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Visor

Para promover en los alumnos una socialización entre iguales que asuma la cultura de la excelencia

Organizar desde la dirección charlas y coloquios con el profesorado que estimule la reflexión sobre estos factores de mejora y la comprensión de sus mecanismos

La comprensión de los mecanismos subyacentes permite orientar la acción docente de un modo fundado y contribuye de forma decisiva al acierto en las prácticas educativas. Esta estrategia puede apoyarse en la selección, comentarios y discusión profesional sobre textos elegidos en los que se describa algo de teoría pero, sobre todo, que se presenten casos que evidencien, con el necesario apoyo empírico, la relevancia práctica del enfoque.

Procurar cambiar las actitudes del grupo en su conjunto y no la de alumnos aisladamente considerados

Las actuaciones han de dirigirse sobre la clase en su conjunto pues lo que se pretende cambiar es algo colectivo, que concierne al grupo como sistema social, a sus actitudes y valores compartidos, aunque influya luego sobre cada uno de los alumnos individualmente considerados.

Si se produce el cambio en una clase por efecto de la intervención (no como un efecto directo del modo de agrupamiento) no separar a sus componentes

Cuando en el seno de un grupo se logra, a lo largo de un curso, esa transformación que supone incorporar la cultura de la excelencia como elemento de socialización, no conviene separar en el curso siguiente a los alumnos componentes, toda vez que ese grupo, con supuestos compartidos y relaciones consolidadas, puede convertirse en un factor positivo de contagio, un elemento catalizador en el seno del centro escolar.

Dado que los profesores no son ajenos a este proceso, al menos algunos de ellos deberían también conservarse vinculados al grupo. Sin embargo, cuando se consigue que el enfoque sea del centro en su conjunto, una buena parte de los profesores serán, a este respecto, intercambiables. 

Promover las relaciones de ayuda entre iguales como una manifestación de la interiorización de la excelencia como valor

Constituye un modo de promover una socialización entre iguales que asuma la cultura de la excelencia. Las relaciones de ayuda entre iguales tratan  de desarrollar, en todos los alumnos participantes, la capacidad de ayudar y de ser ayudado, como una dimensión fundamental de la convivencia, entendida como interdependencia humana. Considera la ayuda entre iguales como una factor de motivación de primer orden y hace de ella un motor para el desarrollo de la competencia personal y social en clave de excelencia.

Los alumnos que ayudan a otros con sus tareas escolares  desarrollan la capacidad de autorregular su aprendizaje, la capacidad de “aprender a aprender”, identificando las dificultades y las oportunidades disponibles y desarrollando la habilidad para superar los obstáculos con el fin de aprender con éxito. Uno de las recomendaciones -o heurísticos- de validez probada para resolver problemas consiste, precisamente, en “discutir el problema con otros”.

La capacidad de comunicación o de resolución de conflictos, o la capacidad emocional a través de la autoestima o la empatía, encuentran en las relaciones de ayuda entre iguales un escenario apropiado de crecimiento.

Los estudios del Defensor del Pueblo destacan que los alumnos cuentan con más facilidad a otros alumnos sus dificultades de integración escolar y que acogen mejor la ayuda de otros compañeros, por lo que la relación de ayuda entre iguales tiene un carácter estratégico. Son positivas las experiencias desarrolladas por algunos centros, como la de los alumnos que facilitan la integración escolar de otros compañeros (alumnos ayuda) o quienes colaboran con otros para realizar sus tareas escolares (club de deberes).

Fenómenos similares se producen espontáneamente en las aulas finlandesas en donde la excelencia académica y la obtención de buenos resultados escolares están bien vistos, de modo que cuando algún alumno se queda atrás se genera un movimiento de solidaridad entre sus compañeros para evitar el retraso.