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La agrupación constituye un espacio de formación de suma importancia para experimentar y aplicar, además de las habilidades adquiridas en la clase de instrumento de la especialidad, los conocimientos adquiridos en otras asignaturas.
El proceso de enseñanza y aprendizaje de las diversas especialidades instrumentales tiene un forzoso carácter individual, por ello, las agrupaciones son el marco ideal donde el alumno adquiere nuevos conocimientos a través de la práctica social.
La educación musical no puede ni debe perseguir como única meta la formación de solistas. La incorporación de los alumnos a las distintas agrupaciones que se configuran en el Centro propicia un amplio marco de experiencias que les permite dirigirse hacia la formación musical que más se adapte a sus cualidades, conocimientos e intereses.
El alumno, dentro de las agrupaciones, incrementa la actitud de escucha de todo aquello que rodea la propia ejecución unipersonal en aras a conseguir aspectos inherentes a toda buena interpretación en la agrupación: afinación, empaste, homogeneidad en el fraseo, igualdad en los ataques, claridad en las texturas, etc., adquiriendo progresivamente, una serie de habilidades y hábitos acordes con su papel en el grupo que estará condicionado al repertorio de su instrumento.