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Visor

Difundir estudios de casos

La comunicación a través de historias que transmiten los valores compartidos y llegan a convertirse en elementos de referencia colectiva es, en el mundo de las organizaciones, una de las estrategias reconocidas para consolidar una cultura. En el ámbito escolar, y hasta tanto un centro educativo no esté en condiciones de generar historias propias, el estudio de casos constituye un procedimiento de probado interés en el medio escolar. Se trata de analizar y de discutir cómo otras escuelas han abordado con éxito problemas o proyectos similares, cómo se han concebido y organizado las actuaciones, qué impacto han tenido sobre el profesorado y sobre el alumnado, qué problemas o qué beneficios podría plantear la transposición de esas prácticas al propio centro, etc.

Al cabo de cierto tiempo, los centros más entusiastas se convertirán en referencias de historias y casos que serán de utilidad para todos aquellos otros decididos a emprender el mismo camino de mejora.

Thomas Lickona efectúa una propuesta —dirigida en especial a la Dirección del centro— para el aprovechamiento de los estudios de caso en el ámbito de la educación del carácter. Por su potencial interés en el plano que nos ocupa, y a modo de protocolo de actuación, se transcribe a continuación:

  1. Distribuye al personal del centro en tres grupos mezclados (diferentes grados, áreas y funciones). Dale a cada persona un paquete de historias exitosas de educación del carácter, que contenga casos de cada nivel educativo (básico, medio superior y superior). La combinación de historias es importante para mostrar que la educación del carácter ha sido efectiva en todos los niveles y para que la gente se de cuenta de que su esfuerzo puede contribuir al trabajo que se hace en otros niveles. Tres fuentes de historias exitosas son: www.character.org, www.CharacterEducation.com, www.cortland.edu/c4n5rs
  2. Explica: “Disponen de seis minutos para leer la primera historia en silencio; marquen con un asterisco dos o tres aspectos que la escuela llevó a cabo y piensen si su escuela puede implemen-tarlo también y beneficiarse de ello. Al escuchar la señal, compartan lo que cada uno señaló –y por qué lo hizo- con los miembros de su grupo”.
  3. Después de darles cinco minutos a los tres grupos para que compartan las estrategias que implementarían en su escuela, pregunta a una de cada cinco personas cuáles fueron las estrategias que escogió su grupo y por qué. En un folio anoten cuáles fueron las estrategias y el número de veces que fueron seleccionadas.
  4. Repite este proceso con la segunda historia y con la tercera, cada vez empleando pequeños grupos de discusión. “¿Qué estrategias adicionales rescatarían de esta historia que fueran adaptables al contexto de su escuela?”.
  5. Después de considerar todos los estudios de casos, pregunta: “Basándonos en las historias que han leído ¿Cuáles son los beneficios de un programa de educación del carácter? (Escuchamos. Algunos dirán que la mejora del aprendizaje de los estudiantes, menor índice de problemas de disciplina, una moral elevada del personal, que los estudiantes ejercen un liderazgo efectivo o que existe una mayor implicación de los padres y de la comunidad en general).
  6. Para revisar la lista de estrategias generada en los pequeños grupos, pregunta: “¿Cuáles estrategias fueron nombradas con mayor frecuencia?”. Las cinco estrategias citadas con mayor frecuencia podrían ser consideradas tomadas como base para el desarrollo de un programa de formación del carácter. En el caso de que el programa estuviera ya en marcha, estas estrategias pueden ser usadas para reforzar el trabajo realizado.