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Visor

Respuesta educativa

1.     Introducción

    La atención a la diversidad se concibe a partir del principio de inclusión. Según Marchesi (2008) el movimiento de las escuelas inclusivas se plantea impulsar un cambio profundo en los centros docentes que permita el acceso a ellos de todo el alumnado sin discriminación y una respuesta educativa adaptada a sus posibilidades.

    La prioridad del proceso educativo de los alumnos y alumnas con discapacidad motora, es lograr un desarrollo que les permita moverse lo más autónomamente posible, actuar sobre el entorno y comunicarse con los demás. Estos objetivos son los que deben de determinar las características de la respuesta educativa que debe incluir la valoración del grado de desarrollo de sus capacidades y necesidades educativas especiales, la propuesta de escolarización lo más acorde posible con las mismas, el grado de adaptación del currículo, de las competencias curriculares así como los elementos de acceso necesarios: eliminación de barreras, utilización de medios para el desplazamiento, adaptaciones para la manipulación de útiles escolares y materiales curriculares.

    “El niño es el principal actor en la gestión de su destino vital, un destino que él mismo parcialmente construye por anticipado con sus sueños y proyectos. Difícilmente se podría ser persona, sin ser agente en le contexto, siendo mero paciente del mismo. De ahí que dimensión de autodeterminación individual es, en nuestra concepción, un factor crítico en la educación y consideración de los niños con necesidades educativas especiales” (Arbea y Tamarit, 2003).

    La respuesta educativa debe sustentarse en una estrecha colaboración entre la escuela y los representantes legales del alumnado, mediante el compromiso, cooperación y consenso. La calidad de dicha respuesta dependerá del trabajo en equipo de los diferentes profesionales que comparten los mismos objetivos educativos, en sintonía con las necesidades del propio niño o niña y la familia.

2.     Los alumnos y alumnas con discapacidad motora

    La discapacidad motora hace referencia a un grupo de alumnos y alumnas muy heterogéneo que puede oscilar desde los especiales requerimientos que presenta un niño con una alteración ósea (baja talla), hasta una persona con secuelas de parálisis cerebral o espina bífida.

    Por ello es muy importante conocer las fases que configuran un movimiento o una respuesta motora, ya que la deficiencia motora puede haberse originado en cualquiera de ellas. Un movimiento se produce de acuerdo con la siguiente secuencia: estimulación, codificación, conducción, procesamiento de la información a nivel del sistema nervioso central y elaboración de la respuesta motora.

    Son más patentes las discapacidades motoras cuando están alterados los eslabones de la secuencia más cercanos a la ejecución del movimiento.

    También es necesario conocer las repercusiones de las secuelas, ya que estas pueden ser tan dispares, que van a precisar, para soslayarlas o paliarlas, medidas educativas muy diferentes.

    Es importante para los educadores y docentes conocer las características de este alumnado para así poder estructurar un plan de intervención educativa acorde con sus necesidades.

    La siguiente clasificación es una muestra de heterogeneidad de situaciones de las alteraciones físicas y motoras que encontramos en nuestro alumnado.

Malformaciones congénitas

Afecciones congénitas sistémicas o generalizadas del esqueleto

Osteocondrosis

Afeciones articulares

Afeciones neuromusculares

Otras afecciones

Luxación de cadera

Osteogénesis imperfecta

Enfermedad de Perthes

Artritis

Parálisis cerebral

Esclerosis múltiple

Acondroplasia

Enfermedad de Scheurmann

Artrosis

Espina Bífida

 

Malformación de miembros 

Osteocondrodistrofias (Morquio, etc.)

 

 

Distrofias musculares

E.L.A.

 

 

 

Afecciones nerviosas

 

Malformación de la columna vertebral

 

 

 

 

Poliomelitis

Artrogriposis

 

 

 

 

 

Clasificación extraída del Diccionario Enciclopédico para Educación Especial.

Dr. Toledo Gonzáles. Madrid: Diagonal/Santillana.

 

3.     Evaluación de los alumnos y alumnas con discapacidad motora

    Cuando un niño o niña con problemas motores se escolariza en un centro educativo, lo más habitual es que haya sido ya valorado y evaluado por diferentes servicios hospitalarios y sociales cuyas aportaciones conviene conocer antes de proceder a la evaluación psicopedagógica.

    La evaluación médica se habrá realizado en el momento que se detectó el problema, y según las características, secuelas y deficiencias asociadas, habrá sido revisada y seguida por los servicios de neurología, rehabilitación, urología, etc., además de los controles pediátricos propios de su edad. Incluso es posible que haya sido atendido por los servicios educativos sanitarios, o que haya recibido tratamientos continuados especializados de fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, etc.

    Al inicio de la etapa escolar, es importante que la evaluación de sus necesidades educativas especiales sea lo más completa posible.

    La evaluación psicopedagógica inicial de cada alumno o alumna con necesidades educativas especiales y el dictamen de escolarización sirven para orientar sobre la modalidad de escolarización más adecuada a cada caso. Esta evaluación es competencia de los Equipos de Orientación Educativa y de los Equipos Especializados en Discapacidad Motora.

    En la evaluación psicopedagógica participará el profesorado de las diferentes etapas educativas en cuanto a la determinación de la competencia curricular, así como otros profesionales que intervengan con el alumnado en el centro docente. Se contará además, con la colaboración de los padres y madres.

    Por otro lado a la hora de abordar la evaluación es preciso considerar determinados aspectos de crucial importancia:

  • Conocer el cuadro motor ante el que nos encontramos, sobre todo para saber si estamos ante un retroceso en el desarrollo evolutivo.
  • Recabar toda la información posible de los servicios sanitarios y sociales que han venido atendiendo a este alumnado.
  • Considerar que una de las principales fuentes de información inicial va a ser la familia, y en algunos casos la propia persona afectada.
  • Las evaluaciones deben ser multiprofesionales e interinstitucionales.

    A través de la evaluación, se debe intentar responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo se desplaza la persona?
  • ¿Cómo manipula?
  • ¿Cómo se comunica?
  • ¿Cómo vamos a sentarlo?
  • ¿Requerirá adaptaciones en su mobiliario escolar?
  • ¿Controla esfínteres?
  • ¿Tiene crisis convulsivas?
  • ¿Tiene otras deficiencias asociadas?

    A continuación se ofrece una escala de observación para evaluar los aspectos mencionados:

Movilidad y desplazamiento

Si

No

- Mantiene el control de la postura sentado

 

 

- Controla la cabeza erguida

 

 

- Se desplaza de forma funcional y autónoma andando

 

 

- Se desplaza con apoyos. Indicar

 

 

- Se desplaza con sillas de ruedas autopropulsada

 

 

- Se desplaza con sillas de ruedas eléctrica

 

 

- Se desplaza con sillas de ruedas ayudado por otra persona

 

 

- Sube y baja escaleras de forma autónoma

 

 

Manipulación

 

 

- Presión de los útiles de escritura

 

 

- Presión sobre el papel

 

 

- Movimientos coordinados de las manos y brazos

 

 

- Usa adaptadores de los útiles de escritura

 

 

- Usa equipo informático estándar

 

 

- Usa equipo informático con periféricos especiales. Indicar

 

 

Puesto escolar

 

 

- Usa pupitre adaptado o específico

 

 

- El mobiliario está dispuesto de una forma especial

 

 

- Está ubicado/a en un lugar especial dentro del aula

 

 

- Usa material didáctico adaptado

 

 

Comunicación

 

 

- Se expresa oralmente

 

 

- Usa sistemas de comunicación aumentativa

 

 

- Reconoce símbolos, logotipos, imágenes

 

 

- Es capaz de hacer trazos y garabatos

 

 

- Hace trazos de forma coordinada

 

 

- Copia letras

 

 

- Hace clasificaciones y seriaciones

 

 

- Lee números

 

 

- Presenta problemas fono-respiratorio-auriculares

 

 

- Tiene intencionalidad comunicativa

 

 

Carácter general

 

 

- Controla esfínteres

 

 

- Se observan problemas visuales, auditivos

 

 

- Existen crisis convulsivas

 

 

Observaciones: 

 

 

 

4.     La respuesta educativa

    Una vez evaluadas las necesidades y competencias de cada alumno por parte de todo el equipo de profesionales y de la familia, podremos determinar que decisiones se deberán tomar en cuanto a la propuesta de objetivos funcionales, materiales, ritmos de trabajo, estrategias metodológicas y agrupamientos, modalidades de escolarización, así como estrategias curriculares y organizativas que hemos de tener en cuenta para dar una adecuada respuesta educativa.

    La respuesta educativa a estos alumnos y alumnas debe regirse por una serie de principios básicos:

  • Plantear objetivos útiles
  • Utilizar materiales facilitadores
  • Establecer ritmos de trabajo apropiados a las posibilidades de cada alumno y alumna
  • Utilizar estrategias metodológicas adecuadas

    A continuación destacaremos algunos aspectos importantes dentro de las estrategias metodológicas

  • Reforzar los mensajes orales con gestos y signos
  • Proporcionarles enseñanza asistida para la señalización, manipulación, escritura, etc. y retirar progresivamente la ayuda.
  • Realizar espera estructurada
  • Comenzar la evaluación con una tarea en la que está asegurado el éxito
  • Enseñar los indicadores de su estado de salud así como estrategias para prevenir y avisar
  • Emplear el modelado para adquirir determinadas habilidades
  • Los refuerzos sociales positivos afianzan el aprendizaje y mejoran la confianza en sí mismo
  • Combinar tareas más arduas con situaciones de diversión y distensión, que motiven el aprendizaje
  • Encargar pequeñas tareas que impliquen responsabilidad, necesiten desplazamientos, fomenten la autonomía…
  • Es válida cualquier forma de desplazamiento siempre que no sea contraproducente y facilite la interacción
  • Debemos trabajar en estrecha colaboración con el personal rehabilitador que nos orientará sobre lo que el niño/a puede hacer en función del momento evolutivo
  • Valoración del niño o niña como persona dejando en un segundo plano su discapacidad
  • La constancia en le ritmo de rutinas, ayuda al escolar a anticipar situaciones y a estructurar temporalmente su mundo.
  • Plantear las actividades de forma lúdica y motivantes.

La escolarización

    La escolarización de alumnos y alumnas con discapacidad motora tiene que considerar, además de las características personales de los mismos, otras variables de no menor importancia como las características del centro escolar, la disponibilidad de ayudas técnicas, la opinión de la familia, etc. En cada caso es necesario analizar y valorar cual es el entorno educativo más favorable.

    El marco legislativo actual en la Comunidad Autónoma Andaluza determina de forma clara cómo garantizar la adecuada escolarización del alumnado con discapacidad, estableciéndose los cauces oportunos que permitan:

  • Identificar al alumnado que requiera apoyos o medidas complementarias
  • Realizar un seguimiento periódico del proceso de escolarización, garantizando el carácter revisable y reversible de cada modalidad de escolarización
  • Posibilitar la participación de padres y madres, o tutores, en el proceso de decisión de la modalidad de escolarización adoptada

    La orientación sobre la modalidad de escolarización más adecuada se establecerá teniendo en cuenta, siempre que sea factible, las directrices normalizadotas (con su grupo de iguales, de su misma edad, con intereses y motivaciones comunes) e integradoras (en su entorno físico) de nuestra política educativa. La respuesta educativa ofertada según las diferentes modalidades de escolarización oscila desde la adscripción del alumno a un grupo ordinario (con o sin apoyos variables, según las necesidades), dentro o fuera del aula de referencia y bien a tiempo completo o a tiempo variable, hasta su incorporación a un aula específica que podrá estar ubicada bien en un centro ordinario o en un centro de educación especial.

Pautas de intervención educativa

    El alumnado con deficiencia motora presenta unas características comunes, aunque con notables diferencias individuales en cuanto al grado de afectación, como son las dificultades para la motricidad fina y gruesa, las limitaciones en el conocimiento del medio que les rodea y en las posibilidades de actuación sobre el entorno y la imposibilidad o dificultad para la comunicación oral. Estas características implican unas necesidades educativas, que se pueden concretar en el establecimiento de un contexto favorecedor de la autonomía, el uso de sistemas aumentativos o alternativos para la comunicación y la utilización de un conjunto de recursos técnicos para facilitar el conocimiento del entorno y la comunicación. Estas necesidades determinan la respuesta educativa que debe ofrecérseles. Respuesta que debe realizarse a nivel de centro, de ciclo o de aula y a nivel individual.

    En el ámbito del centro educativo deben adoptarse medidas en el Proyecto de Centro y en el Proyecto Curricular de Etapa:

  • Introducir principios para compensar dificultades y aceptar diferencias individuales
  • Introducir en el Proyecto Curricular las adaptaciones necesarias, priorizando la comunicación y el acceso a experiencias educativas con el conjunto del alumnado

    Tanto a nivel de ciclo y aula, como a nivel individual, es necesario planificar los recursos personales (logopedia, fisioterapeuta, maestro/a de pedagogía terapéutica, monitores…), materiales adaptados, especiales y temporales.

    En la programación de aula se deberán priorizar los objetivos y contenidos de comunicación, así como en las unidades didácticas los contenidos procedimentales y actitudinales. Así mismo se deberán seleccionar los instrumentos adecuados para la evaluación del alumnado.

    Las adaptaciones curriculares para los alumnos y alumnas con deficiencia motora se centrarán en aquellas áreas en las que este alumnado necesite ayuda pedagógica específica para favorecer su desarrollo y aprendizaje. Debemos destacar como áreas de atención prioritarias y de especial interés las siguientes:

  • Área afectivo social y de autonomía personal
  • Área de psicomotricidad y fisioterapia
  • Área de comunicación y lenguaje
  • Los sistemas de comunicación aumentativos y alternativos
  • Eliminación de barreras arquitectónicas y habilitación del espacio educativo
  • Recursos didácticos necesarios

5.     Colaboración con la familia

    Los padres, madres y tutores del alumnado con discapacidad motora, tienen un importante papel de desempeñar desde el mismo momento en que esta discapacidad sea diagnosticada. La participación se debe iniciar con su colaboración activa en la estimulación precoz.

    La respuesta educativa debe sustentarse en una estrecha colaboración entre la escuela y el ámbito familiar. A continuación destacar algunas orientaciones que deben ser tenidas muy en cuenta en la colaboración con las familias.

Orientaciones para la familia

- La familia debe trabajar de forma conjunta con el resto de profesionales que atienden al niño/a con discapacidad.

- Es necesario potenciar las capacidades que le permitan ser diferente.

- Si puede hacer algo por sí mismo, aunque le cueste esfuerzo y más tiempo, debe hacerlo solo.

- La mejor forma de conseguir que los padres se conviertan en estrechos colaboradores de médicos, terapeutas, profesores…es proporcionarles información práctica y adaptada a las necesidades específicas del caso.

- Los hermanos y hermanas deben de ser informados de que actitud deben tomar.

- Los padres han de tener muy en cuenta que los demás hijos también los necesitan.

- Es necesario cuidar la vida en pareja y la vida personal de cada uno, e imprescindible organizar el tiempo de ocio solos y también con sus hijos.

 

Bibliografía

  • AUSUBEL, D.P. (1995). Psicología educativa. Un punto de vista cognitivo. Trillas.
  • ARNÁIIZ SÁNCHEZ, P. (2003). Educación inclusiva: una escuela para todos. Aljibe.
  • CARDONA, M., GALLARDO, M.V., y SALVADOR, M.L. (2001). Catálogo de ayudas técnicas e informáticas para alumnos y alumnas con discapacidad motórica. Conserjería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía.
  • TORRES, J.A. (1999). Educación y diversidad. Aljibe.
  • SILVA SALINAS, S. (2005). Atención a la diversidad. Necesidades educativas: guía de actuación para docentes. Ideas propias.
  • VOJTA, V. Alteraciones motoras cerebrales infantiles. Diagnóstico y tratamiento. Fundación Paidea.
  • W.AA. (1996). Las necesidades educativas especiales del niño con deficiencias motoras. MEC.