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Visor

Para efectuar el seguimiento y la evaluación del Plan

El seguimiento y la evaluación del Plan constituye, antes que nada, un procedimiento de validez general para hacer inteligente el comportamiento de un centro educativo en su orientación hacia las metas y los objetivos que le son propios. Es un modo de conocer hasta qué punto las actuaciones están siendo acertadas; una herramienta para corregir los errores y aprender de la experiencia. Pero además el conocimiento de los resultados, cuando son positivos, se convierten en una fuente de energía colectiva que favorece la evolución hacia la excelencia del centro educativo como institución. La orientación de toda una escuela hacia los resultados, que favorece la evaluación, contribuye decisivamente al deseado cambio cultural.

Ainscow y colaboradores[1] destacan las siguientes estrategias eficaces para potenciar los efectos de este tipo de actuaciones:

  • Recoger, interpretar  y hacer un uso sistemático de los datos generados dentro de la escuela para la toma de decisiones

  • Realizar una evaluación efectiva del progreso y la repercusión de las políticas e iniciativas escolares

  • Promover una participación amplia del profesorado en los procesos de recogida y análisis de la información

  • Establecer con claridad un conjunto de reglas básicas para la recogida , control y uso de los datos generados por la escuela 

 El seguimiento y evaluación del Plan para el desarrollo de los valores del esfuerzo y de la excelencia en el medio escolar se ha de apoyar en un conjunto de indicadores de dos tipos:

  • Indicadores de procesos. Permiten efectuar el seguimiento del desarrollo del Plan de forma continuada y contribuyen a la comprensión de la dinámica del cambio y sus limitaciones
  • Indicadores de resultados. Facilitan una información sumativa al final de cada ciclo de mejora (por lo general, un curso académico sin perjuicio de la concatenación en ciclos sucesivos) sobre el impacto de las políticas e iniciativas adoptadas por el centro educativo para promover el cambio cultural.

 

 

 

 

 

    [1] Ainscow, M., Hargreaves, D.H. and Hopkins, D. (1995) “Mapping the process of change in schools”, Evaluation and Research in Education, 9(2), 75-90.