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Visor

La magia del Flashmob

SQUIGY

A lot of people ask me in these days when the premiere of the Flashmob is gonna be.

Y me dan ganas de decirles... ¡pero si ya ha sido! A ver qué dicen… ☺️☺️☺️

Pues sí, queridos amigos, llegamos al final y parece que nadie se ha enterado de todo lo que hemos trabajado, lo mucho que hemos sacrificado para ensayar, las comidas que hemos tenido que posponer por comprometernos a hacer algo… ¡que era totalmente voluntario!

Y no le pasa solo a los alumnos que han ensayado el Flashmob; le ocurre también a los que tenían tantas ganas de estrenar su primera película; le pasa a los profesores que llegan a fin de curso y se encuentran que al día siguiente de dar las notas, no ha ido nadie a clase por el mero gusto de aprender; le pasa seguramente a Espe, que nota cómo baja la afluencia de personas que van a hacer fotocopias cuando termina la época de exámenes; o a quienes organizan el grupo de mediación cuando ven que interesa más el baloncesto que aprender a gestionar emociones; le pasa al alumno que con un 5,5, se encuentra en las notas con un 5; nos ocurre a mucha gente que llegamos al final de algo y… plof, no es como esperábamos.

¿Y nos tiene eso que arruinar la vida? Para nada. Porque ahí quedan todas esas experiencias que hemos vivido, insertadas en nuestra memoria, para que no las olvidemos nunca.

De eso es de lo que quería yo hablar hoy… Desde luego que hoy, más que nunca, se nos evalúa por los resultados; solo podremos estudiar una carrera si nos da la media, porque es en función de la nota que hemos sacado, como nos categorizarán. Y dejadme deciros que la cosa no va a mejorar, porque cuando os incorporéis al mercado laboral, se os pagará en muchos casos en función de vuestra productividad; y en los procesos de selección lo primero que mirarán será cuántos idiomas sabéis, las carreras que habéis escrito en el currículum y la experiencia previa que tenéis (por más que no tengáis aún ni idea de lo que es la vida). Pero, ¿es eso lo que os importa? Yo creo que (casi) todos sabéis que no, por más que os lo intenten repetir los profesores, vuestros padres o las noticias. Porque, ¿qué es lo que de verdad te va a marcar el día? Yo, cuando miro atrás, no me acuerdo de las horas que me he pasado estudiando (y mira que han sido muchas); los estudios al final son lo que ocurre entre los sustos y las alegrías que nos da la vida.

Es por eso que conviene guardar los amigos de la infancia, para no perder los recuerdos. Así, el día de mañana, cuando os veáis podréis recordar aquellas insignificancias que convirtieron un día cualquiera en un día especial.

Por eso digo que, en realidad, lo interesante del Flashmob ya ha ocurrido. Que queramos compartirlo o no ya es cuestión de voluntad, del empeño que pongamos en producirlo, montarlo y difundirlo. Pero eso ya es para los demás, no es para nosotros.

Lo bueno que tiene el cine es que suele obviar lo tedioso de la vida y selecciona esos momentos mágicos que nos marcan. Creo que por eso me fascina tanto y me gusta acercarlo a mis alumnos, para que aprendan luego a reconocer en la vida, las sensaciones que se insertan a fuego en la piel para no olvidar jamás; es de esos pequeños instantes de los que se compone la vida, ¿te atreverías a contar alguno que te haya pasado este año?

David Lynch, Steven Spielberg, Cronenberg, Mankiewitz, Julio Medem, Todd Solondz, Paul Haggis, podría escribir líneas y líneas de directores con todo un imaginario lleno de ideas que nos transportan a otra dimensión.

Así es que no podemos perder de vista la importancia de la magia, no vaya a ser que no llegue el mañana. Creo que, aunque no hayamos estrenado el Flashmob ni la película en los que tanto hemos trabajado, todos os lleváis un montón de instantes para la posteridad. No serán instantes “útiles”, que os sirvan para estudiar medicina o una ingeniería, pero sí que os servirán para tomar fuerzas en momentos de flaqueza y, lo mejor, no hará falta recordarlos, porque van en vuestro cuerpo, que también tiene memoria, porque no toda la memoria está en las neuronas; en cada célula de vuestro cuerpo tenéis un pequeño cerebrín que guarda esas experiencias y que luego, cuando menos te lo esperes, te vendrán a la cabeza viendo un amanecer, o conduciendo a la luz de la luna o, sencillamente agarrado a la barra del metro ensimismado en tus pensamientos; y entonces dirás: uy, ¿y cómo que me he acordado ahora de aquel salto que di en la escalera al ritmo del Uptown Funk?

Sin duda una de las cosas más difíciles a la hora de tratar con gente es encontrar el ritmo adecuado; no ir rápido cuando la música no lo pide, o ir lento cuando el son se ralentiza son destrezas que requieren aprender a escuchar a los demás.

No siempre los profesores sabemos adaptarnos al ritmo de los alumnos, como tampoco siempre los alumnos saben rendir al ritmo que pide un profesor. Pero hay que seguir intentándolo, aunque nos cueste… porque es magnífico cuando se da ese entrelazamiento.

Dejo aquí los resultados de la encuesta que rellenásteis para que los conozcáis y un LINK (rellenar este link) con una encuesta para que a quienes no les basten los momentos mágicos de este año, sigan trabajando el año que viene a ver si sacan un vídeo para exhibir en redes.

Yo me quedo con esos pequeños momentos que nos causaron tantas risas…

¡¡Feliz verano y feliz vida!!

Un fuerte Squigy,

Fran

1 - Cuestionario en pdf de las opiniones de la actividad (al final del artículo linkarlo a CUESTIONARIO) 
http://cloud.educa.madrid.org/index.php/s/1DqCPuHzAX5ipOq