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Visor

Entrevista sobre catástrofes mediambientales

       I.          ¿Cuál crees que es el mayor problema medioambiental generado por el ser humano?

Es difícil responder esta pregunta sin establecer previamente qué factores nos permiten calificar un problema ambiental como mayor o menor. Pensando en el conjunto de seres vivos del planeta, probablemente el mayor problema generado por el ser humano es la pérdida de biodiversidad, puesta de manifiesto en el ritmo acelerado de extinción de especies que ha tenido lugar en los últimos siglos. Los científicos estiman que estamos viviendo la sexta gran extinción de la historia de la vida en la Tierra. Las modificaciones que los humanos somos capaces de introducir en los ecosistemas, y la alta velocidad con la que lo hacemos, no son soportadas por muchos seres vivos, que perecen. Por otro lado, si ponemos al ser humano en el centro del análisis, el problema ambiental que hemos generado y que más nos perjudica es la desigual explotación de los recursos naturales que ha llevado a la deforestación, la desertificación y la contaminación de grandes regiones de la Tierra, particularmente las más pobladas y las menos desarrolladas.

     II.          ¿Sabes de alguna futura amenaza que se cierne sobre el planeta? ¿En qué medida nos afectará?

Normalmente hablamos en estos términos planetarios, pero realmente nada de lo que le hagamos al planeta conseguirá acabar con él. Al planeta le quedan unos 5500 millones de años hasta que el Sol se convierta en una gigante roja. Otra cosa es lo que nos suceda a los seres vivos que habitamos en la Tierra y, en particular, a los seres humanos. Todas las crisis ambientales por las que ha atravesado el planeta han implicado notables cambios para la vida: grandes extinciones y nuevas oportunidades para la evolución de los supervivientes. Lo cierto es que las amenazas para el futuro de la vida en la Tierra tal y como la conocemos son muchas, la mayoría generadas por nuestra especie. Las que más nos afectan a nosotros como humanidad en su conjunto son probablemente las que tienen que ver con nuestras necesidades básicas: alimentación y salud. El avance de la deforestación, la desertificación y el cambio climático son probablemente los problemas ambientales que generan las mayores amenazas en cuanto a la producción de alimentos a escala mundial. La contaminación del aire, el agua y el suelo son tal vez los que puedan estar más vinculados con nuestra salud. La humanidad vivirá situaciones de extrema gravedad en el próximo siglo, si bien ya son graves las que estamos viviendo. Viviréis migraciones masivas con razón de la escasez de alimentos en algunas zonas de la Tierra y de las nuevas condiciones climáticas originadas por el calentamiento global. No obstante, no creo que todos estos problemas ambientales puedan acabar con nuestra especie. Serán una situación excepcional la que lo haga, tal vez favorecida por los problemas ambientales que hayamos generado o simplemente algo a lo que no podamos sobrevivir. Vivimos en la actualidad algo que podría ser similar, a escala muy reducida, de lo que podría acabar con la humanidad: una infección bacteriana o vírica que no podamos vencer.

    III.          ¿Se está demostrando que el grado de intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos como huracanes o ciclones está aumentando debido al cambio climático?

Según los científicos que forman el grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC por sus siglas en inglés) “hay evidencia de que algunos fenómenos climáticos extremos han cambiado como resultado de la influencia antropógena, entre otros, el aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero.” No obstante, no hay datos concluyentes sobre huracanes y ciclones. Es el aumento de temperaturas máximas extremas, las precipitaciones extremas y las aguas altas extremas en zonas costeras sobre los asuntos que hay una mayor evidencia científica, según el informe del IPCC de 2012 que podéis consultar en: https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/03/IPCC_SREX_ES_web-1.pdf

   IV.          ¿Cómo afectan los vertidos (de plástico, residuos industriales, petróleo…) a las especies marinas?

Toda modificación de los hábitats marinos afecta a las especies que los habitan. A corto plazo, la afección es negativa. A largo plazo, genera nuevas oportunidades para las poblaciones mejor adaptadas a las condiciones resultantes. La contaminación actual de los océanos de la que somos responsables, unida a su acidificación y calentamiento debido al incremento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera y al efecto invernadero, están afectando gravemente a la vida marina, contribuyendo a la sexta gran extinción de la que os he hablado antes. Con la vista puesta en los humanos, esto genera riesgos para la alimentación y la salud de las poblaciones costeras e isleñas.

     V.          ¿Cómo afectó la erupción del Vesubio a la historia?

Las erupciones volcánicas son una de las catástrofes ambientales que nos afectan de vez en cuando y que no son responsabilidad nuestra. Las erupciones volcánicas y los movimientos sísmicos quedan fuera de nuestro control y lo único que podemos hacer es estar preparados para reducir los riesgos y actuar lo mejor posible si se producen. No creo que la erupción del Vesubio tuviera una gran importancia histórica, pero ha quedado como ejemplo de la gran capacidad destructiva que puede tener un evento de este tipo.

   VI.          ¿Cuáles han sido los efectos de Chernóbil a largo plazo? ¿Está totalmente recuperado en la actualidad?

La radiactividad que escapó de la central nuclear de Chernóbil afecto a los seres vivos a varios kilómetros a la redonda. La energía liberada afectó a más de 5 millones de personas. En la actualidad la radiactividad transmitida al entorno todavía perdura, si bien es cierto que con el paso de los años se va reduciendo. En la actualidad aquel lugar ha sido abandonado por la humanidad, pero se han tomado medidas recientemente como la construcción de un sarcófago para aislar el interior del reactor. También se realizarán trabajos para extraer el material radiactivo cuya finalización se prevé para 2023. Así que de recuperación, en términos humanos, nada de nada.

 VII.          ¿Ha tomado la sociedad rusa alguna medida ante el cambio climático tras la ola de calor que hubo en 2010 que sea extrapolable al resto del mundo?

Me temo que no tengo ni la más remota idea de hasta qué punto Rusia se implica en los acuerdos internaciones de lucha contra el cambio climático. Lo que sí está claro es que es un país vulnerable, dada la gran cantidad de su territorio con clima frío que puede notar de forma dramática las consecuencias del calentamiento global y el cambio climático. Por otro lado, es un importante productor de gas natural, un combustible fósil. Por lo que, como en tantos otros estados, el interés económico inmediato se opone al interés ambiental a largo plazo.

VIII.          El tsunami de Japón y el escape radioactivo de Fukushima fueron provocados por el mismo sismo, ¿Crees que tenían las medidas preventivas adecuadas?

Japón es un país desarrollado, avanzado tecnológicamente y acostumbrado a los terremotos, dada su localización en el círculo de fuego del Pacífico. No conozco los detalles del suceso, pero seguramente las medidas eran las adecuadas. Este incidente es una muestra más de que a pesar de que nuestros medios sean avanzados a nuestro entender, las fuerzas de la naturaleza siempre pueden darnos sorpresas desagradables. Nunca llegaremos a dominar por completo nuestro planeta.

   IX.          ¿Cómo se ha visto el ser humano implicado en la desecación del Mar Aral?

La desecación del mar de Aral, un lago endorreico, es un excelente ejemplo de aridificación y salinización del suelo debido a una gestión irresponsable de los recursos hídricos. El desvío del agua de los ríos que nutren ese lago para regar cultivos ha tenido como consecuencia la desecación del lago. La implicación es total y la cadena de causa y consecuencia es incuestionable. Cuando los recursos son limitados, su sobreexplotación implica consecuencias desastrosas para los ecosistemas y para la población que pierde el recurso en beneficio de los que lo reciben, en este caso, los agricultores de algodón.

     X.          ¿De qué manera está ayudando el parón debido a la pandemia COVID-19 al cambio climático?

De ninguna manera. Durante las semanas que va a durar este parón las emisiones de dióxido de carbono debidas al transporte y a la industria se reducen notablemente, pero otras, como las asociadas a la producción de energía se mantienen. De cualquier modo, aunque el parón fuera total, tendríamos que estar así muchos años para que el nivel de gases de efecto invernadero se redujera por acción de los organismos fotosintéticos y de los mecanismos químicos que lo disuelven y lo fijan en forma de minerales en el agua. Así que, aunque estemos respirando aire más limpio estos días, si todo sigue igual tras el parón seguiremos por la misma senda hacia un futuro incierto climáticamente hablando.