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Visor

Gloria Placer. Directora de Educación Digital de la Fundación Vodafone España

Revista Digital Educamadrid

Fecha de publicación 26 de mayo de 2021

Resumen

“en España, colegios e institutos han permanecido abiertos en unas circunstancias excepcionales gracias a millares de profesores y profesoras que han demostrado una entrega y una capacidad de adaptación extraordinarias. Eso no ha ocurrido en la mayoría de los países de nuestro entorno.”


Gloria Placer es la Directora de Educación Digital de la Fundación Vodafone España. Ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidad de Cantabria y EMBA por el IESE, ha desarrollado toda su carrera profesional en el ámbito tecnológico.

Con el conocimiento que su puesto le facilita, tanto del mundo tecnológico como del educativo, Gloria analiza algunos de los cambios que serían necesarios para favorecer el acceso de las chicas a las disciplinas STEAM. Entre ellos destaca la necesidad de hacer hincapié en el sentido práctico de la tecnología, trabajar las disciplinas STEAM desde una edad temprana y aportar referentes femeninos.

Ella misma comenta como, aunque fue su madre (ingeniera) así como sus profesoras las que le dieron las herramientas que le han servido toda su vida: "aprender a pensar, a buscar más a allá, a esforzarse y a creer en sí misma", la mayor parte de sus referentes profesionales han sido hombres.

El papel de los cetros en el desarrollo de la competencia digital, la necesidad de tener la mente abierta y una actitud receptiva para aprovechar los cambios son algunos de los temas que también aborda en esta entrevista. Finaliza con una breve referencia al programa DigiCraft que está acercando la tecnología a los centros a edades tempranas.

Nota biográfica completa.

Entrevistas

Mujer, tecnología y educación

Autora

Gloria Placer

Directora de Educación Digital de la Fundación Vodafone España

Gloria Placer. Directora de Educación Digital de la Fundación Vodafone España

¿Qué aspectos destacarías en tu etapa escolar que te hicieron seleccionar el mundo tecnológico?

Llegué al mundo tecnológico de una forma no del todo consciente, la verdad. Fui una niña curiosa, aplicada, con cierta facilidad en asignaturas que muchas de mis compañeras detestaban como matemáticas o física… Nunca tuve conciencia de la trascendencia de la decisión, no era blanco o negro en aquel momento. Y creo que eso fue bueno. Hice lo que me apetecía, con seguridad y sin sesgos. A ello contribuyó claramente mi familia y, muy especialmente mi madre, mi referente (ella es ingeniera, aunque no pudo ejercer como tal), que me apoyó, me animó, me inculcó la idea de que no tenía límites. Además, en el colegio encontré profesoras que fomentaron mi curiosidad y que trabajaron mucho mi auto-confianza. No me enseñaron conceptos o contenidos concretos - no tuve acceso a la robótica o a la informática… -, pero me dieron herramientas que me han servido toda mi vida: aprender a pensar, a buscar más allá, a esforzarme, a creer en mí misma. Y eso es lo que,

La Inteligencia Artificial, la automatización, la robótica,… ¿Cómo afectarán al futuro de la sociedad? ¿Por qué es importante introducir estos conceptos en los centros educativos?

No hablemos de futuro, hablemos de presente cuando hacemos referencia a la tecnología digital. Ya nos afecta, ya la estamos viviendo. Y más aún tras este año de pandemia en el que todo se ha acelerado. Nuestro conocimiento y manejo de lo digital no sólo determina nuestra empleabilidad o nuestro desarrollo en el ámbito laboral, sino, también, nuestro rol como ciudadanos en asuntos tan básicos como cómo conformamos o expresamos nuestra opinión, o cómo nos relacionamos con los demás,…

Los centros educativos no pueden vivir a espaldas de esta realidad que ya experimentan niños y jóvenes y que será determinante en su futuro. La educación debe proporcionarles herramientas que les permitan afrontar sus retos vitales. La competencia digital y el conocimiento de la tecnología son esenciales en nuestro mundo. Máxime cuando gran parte de la población adulta carece de unos conocimientos mínimos, y no existen referentes en las familias o su entorno cercano. El centro educativo se convierte en un elemento fundamental para evitar brechas asociadas al mundo digital.

¿Por qué crees que las chicas no apuestan más por el estudio de carreras STEM?

Seguramente por una suma de factores entre los cuales yo destacaría tres:

  • Porque tradicionalmente en la enseñanza de estas disciplinas se ha puesto más énfasis en el qué, en el proceso (en el código, en el algoritmo) que en el para qué (la app, el servicio). Y esa aproximación no encaja en lo que a nosotras más nos estimula. Nosotras necesitamos encontrar el sentido a lo que hacemos; necesitamos encontrar utilidad en lo abstracto, en la técnica: que sirve para algo.
  • Porque esta vocación STEM no se “trabaja” en la adolescencia cuando la mayor parte de nosotras ha decidido que la tecnología o las ciencias no le interesa, sino desde niñas. Hay estudios que indican que las mujeres nos auto-excluimos de forma totalmente inconsciente de materias del mundo STEM a edades tan temprana como los 5 o 6 años. Simplemente no nos atraen, no las entendemos o no nos vemos capaces de ello.
  • Y porque la ausencia de referentes en los centros educativos, en los medios, en la sociedad en general, incide en nuestra capacidad de proyectarnos, de visualizarnos desempeñando según que roles. Seguramente tenga que ver con nuestra necesidad de construir la confianza en nosotras mismas, en tener seguridad en nuestros pasos. Eso no “va de serie” en nosotras, somos temerosas, más conservadoras y tenemos que trabajarlo.

¿Cómo valoras el sistema educativo? ¿Goza de buena salud? Estamos acostumbrados a escuchar siempre aspectos negativos ¿Qué hay de cierto en ellos?

Esta situación de pandemia que estamos viviendo nos ha reconciliado a muchos con el sistema educativo de nuestro país. Por supuesto que hay ámbitos de mejora y grandes retos que superar ¡cómo no! Pero, en España, colegios e institutos han permanecido abiertos en unas circunstancias excepcionales gracias a millares de profesores y profesoras que han demostrado una entrega y una capacidad de adaptación extraordinarias. Eso no ha ocurrido en la mayoría de los países de nuestro entorno. Y me hace ser optimista ante los desafíos del sistema.

Por otra parte, ahora que tengo la oportunidad de trabajar con compañeros de otros países que también están desarrollando programas en el ámbito educativo, soy más escéptica sobre los buenos o malos datos de unos y de otros en rankings internacionales. Compartimos diagnóstico y situación en la mayor parte de ellos… las diferencias son, en realidad, de pequeños matices. Pero nuestro gran “debe” – donde hay mayor diferencia- está en la competencia digital del profesorado y alumnado y en la introducción de nuevas metodologías de impartición en el aula. Eso debería ser nuestra prioridad en los próximos años.

En general, las chicas se sienten más atraídas por los estudios sociales, en tu opinión ¿Puede ser un error el que no se enseñe el aspecto social de la tecnología?

Sí, como comentaba anteriormente, es el fin, la solución, el objetivo, lo que es relevante para nosotras y, si ese fin tiene un carácter social, mejor que mejor. Creo que es importante destacar la capacidad que tiene la tecnología de mejorar la vida de las personas, los avances conseguidos gracias a la transformación digital del sector sanitario y social: teleasistencia, diagnóstico precoz de enfermedades, lucha contra la violencia de género, control de pandemias, entre muchos otros. Y esto es importante no sólo para las chicas; afortunadamente también lo es, y cada vez más, para un gran número de chicos. Nuestros jóvenes tienen un sentido de comunidad, de conciencia de su entorno y de su necesidad de participar en él cada vez más grande. La tecnología está aquí para mejorar la vida de las personas.

¿Qué destacarías de tu experiencia laboral que pueda ser inspirador y que pueda motivar a las alumnas que hoy están en el colegio y en el instituto y tienen que decidir qué quieren ser? ¿A qué retos se enfrentarán?

Destacaría las múltiples oportunidades que se me han presentado y que me han permitido pasar de posiciones muy técnicas (empecé diseñando circuitos integrados, ¡madre mía!) a otras de corte estratégico o de gestión de productos, servicios y programas, tanto en el ámbito privado como en el público (estuve cuatro intensos años trabajando en el actual Ministerio de Economía). Siempre dentro del sector tecnológico, pero en proyectos con finalidades muy diversas que van desde la pura conectividad al ámbito socio-sanitario, el desarrollo urbano, o, ahora, la educación. Así pues, la vida profesional es diversa, evoluciona, cambia y hay que tener la mente abierta y una actitud receptiva para aprovechar los cambios, que siempre enriquecen y que te hacen crecer como persona. El reto está en saber identificar las oportunidades que te interesan a ti, por tu momento profesional o vital, y no dejarse llevar por otros o a veces por la ansiedad que uno mismo se crea. Y reciclarse, estar pendiente de tendencias, no acomodarse.

Si miras al pasado, ¿cambiarías en algo las elecciones que has ido realizando? ¿Qué has aprendido en el camino?

En lo sustantivo, no cambiaría mis elecciones. Quizás si pequeñas decisiones en momentos concretos. Pero puedo decir que siempre he ido donde he querido ir, he estado donde quería estar y que, cuando algo me ha dejado de ilusionar, he buscado mi siguiente paso vital. Y eso es lo que he aprendido: que es una la que toma las riendas de su vida, también la profesional, y que hay que ser valiente y no tener miedo a tomar decisiones.

¿Qué mujeres han influido más en las decisiones que has afrontado profesionalmente? ¿Qué mujeres destacarías como líderes en el sector educativo?

Mi madre ha sido mi gran influencia porque determinó mis primeros pasos y eso siempre estará ahí. Después han sido compañeras y amigas las que me han acompañado y me han hecho crecer profesionalmente. Pero, he de decir que la mayor parte de mis referentes profesionales han sido hombres. Es lo que domina el sector en el que he desarrollado mi trayectoria profesional. Y me siento muy cómoda y orgullosa de haber trabajado con todos ellos. Hoy en día muchos de mis jefes y mentores siguen siendo mi referencia.

Desde tu experiencia profesional y conociendo los cambios en las últimas décadas, ¿qué dirías a los adolescentes y especialmente a la chicas a la hora de elegir una profesión?

Les pediría que le den una oportunidad en su búsqueda al mundo tecnológico. Que no se cierren puertas ni tengan ideas preconcebidas. Se sorprenderán. Hay cientos de opciones, dentro y fuera de la universidad. Y en las compañías se requieren todo tipo de perfiles, cada vez más heterogéneos, que combinan disciplinas más tradicionales junto con lo 100% digital. Las oportunidades de desarrollo personal y profesional son infinitas. Además, una carrera en este ámbito es por fuerza dinámica, lo que les permitirá construirse una trayectoria que evolucione con el mundo cambiante en el que van a vivir y con su momento vital (que también es importante).

¿Qué se está haciendo desde la Fundación Vodafone para que los niños y en especial las niñas puedan interesarse por los ámbitos STEM?

Siguiendo esta filosofía de “cuanto antes, mejor”, trabajamos fundamentalmente en Educación Primaria. Y lo hacemos con un estupendo programa llamado DigiCraft y de la mano de las Consejerías de Educacion de varias Comunidades Autónomas. Buscamos acercar la tecnología a los niños y niñas de una forma divertida con el doble objetivo de que la conozcan y que la utilicen de forma creativa en sus actividades en el aula. A través del juego y de la experimentación trabajan la competencia digital y se acercan a conceptos como inteligencia artificial, realidad aumentada, robótica y programación o tecnologías audiovisuales. Y el resultado es fantástico con las niñas, que se muestran extremadamente creativas y pierden miedos a conectar cables cocodrilo, programar robots…. Y eso es muy gratificante para mí y para todo el equipo.

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Fecha de publicación: 26 de mayo de 2021