña colección de placas de vidrio de Historia del Arte de gran interés.

La recuperación de los libros comenzó por dotarlos de un espacio específico, el que es hoy la biblioteca histórica del Instituto Isabel la Católica. Después fueron catalogados por el Ministerio de Cultura a través de la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid, de manera que hoy ya están incorporados al Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico. Para garantizar su conservación, todos ellos son objeto de una limpieza periódica y los que se encontraban en peor estado están depositados en cajas de conservación, como las placas de cristal. Por lo demás, los cuadernos de los antiguos alumnos están digitalizados, puesto que en su mayor parte son sus familias las que conservan los originales.

Biblioteca histórica con el fondo del Instituto-Escuela.

Biblioteca histórica con el fondo del Instituto-Escuela

El examen del actual fondo bibliográfico del Instituto-Escuela vuelve a poner de manifiesto su vinculación con la Junta para Ampliación de Estudios, por la presencia en él de títulos publicados directamente por esta o en colaboración con otras instituciones dependientes de ella, como el Museo de Ciencias Naturales, la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, el Centro de Estudios Históricos y la Escuela española de Arte y Arqueología de Roma (Martínez y Masip, 2012, p. 140).

El análisis de los títulos permite deducir que los alumnos del Instituto-Escuela utilizaron en sus aprendizajes libros de texto, de lectura y de consulta. Los de texto (o de clase) aparecen referenciados en las programaciones del Instituto-Escuela (JAE, 1925, pp.139-367), y una significativa cantidad de ellos son franceses, lo que demuestra la influencia ejercida por la pedagogía del país vecino en este centro. La elección de estos libros, en francés o traducidos, se explica porque sus contenidos estaban muy actualizados, ofrecían un repertorio de ejercicios o problemas que propiciaban un aprendizaje activo y reflexivo, y contaban con abundantes ilustraciones. Las imágenes que complementaban los textos desarrollaban la capacidad de observación de los estudiantes y, a la vez, facilitaban la comprensión de los contenidos (Martínez, 2018, p.148).

Los cuadernos de alumnos que hemos podido reunir y examinar tienen un extraordinario interés, ya que fueron, desde el punto de vista pedagógico, un recurso de aprendizaje fundamental en el Instituto-Escuela, el cual los introdujo siguiendo el ejemplo de los centros de enseñanza europeos más innovadores. Los cuadernos recogen los contenidos tratados en clase, los ejercicios diarios, las experiencias en los laboratorios, las visitas a los museos o las excursiones, y cuentan con todo tipo de ilustraciones, como los libros. María de Maeztu, una de las principales inspiradoras pedagógicas del Instituto-Escuela, defendió la utilización de los cuadernos porque con ellos los alumnos "se acostumbran a interpretar el sentido de las cosas que oyen, a reconstruir las ideas recibidas, a estudiar y a pensar por sí mismos." (JAE, 1925: 34). Para nosotros, el gran valor de los cuadernos se debe a que reflejan lo que el alumno realmente aprendía e, incluso, el seguimiento que los profesores hacían de su aprendizaje.

Cuadernos de alumnos del IES Histórico Isabel la Católica.

Cuadernos de alumnos Instituto-Escuela. IES Isabel la Católica.

d)    Los laboratorios y el material científico del Instituto Escuela 

El Instituto-Escuela fue el primer centro de Secundaria que estableció las prácticas de laboratorio como parte fundamental de su proyecto pedagógico, de ahí que la Sección Retiro del Instituto-Escuela dispusiera de cinco laboratorios para la enseñanza de la Biología, la Geología, la Física, la Química y la Agricultura. Todos ellos, salvo el de Agricultura, aún se conservan prácticamente inalterados en el Instituto Isabel la Católica.

Los laboratorios son un exponente del salto cualitativo que dio el Instituto-Escuela en la enseñanza de las ciencias experimentales. Los alumnos dejaron así de ser observadores pasivos de los experimentos docentes, como era habitual, para participar en ellos de una manera activa y plena. El tradicional gabinete de Ciencias Naturales de los institutos pasó a ser entonces un laboratorio, es decir, un espacio con armarios vitrina, mesas de trabajo y todo el equipamiento necesario para la enseñanza experimental y las prácticas de los alumnos. De este profundo cambio dan testimonio los laboratorios de Biología y Geología de la Sección Retiro del Instituto-Escuela (Martínez y Masip, 2012, pp. 141-142).

Comenzamos la recuperación de los antiguos laboratorios restaurando los armarios con el fin de asegurarnos unas buenas condiciones de conservación y seguridad para las colecciones y el material didáctico en general.

Instituto histórico. IES Isabel la Católica.

Después de centralizar y ordenar las colecciones y el material didáctico en los laboratorios históricos de Biología y de Geología, procedimos a su catalogación, utilizando para ello la misma base de datos de los museos universitarios de la Comunidad de Madrid y de los institutos históricos participantes en el programa CEIMES. Conservadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, del Real Jardín Botánico, del Museo Geominero, de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto Ramón y Cajal nos asesoraron en los aspectos técnicos de conservación y restauración de las colecciones y del material didáctico. El Servicio de Materiales Especiales del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico del Ministerio de Cultura se encargó de catalogar las colecciones de las láminas de Historia Natural y las placas de vidrio (Martínez y Masip, 2012, p. 144).

Las colecciones y los materiales de los laboratorios (láminas, placas de vidrio, herbarios, modelos didácticos, animales naturalizados, etc.) servían para fomentar entre los alumnos del Instituto-Escuela la observación y el aprendizaje desde la contemplación directa de los objetos. Así quedaba atrás una práctica educativa basada en la simple memorización de contenidos, y se abría paso una nueva que consagraba el método científico y experimental como elemento clave en la formación de los alumnos. Los enseres e instrumentos de los laboratorios (microscopios, micrótomo, preparaciones de los propios alumnos, etc.) avalan, con  los cuadernos de prácticas, la gran importancia dada por el Instituto-Escuela a la educación activa.

Como se puede deducir, el patrimonio recuperado del Instituto-Escuela es una fuente primaria de especial interés para el conocimiento de su historia y experiencia educativa. Al mismo tiempo que recuperábamos el archivo, la biblioteca y los laboratorios, desarrollamos una labor de investigación paralela para darles sentido situándolos en su contexto histórico y educativo. Nuestro estudio, dado a conocer en varias publicaciones, nos proporcionó el conocimiento necesario para llevar a cabo posteriormente la difusión de todo ese patrimonio.

Labor museística de los institutos históricos

Después de ordenar, catalogar y poner en buenas condiciones de conservación los materiales, convertimos los laboratorios de Biología y Geología en espacios museísticos desde los que difundimos la singular experiencia educativa del Instituto-Escuela. La biblioteca histórica, por su parte, es ahora también otro espacio museístico donde se exhiben libros, cuadernos, fotografías y documentos. Ambos espacios, que son visitables, constituyen además un centro de documentación al que acuden estudiantes universitarios e investigadores españoles y extranjeros (sobre todo hispanoamericanos) interesados en recabar información del Instituto-Escuela.

Como un museo, aunque con recursos limitados, hemos dado a conocer el patrimonio histórico del Instituto-Escuela, en primer lugar, entre los profesores y alumnos del Instituto Isabel la Católica. Con el mismo fin y más allá de nuestra comunidad educativa, también hemos participado desde 2007 en todas las convocatorias de la Semana de la Ciencia de la Comunidad de Madrid organizando visitas guiadas. Gracias a ellas, hemos iniciado con los hijos de antiguos alumnos del Instituto-Escuela una relación muy fructífera, lo que ha significado incrementar el patrimonio documental que conservamos en la biblioteca histórica. Hemos digitalizado los cuadernos y fotografías que pusieron a nuestra disposición, de tal manera que la perspectiva del Instituto-Escuela se ha ampliado extraordinariamente.

Un canal de difusión de nuestro patrimonio fue el que establecimos participando en las jornadas organizadas cada año por la ANDPIH, ya mencionada, y por la Sociedad Española para el Estudio de Patrimonio Histórico Educativo (SEPHE), cada dos años. Esta última asociación mantiene una actividad relacionada con el estudio y la difusión del patrimonio en la que están presentes profesores de algunos institutos históricos, investigadores del ámbito universitario, museos pedagógicos y otras iniciativas que conservan patrimonio histórico educativo.

En la difusión de nuestro patrimonio nos han resultado especialmente útiles también otras vías: la colaboración en actividades de instituciones científicas (CSIC, UNED, UCM, Real Sociedad Española de Historia Natural y XII Congreso de Historia Contemporánea), y los préstamos de material didáctico del Instituto-Escuela, como los que hicimos en el año 2007 a la Residencia de Estudiantes para la exposición El Laboratorio de España, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, 1907-1939, y a la Fundación Giner de los Ríos en 2020 para la exposición Los laboratorios de la Nueva Educación. La difusión de nuestro patrimonio histórico recibió asimismo un gran impulso a través del documental La escuela olvidada (2010), dedicado al Instituto-Escuela.

En 2018, coincidiendo con el centenario de la creación del Instituto-Escuela, montamos una exposición conmemorativa para divulgar su experiencia educativa entre un público más amplio, más allá de los circuitos científicos y académicos. La exposición se celebró sucesivamente y con formatos distintos en tres sedes: el Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde estuvo abierta entre el 30 de octubre de 2018 y el 27 de enero de 2019; la biblioteca municipal Eugenio Trías, situada en el parque de El Retiro, entre el 1 de febrero y el 10 de marzo de 2019; y la Biblioteca Central de la UNED, entre el 29 de octubre y el 11 de diciembre de 2019, coincidiendo con la XIX edición de la Semana de la Ciencia de Madrid.

Con motivo de la exposición, publicamos un catálogo, editado por el CSIC y la UNED, que contó con quince colaboraciones firmadas por especialistas en historia de la educación y por profesores expertos en el Instituto-Escuela. Por su parte el Centro de Medios audiovisuales de la UNED (CEMAV) realizó dos vídeos, el primero de ellos sobre el uso didáctico del patrimonio del Instituto-Escuela, con intervención de profesores y alumnos del Instituto Isabel la Católica; y el segundo, con testimonios de hijos de profesores y alumnos del Instituto-Escuela. Como actividades complementarias de las exposiciones programamos paralelamente conferencias y visitas guiadas con el fin de que los visitantes pudieran profundizar en el conocimiento de la mencionada institución.

La última exposición en la que hemos participado ha sido la de Mujeres educadoras y científicas del siglo XX, organizada en formato virtual por la UCM para la XX Semana de la Ciencia, en noviembre de 2020. Una parte de ella abarcaba el primer tercio del siglo y ahí estaban representadas las profesoras de Ciencias Naturales, Física y Química y Matemáticas que se habían formado pedagógicamente en el Instituto-Escuela y completado su formación científica en los laboratorios e instituciones de la JAE.

Uso didáctico del patrimonio

A nuestro compromiso de difundir el patrimonio del Instituto-Escuela hemos sumado el de incorporarlo a la actividad docente del Instituto Isabel la Católica. Queríamos que más allá de su valor museístico tuviera también otra dimensión, la de ser el punto de partida de una serie de pequeños proyectos de investigación dirigidos a los alumnos. Para hacerlos realidad, desde el año 2009, un equipo de profesores ha venido programando actividades y proyectos interdisciplinares de periodicidad anual con grupos de alumnos de 1º y de 4º de ESO, con el propósito de que, estudiando el patrimonio, descubran y valoren algo tan cercano para ellos como la historia y el legado del Instituto-Escuela.

Los proyectos programados para alumnos de 1º de ESO consisten en la realización de actividades muy sencillas, cuya finalidad es que los alumnos conozcan el patrimonio del instituto al que acaban de llegar, lo valoren y se comprometan con su conservación. Los profesores que dirigen los proyectos pertenecen a los departamentos de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Educación Plástica y Visual y Alemán. Los alumnos comienzan las actividades haciendo una visita guiada a la biblioteca y a los laboratorios históricos del Instituto-Escuela, preparada previamente en clase por sus profesores de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. En la biblioteca, se les explica su función y se les muestra el fondo bibliográfico más representativo (manuales de consulta de distintas materias, colecciones literarias, cuadernos de clase, etc.) y, en los laboratorios, descubren los instrumentos y materiales didácticos que los profesores del Instituto-Escuela utilizaban en la enseñanza de las ciencias experimentales. Después de visitar los laboratorios, nuestros alumnos de 1º de ESO dibujan y estudian en la clase de Educación Plástica y Visual algunas piezas escogidas entre esos materiales. Como el Instituto Isabel la Católica cuenta con una sección bilingüe de alemán y muchos de los materiales didácticos del patrimonio son de procedencia alemana (láminas y placas de cristal sobre todo), los profesores del departamento de Alemán ayudan a los alumnos a describir brevemente en esta lengua los objetos que han dibujado y estudiado. La actividad termina cuando la profesora de Educación Plástica y Visual prepara un cuadernillo con los dibujos comentados de los alumnos para que estos tengan una visión global de todos ellos. En otras ocasiones, la actividad con alumnos de 1º de ESO consiste en que cada uno elige y estudia un objeto del patrimonio para luego, a modo de guía, explicárselo a sus compañeros o a sus padres.

material didáctico IES Históricos. IES Isabel la Católica. Madrid.

Los proyectos para los grupos de 4º son más complejos por el mayor nivel de madurez de los alumnos. Con ellos tratamos de que lleguen a comprender el significado que una experiencia como la del Instituto-Escuela ha tenido en el progreso y mejora de nuestra educación. Estos proyectos se centran en el estudio de determinados aspectos y prácticas del Instituto-Escuela, aplicando las técnicas básicas de la investigación y de la exposición y las actuales tecnologías de la información (Marín y otros, 2018, p. 330). Los departamentos que han participado desde el primer momento en estos proyectos han sido los de Geografía e Historia, Biología y Geología, Tecnología (Informática) y, de manera puntual, los de Educación Plástica y Visual y Educación Física. Los trabajos de los alumnos están dirigidos por profesores de los citados departamentos, abarcan todo el curso, tienen un carácter monográfico y se basan en las fuentes patrimoniales del Instituto-Escuela. Estas fuentes son:

Los expedientes de los alumnos del Instituto-Escuela. Con el estudio de una selección de expedientes digitalizados, nuestros alumnos descubren, en una primera fase, diferentes aspectos del sistema de enseñanza del Instituto-Escuela (materias del plan de estudios, opcionalidad, sistema de calificación, comunicaciones del centro con los padres, etc.); y luego, en una segunda fase, identificados los alumnos del Instituto-Escuela que aparecen en los expedientes, rastrean sus datos biográficos por internet para averiguar sus trayectorias profesionales y constatar la relevancia que alcanzaron muchos de ellos, a pesar de las difíciles circunstancias del tiempo histórico que vivieron y que nuestros alumnos estudian en la materia de Historia de 4º de ESO.

Los cuadernos de clase. Hasta ahora hemos utilizado con nuestros alumnos de 4º los cuadernos digitalizados de Geografía de España, de Europa y Universal del alumno del Instituto-Escuela Javier Cabañas Rodríguez. Al estudiarlos desde el punto de vista de la Geografía humana y económica, comprueban las grandes transformaciones sufridas en España y en el resto del mundo desde el primer tercio del siglo XX hasta hoy. De paso observan y valoran las similitudes y diferencias entre los cuadernos de clase de los alumnos del Instituto-Escuela y los que ellos elaboran.

Las Memorias del Instituto-Escuela. La abundante información sobre el Instituto-Escuela que contienen abre la posibilidad a multitud de trabajos. Uno de los más interesantes es el relativo al estudio de las alumnas que estudiaron en él, un 45% de su alumnado, algo insólito en la época, cuando las alumnas de los otros institutos de secundaria apenas llegaron al 30%, ya en la época de la Segunda República, lo que demuestra el carácter precursor de este centro. También en este caso, y a través de internet, nuestros alumnos siguen la trayectoria profesional de las alumnas más destacadas del Instituto-Escuela y descubren la condición pionera de muchas de ellas.

El material científico-didáctico de los laboratorios de Biología y Geología. El estudio de este material por parte de nuestros alumnos de 4º de ESO es fundamental para que conozcan los recursos y el método de enseñanza de las ciencias en el Instituto-Escuela, así como para hacerse una idea del nivel de formación conseguido por sus alumnos. El carácter experimental de la enseñanza y del aprendizaje de las ciencias lo pueden comprobar observando los instrumentos y materiales científico-didácticos que se conservan en los laboratorios, y también examinando los contenidos de los cuadernos de prácticas utilizados por los alumnos del Instituto-Escuela.

Alumnos del Instituto escuela. Trayectorias.La enseñanza de la geografía y de la Geología en el Instituto-escuela.Centenario Francisco Bernís.

     

El trabajo de investigación de nuestros alumnos en este aspecto se completa con la reconstrucción de las biografías de los profesores de Ciencias y de algún alumno destacado que utilizó los citados instrumentos y materiales, como el ornitólogo Francisco Bernis Madrazo.

Las maquetas. El Instituto Isabel la Católica tiene cuatro maquetas didácticas para el estudio de la Geología que fueron donadas en depósito por el Museo Nacional de Ciencias Naturales. La donación se debe a que fueron proyectadas por Carlos Vidal Box, un profesor formado en el Instituto-Escuela que llegó años después a ser catedrático de Ciencias Naturales, inspector de enseñanza media y colaborador del citado museo. De esas maquetas nos interesó en particular la de la ciudad y entorno de Toledo, cuyo estudio previo nos sirvió para recrear con los alumnos del Instituto Isabel la Católica una excursión similar a las que hacían los alumnos del Instituto-Escuela.

Los proyectos de uso didáctico del patrimonio histórico-educativo que hasta la fecha hemos llevado a cabo han sido especialmente positivos para los alumnos, porque se cumplieron los objetivos que pretendíamos con ellos, pero también para los profesores, porque nos han servido para conocer mejor la experiencia educativa del Instituto-Escuela y constatar, una vez más, las ventajas de la coordinación entre los departamentos didácticos. Los trabajos de los alumnos sobre el patrimonio están integrados en la programación general anual del Instituto Isabel la Católica y se han venido publicando al final de cada curso en unos cuadernos monográficos de difusión interna y en la página web del centro.

"La recuperación y devolución a la sociedad del patrimonio de los institutos históricos debe reconocerse como una gran labor educativa y cultural, pues contribuye al enriquecimiento del patrimonio general del país"

Conclusión

La recuperación y devolución a la sociedad del patrimonio de los institutos históricos debe reconocerse como una gran labor educativa y cultural, pues contribuye al enriquecimiento del patrimonio general del país. Beneficia, en primer lugar, a la comunidad educativa: a los alumnos, porque al conocer la historia de su instituto se identifican con él, aprenden a valorar su patrimonio y amplían su formación; y a los profesores, porque así tienen la oportunidad de conocer más a fondo la historia de los propios institutos y aun de la misma educación. También beneficia a la sociedad, porque para ella representa una nueva experiencia, la del reencuentro con su pasado escolar. Por último, sirve igualmente a los especialistas en historia de la educación, porque el patrimonio de los institutos históricos supone disponer de unas fuentes primarias de extraordinario interés para conseguir una perspectiva más amplia de cómo ha sido la enseñanza española desde sus inicios.

En la situación actual de los institutos históricos, estimamos muy necesario que las instituciones oficiales doten de una cobertura legal a su patrimonio con el fin de conservarlo y, al mismo tiempo, les proporcionen los recursos materiales y humanos imprescindibles para garantizar la continuidad de todas las actividades culturales y educativas que hemos comentado en este artículo.

Referencias bibliográficas

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[1] Estos institutos fueron en su origen secciones del Instituto-Escuela de Madrid (1918-1936).
[2] Iniciamos el trabajo de recuperación la catedrática de Biología y Geología del IES Isabel la Católica Carmen Masip Hidalgo y la autora de este artículo.

 

Encarnación Martinez Alfaro