Skip to Content

Visor

Back to list

IES Luis Braille. La prevención de riesgos laborales de forma práctica y amena en las aulas

Revista Digital Educamadrid

Fecha de publicación 26 de junio de 2020

Resumen

La experiencia se enmarca en la asignatura de FOL (Formación y Orientación Laboral) presente en los ciclos formativos tanto de grado medio como de grado superior. No obstante, también se podría aplicar en la asignatura de PRL (Prevención de Riesgos Laborales) de los ciclos formativos de nivel básico.

La asignatura de FOL incluye contenidos relativos a PRL y, según el Real Decreto 1147/2011, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo, sirve para acreditar al alumnado con el nivel básico en prevención de riesgos laborales, conforme a lo establecido en el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención.

El objetivo de la experiencia es abordar los contenidos de dicha materia de la forma más práctica y amena posible, ajustándose a la ejecución de las actividades profesionales que podrán realizar, en un futuro, como preventistas de nivel básico. Con ello pretendemos alejarlos todo lo posible de la forma tradicional de impartir estos contenidos, que es de forma totalmente teórica y minorando las posibilidades de diversión y aprendizaje que nos puede ofrecer.

Experiencias

Nivel Formación Profesional

Autor

Álvaro Barrio Román

IES Luis Braille (Coslada)

Logotipo del IES Luis Braille (Coslada)

1. CONTEXTO Y OBJETIVOS

La experiencia de hacer práctica la prevención surge de mi trabajo en los distintos departamentos didácticos de FOL en los que he participado, también de mis anteriores trabajos fuera del ámbito de la educación como técnico en prevención de riesgos laborales en distintas empresas.

En los distintos departamentos didácticos de FOL me he dado cuenta de que el perfil tradicional del profesor de la materia es el de un licenciado en Derecho, en Economía o en Administración y Dirección de Empresas, que imparten su asignatura desde un punto de vista clásico, en gran medida, como una clase magistral en la que el alumnado simplemente tiene el papel de escuchar lo que sus profesores dicen, por lo menos, en lo que respecta a este tipo de contenidos.

Con el tiempo, la asignatura de FOL ha evolucionado y se ha centrado en la actualidad en la prevención de riesgos laborales pues, como ya se ha visto en el repaso legislativo, acredita a nuestro alumnado con el nivel básico en PRL. En cambio, el perfil del profesorado de la materia, permanece más o menos inalterado. La excepción a esta norma la tienen algunas Comunidades Autónomas, que buscan ya profesionales titulados universitarios con másteres específicos en la materia.

El objetivo de esta práctica es cambiar la metodología pedagógica que aún utiliza una gran parte del profesorado de la materia, con el objetivo final de lograr que el alumno sea el protagonista de su propio aprendizaje, que profundice de forma autónoma en la asignatura y que el docente actúe como un mero guía.

Para lograrlo, el profesor debe disponer de las herramientas y conocimientos necesarios en materia preventiva. Por ello quiero compartir la realización de esta práctica, para tratar de divulgar mis experiencias y saberes en prevención de riesgos laborales.

2. DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA

Como vamos a ver después, la experiencia trata de simular el trabajo real que un profesional de nivel básico en prevención realizará en la empresa. Para ello utilizamos un aula con equipos informáticos, los teléfonos móviles de nuestro alumnado, cinta métrica y termómetros.

La experiencia trata de ser muy motivadora, pues el alumnado estará en contacto con una actividad real, en la que verá la utilidad práctica en su futuro profesional. También le motivará el hecho de que una vez se explique la teoría, tendrá toda la autonomía necesaria para desarrollar la actividad por sí sólo, con pequeños aportes de su profesorado siempre y cuando lo necesite.

2.1. Un poco de teoría

Cómo no, antes de cualquier práctica, hay que estudiar un poco la teoría. Esta es la parte de explicaciones, en un formato clásico, que se desarrollarán en la experiencia.

En unas pocas sesiones, se ofrecerá al alumnado unas pinceladas básicas sobre sus obligaciones en prevención; también analizarán las de los empresarios, conocerán los distintos tipos de riesgos existentes en las empresas, los daños a la salud que causan y las medidas preventivas básicas a tener en cuenta. Además, les mostraremos las diferencias entre accidentes, incidentes y enfermedades, analizaremos el sentido y la eficacia de la señalización y, algo muy importante, las diferentes formas de organización de la prevención que se permiten en la empresa, nombrando a los alumnos trabajadores designados. A partir de ahí, serán los responsables de la prevención en la empresa.

Una vez nombrados, y registrada su designación, se dará una última clase teórico práctica sobre sus principales funciones y, a partir de ese momento, se les dejará volar.

Pizarra con sus principales obligaciones

Pizarra con sus principales obligaciones

2.2. Un mucho de práctica

Como responsables de la prevención del instituto, en lugar de como meros oyentes de una clase, comienzan sus obligaciones.

La primera es la más estática, pues han de elaborar, por pequeños grupos, un plan de prevención de riesgos laborales. Una vez nombrado a un alumno trabajador designado jefe, intentaremos coordinar de la mejor forma posible al grupo de trabajo. También debemos velar porque todos los integrantes del grupo generen trabajo efectivo, y no se dé el fenómeno de holgazanería social. Para ello, dividiremos claramente las tareas y utilizaremos la nube con el objeto de que puedan trabajar simultáneamente en el mismo documento desde varios ordenadores.

Con el plan de prevención concluido, toca realizar actividades más dinámicas pues, para ser conscientes de los riesgos existentes en un centro de trabajo, tendremos que movernos por él, escudriñando sus distintas estancias, almacenes y vías, y comprobando los niveles de ruido, temperatura, iluminación y el estado general de seguridad de los distintos lugares de trabajo, entre otros.

Para comprobar los niveles de iluminación y ruido, utilizaremos dos aplicaciones instaladas en nuestros teléfonos móviles: “Light meter” y “Sonómetro”. Para tomar las mediciones en los lugares de trabajo, les pediremos que traigan de casa cinta métrica; y, para tomar las mediciones referentes a temperatura y humedad, les podemos suministrar, si no lo tienen, un termohigrómeto digital.

Con objeto de registrar las deficiencias en seguridad de los lugares de trabajo, los alumnos harán fotos con sus teléfonos móviles a cuantas situaciones estimen: extintores sin presión, baldosas rotas, cables por el suelo, enchufes fuera de sus cajas, suciedad, etc.

Comprobando si la altura de los extintores es la correcta

Comprobando si la altura de los extintores es la correcta

Comprobando con la aplicación del móvil, si las mesas tienen los lux que el RD 486/1997 indica

Comprobando con la aplicación del móvil, si las mesas tienen los lux que el RD 486/1997 indica

Verificando el etiquetado de los productos utilizados en la limpieza

 Verificando el etiquetado de los productos utilizados en la limpieza

Con los datos recogidos en la inspección, toca valorar si los riesgos son tolerables y, de no serlo, establecer una planificación de medidas preventivas con la que actuar para eliminarlos o reducirlos al máximo.

Como el alumnado podrá deducir en la realización de la evaluación de riesgos, algunos de ellos se pueden eliminar o contener con actividades como la formación y la información, la entrega de EPI (Equipos de Protección Individual), etc.

Con cada actividad deberán recopilar su correspondiente justificante, por ejemplo, si entregan los EPI, deberán generar un recibí firmado por los trabajadores a los que se les ha entregado.

Continuarán la experiencia profesional con la carta de ofrecimiento de la vigilancia de la salud y con la recogida de la negativa de los trabajadores que no desean hacerla, pues sus puestos de trabajos no son peligrosos y, por ende, se les exime de ello. Seguirán con la elaboración de un plan de emergencias básico y, su puesta a punto, mediante la realización de un simulacro de incendios. También realizarán una investigación de accidentes aplicando el famoso diagrama de Ishikawa y finalizarán con una pequeña estadística de éstos.

La evaluación de dichas actividades se realizará de otra forma muy habitual y profesional en las empresas, por medio de auditorías. En ellas, un grupo de alumnos inspeccionará la labor de sus compañeros, pidiendo para analizar distinta documentación y verificando si ésta se ha realizado de forma completa y correcta. Para ello, podrán solicitarles la planificación preventiva, el registro de información de sus trabajadores o las negativas de quienes no se prestaron a la realización de exámenes médicos, etc.

En otras ocasiones que he realizado esta misma experiencia, en vez de auditorías por los compañeros de clase, se ha realizado una presentación a la dirección del instituto pues, para eso han sido nombrados por sus jefes como trabajadores designados en PRL. En la exposición, el alumnado ha podido mostrar al máximo responsable del instituto los riesgos encontrados, su importancia, la forma de subsanarlo, las incongruencias que piensan existen en su plan de emergencias, etc.

3. CONCLUSIÓN

Como se ha podido comprobar, la práctica realizada forma parte del famoso “Aprendizaje Basado en Proyectos” o ABP, que es una estrategia que da al estudiante el papel de investigador activo y no como un receptor pasivo en su proceso de aprendizaje.

Para la realización de la práctica, también hemos formado equipos de personas diferentes que trabajan juntos para realizar proyectos con el propósito de solucionar problemas. Cómo no, utilizando problemas reales de las empresas daremos un extra de motivación a nuestro alumnado.

En esta experiencia educativa ABP, los estudiantes han aplicado el conocimiento recibido en unas pocas clases teóricas para, por sí mismos, resolver un problema empresarial valioso. Por su parte, el profesor ha tenido el papel de creador del reto y de guía en la labor del alumnado.

Con el desarrollo de esta práctica, el alumnado ha podido afianzar mejor los conocimientos preventivos explicados, puesto que ha sido capaz no sólo de memorizarlos, sino de aplicarlos a un caso real. También ha podido trabajar diversas competencias profesionales, tales como el trabajo en equipo, la competencia digital, el aprendizaje autónomo, etc. Y cómo no, hemos logrado aumentar su motivación, su autoestima, sus conocimientos y, además, de una forma muy divertida y práctica.

BIBLIOGRAFÍA

Barrio Román, Álvaro (2019). FOL Práctico. Editorial Educalia

Real Decreto 1147/2011, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo.

Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención.