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BLOG FAMILIAS EN EL ESPECTRO

Reflexionamos con los padres: no hay un momento idóneo para la comunicación. Todos los momentos de la rutina diaria son válidos. A lo largo del día, estamos comunicándonos. La comunicación no se planifica sino que responde a las necesidades que surgen. Es importante la observación, la disponibilidad y el disfrute de esta comunicación.

Para ello, nos guiaremos por las siguientes premisas:

1. Observar los sentimientos y necesidades para favorecer una respuesta más ajustada:

- Qué le llama la atención.
- Su expresión facial y corporal.

2. Adaptarse para compartir el momento:

- Nos ponemos cara a cara.
- Favorecer el contacto corporal.
- Flexibilidad de tiempo, nos mostramos disponibles.

3. Identificar e interpretar las conductas atribuyendo un significado:

- Adivinar lo que el niño pretende y ofrecer una respuesta, interpretar lo que sucede.
- Repetir lo que él dice e invitarle a que lo digan en distintos contextos.

4. Enriquecer sus experiencias: adecuadas a su nivel de desarrollo y mediante un código común (lenguaje verbal, no verbal, apoyo visual...).