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Visor

Promover en el centro el desarrollo de una comunidad humana segura y alentadora

Todos los autores coinciden en que, para fomentar la educación del carácter en aspectos relacionados con lo escolar y, en general, con todas las áreas de desarrollo personal, es preciso crear una comunidad de aprendizaje segura y alentadora, es decir, una comunidad humana que proteja, favorezca, ayude, sostenga y apoye. Del mismo modo que cualquier niño, para que pueda rendir adecuadamente, necesita saber que cuenta con el apoyo afectivo de sus padres, para que, en el medio escolar, el estudiante esté dispuesto a  desarrollar su orientación a hacer las cosas bien, a invertir en ello dedicación y esfuerzo, debe sentirse seguro y apoyado. La investigación confirma, de un modo reiterado, que los estudiantes de educación secundaria y bachillerato que se sienten vinculados a la escuela, esto es, bien relacionados con sus profesores y compañeros, con mayor probabilidad, se encontrarán motivados para aprender, para incrementar sus aspiraciones académicas y mejorar su rendimiento.

Pero esa calidad de las relaciones humanas, como condición necesaria para reforzar en los alumnos los valores de la esfera de la voluntad y su significado práctico, se ha de extender a los adultos. Una de las características de las escuelas eficaces consiste, precisamente, en la existencia de una comunidad cuyos miembros se respetan y se apoyan mutuamente, lo cual se manifiesta en un clima de reconocimiento, de motivación y de refuerzo tanto de la dirección hacia los profesores como de estos hacia los alumnos mediante la valoración de sus logros, la aceptación de sus ideas y la exaltación del buen rendimiento académico.

Thomas Lickona[1] cita el caso de una nueva directora que se incorporó a una escuela secundaria de St. Louis  cuando el centro estaba atravesando un periodo de decaimiento colectivo y de baja moral. Una de las primeras acciones que emprendió fue confeccionar sobres con papel manila y rotularlos "notas de aprecio"; los colocó en los casilleros de cada miembro del personal de la escuela y ella misma envió una nota a todo el personal, a los estudiantes y a los padres diciendo: "Cuando el espíritu te mueva, por favor escribe una nota expresando tu aprecio hacia algún miembro del staff y colócala en el sobre que está en su casillero. No debes firmarla si no lo deseas".

Gradualmente, los sobres se empezaron a llenar de notas. Los padres escribieron para agradecer a los maestros la ayuda que prestaban a sus hijos. Entre colegas se escribieron cosas que antes no se habían dicho, aspectos que admiraban o muestras de agradecimiento. Muchos estudiantes también escribieron notas similares. A raíz de ello la moral de la escuela cambió y los profesores reconocieron que "esto es lo más importante que hemos hecho en diez años".

                         

[1] Lickona, T. (2004).  Character Matters: How to Help Ours Children Develop Good Judgement, Integrity, and Other Essencial Virtues. Simon & Schuster. ( Capítulo 11, apartado 9. Versión en Español descargable en "Para saber más").