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Visor

Una nueva mañana inolvidable en la residencia de mayores Domus Vi

Nuestro centro, el CEIP Miguel de Cervantes de Leganés, tiene la fortuna de encontrarse ubicado a unos veinticinco minutos andando de la residencia de mayores Domus Vi, muy cerca del Parque de Polvoranca.

Ya hace dos años alumnos del centro la visitaron y mostraron a los residentes algunos kits robóticos, viviendo y compartiendo emociones y aprendizajes que dejaron una enorme huella en sus corazones. Por algo aquel año nuestros Jornadas Tecno-robóticas anuales tuvieron como título “Robótica con carazón”, reforzado con las actividades de mentorización a centros de las zona.

Esa experiencia fue muy positiva, pero además, este curso, la Consejería de Educación e Innovación decidió apoyar un Proyecto de Innonvación en nuestro centro que lleva por nombre “Inventamos nuestro futuro: ApS #cervanbot”. Así que entre las diversas propuestas que se están realizando en base a dicho proyecto en todos los cursos, de forma coordinada desde las materias de Valores Cívicos y Sociales y Religión, se consideró oportuno realizar una iniciativa basada en Aprendizaje y Servicio en una residencia de mayores.

El proyecto conjunto recibió el nombre “Juegos de hoy y juegos de antaño”. Básicamente se realizaría en dos fases:

1ª fase. Juegos de hoy. Llevar juegos a los que juegan hoy en día los alumnos y recoger información sobre los juegos a los que jugaban antes mediante una entrevista. Clase de 6ºA.
2ª fase. Juegos de antaño. Aprovechar la información recogida para crear juegos similares a los que jugaban nuestros mayores y llevárselos en una segunda visita para compartirlos y divertirnos juntos. Clase de 6ºB.

Este artículo narra parte de las experiencias de esa primera fase.

Previamente, en el centro, se realizaron diversas actividades de aula para reflexionar y acordar los juegos que se iban a llevar, así como las preguntas que podían hacer a los mayores.

Los alumnos se organizaron en 8 grupos de 3-4 alumnos y decidieron los juegos que llevarían, la mayoría de mesa. Además, como en Valores Cívicos y Sociales los alumnos habían diseñado diversos juegos con robots de suelo o simples sobre el tema de las emociones, también se vio oportuno incluirlos.

Al igual que hicieron sus compañeros en la ocasión anterior, los alumnos se desplazaron andando hasta la residencia y una profesora traladaría los juegos en su vehículo.

Cuando los alumnos llegaron a la puerta, antes de entrar, lo primero que hicieron fue tomar el pequeño aperitivo que cada alumno llevaba en su mochila. Cuando decidimos entrar, nos encontramos con la sorpresa de que los juegos ya estaban dentro, pues ya habían llegado y el personal de la residencia había ayudado amablemente a descargarlos y llevarlos a la sala-gimnasio.

Esa amabilidad también estuvo presente en la recepción a los alumnos. Nos condujeron a la sala y allí estaban ya preparadas las ocho mesas. Cada grupo recogió sus materiales y los llevaron a una mesa antes de que llegaran los mayores.

Todos estaban ansiosos de que los mayores se acercaran; contuvieron los nervios y se organizaron rápidamente. ¡Y todo quedó preparado! Pictureka, Party Jr, Simon, Monos Locos, Dobble, Virus, Headband, Tic Tac Boum, Party Disney, Teléfono escacharrado, Conecta típico y de naturales, Plabrea, Cortex, Quién es Quién, Antón Zampón, Scattergories, Ni Sí Ni No, Monopoly, Trababolas, Bola Laberinto, Nervioso, El Uno, Spinner, Me Suena y Jenga. Juegos de mesa de emociones para los robots Bee-Bot, Scornabot, Robot mouse, Doc, Edison, True True y Ozobot. Y un tablet con juegos.

Al poco, el personal de la residencia, de nuevo con gran cordialidad y dedicación esmerada, fue a buscar a los residentes para ayudarles a venir a la sala.

Las miradas de complicidad entre los alumnos y los mayores que se acercaban y luego se sentaban en las mesas anunciaba que la magia iba a estar muy presente. Y de hecho fue así: uno de esos días especiales en el que todos se sienten como uno, compartiendo de forma ejemplar y entregada.

Tras saludarse con mucha ilusión, pronto empezaron los alumnos a anotar información que iban recogiendo con las entrevistas. Los alumnos quedaron eclipsados y jovialmente hipnotizados con todo lo que les iban contando.

Y al poco tiempo comenzaron a sacar el contenido de las cajas, a explicar cómo funcionaban los juegos y a compartir sonrisas en un ambiente regocijante y enriquecedor.

Y hubo hasta mayores que nos trajeron sus dibujos, porque también ellos se sentían felices compartiendo lo que tenían y hacían. Dibujos que resplandecían por ellos mismos.

Los grupos y juegos cambiaban de mesa cada cierto tiempo. Y en ese proceso los abrazos, besos, caricias, miradas penetrantes e ilusionadas e incluso lágrimas difíciles de controlar aparecían en el momento menos esperado.

Los profesores, incrédulos y deslumbrados de ver el alto grado de implicación y compromiso en la actividad, hasta por parte de los alumnos a veces no tan participativos en el aula, también compartían las vivencias y se mostraban supersatisfechos, asombrados con todos los intercambios, inundados por el afecto y fascinación rebosantes.

¡Soy genial! Es el mensaje que todos los mayores se llevaron en unas insignias más que merecidas como personas que han construido el mundo que tenemos ahora. Sin ellos, nada de lo que ahora disfrutamos hubiera sido posible; quizás ahora lo valoremos mucho más.

Lo que ocurrió al final todo el mundo puede imaginarlo. Ningún alumno quería marcharse. Pero hubo que hacerlo, eso sí, con un deseo ferviente en nuestras mentes: VOLVER CON SUS JUEGOS, los que nuestros mayores se construyeron muchas veces ellos mismos con sus propias manos. ¿Sabremos hacerlos? ¿Encontraremos colaboraciones y apoyos?

Empieza sin duda otra gran aventura que también será muy cervantina de nuevo. La visita de vuelta con los juegos de antaño que diseñemos la harán los compañeros del grupo de 6ºB, pero sabemos que lo que preparemos en conjunto será un regalo de todos y para todos. Y será otra historia que también relataremos, seguramente compartiendo nuevos aprendizajes emocionados y conmovedores.

Si hay aprendizajes que nunca se van a olvidar, son los que se aprenden cuando el cuerpo se estremece llevado por el cariño y la alegría. ¡Soñemos que vivencias como esta sigan llegando, cada vez con más frecuencia, con su mensaje de felicidad compartida!

¡Muchas gracias a los responsables y personal de Domus Vi por ayudarnos a soñar que un mundo mejor es posible! ¡Y lo que es todavía más importante, hacerlo junto a nuestros mayores!