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Visor

Cómo luchar contra el cambio climático

Cómo luchar contra el cambio climático

Cada año, aproximadamente, la humanidad emite 47.600.000.000 toneladas de CO2 y cada año esta cifra va en aumento. Por eso aquí he recogido algunas formas de luchar contra el cambio climático. 

Hay 7700 millones de personas, por lo que a cada humano le caen unas 6t, aproximadamente, de CO2. Pero esto no es así, no puedes comparar Estados unidos y China con Afganistán o Malawi. Por eso, es cierto que todos debemos cooperar, pero, sobre todo, parar el cambio climático requiere que los países más poderosos estén de verdad metidos en esta lucha. También es de agradecer que las personas más pudientes del mundo (Elon Musk, Jeff Bezos…) aporten en buscar nuevas formas de combatirlo.

Sin embargo, y por desgracia, no todos somos Elon Musk. Pero eso no significa que no puedas poner un granito de arena para salvar nuestro planeta de nosotros mismos.

Lo mismo tú piensas: si yo reciclo, uso poco papel para escribir, uso poco plástico, compro objetos duraderos y reduzco la comida que tiro. Soy ecológico y casi no tengo huella de carbono. Pues siento decirte que te equivocas. Es cierto que eso ayuda muchísimo, pero está lejos de ser suficiente (pero oye por algo se empieza).

Hay que tener en cuenta cosas como que, si bien es cierto que el plástico contamina el entorno, es bastante eficiente de producir, más que una bolsa de tela. Estoy de acuerdo en que progresivamente debemos abandonar el plástico. Pero debemos entonces ahorrar en energía, al menos mientras dependamos total o parcialmente de energías contaminantes. Cuando se solucione esto el plástico simplemente quedará obsoleto.

Una actividad que contamina muchísimo es el transporte. Lo suyo es evitar los motores a reacción. Para esto podemos simplemente usar menos el coche y más el transporte público; si usamos el coche, llevar a pasajeros con nosotros para que así esos pasajeros no utilicen su coche propio, y lo más recomendable, cambiar a un coche eléctrico o híbrido. Pero cuidado porque esto tiene trampa, si la electricidad con la que cargas tu coche procede de energías antiecológicas, es mejor que te quedes como estás. Si dependes de energías contaminantes, es mejor que sigas los consejos anteriores. Si por otra parte dependes de energías limpias, te recomiendo que tu próximo coche sea un híbrido o un eléctrico.

También debes tener en cuenta que producir un coche no es lo más sostenible del mundo. Se ha estimado que en la Unión Europea para amortizar un coche es aconsejable hacerle por lo menos 80mil km. Entonces al que lea esto: no tires tu coche.

Ahora toca hablar de los aviones. Tienen un coste energético muy alto y no precisamente de energías limpias. Los aviones funcionan con queroseno de origen fósil. Es aconsejable reducir al menos un vuelo al año (tal y como está la situación esto suena a que me estoy riendo del lector). Y por si alguien se lo pregunta: los aviones a batería se están pensado, pero no se los espera a corto ni medio plazo.

Ahora vamos con la dieta. En general la producción de comida es una actividad bastante contaminante. Esto se debe a que crearla, desde un primer momento, requiere de máquinas como tractores o segadoras, luego suma la energía y gasto de recursos que se produce en la fase de procesamiento, luego llevarlos hasta sus destinos y conservarlos allí hasta que son vendidos y puestos a conservar en otro sitio. Y por si te parece poco, todo el terreno utilizado para criar o cultivar la futura comida es terreno que no se usará para plantar árboles.

Una forma muy efectiva de reducir la huella de carbono que dejamos por la alimentación es reducir la cantidad de alimentos de origen animal que consumimos. Explico. Todo el proceso antes mencionado debe llevarse a cabo para alimentar a los animales. Casi todos los animales que comemos son herbívoros, por lo que producimos alimentos que ni siquiera van para nosotros. Añádele que los animales necesitan higiene, la carne requiere mayor procesamiento que los vegetales y, por último, los animales en sí producen CO2 al respirar como nosotros. Dentro de los alimentos de origen animal destacan para mal los de origen vacuno. Esto se debe a que a todo lo anterior se le suma que las vacas producen enormes cantidades de metano. Contaminan bastante más que los demás de origen animal. Recomiendo suprimir totalmente el consumo de carne de vaca y reducir al máximo los demás productos cárnicos.

Cabe destacar otra ventaja de los alimentos vegetales: durante el tiempo que pasan en el campo hacen la fotosíntesis y contribuyen a limpiar la atmósfera, no tanto como un árbol, pero, oye, mejor eso que nada.

Algunos dirán que la carne tiene nutrientes esenciales y es verdad, pero estos nutrientes también están presentes en algunas verduras. Si eres responsable y sigues los consejos de los profesionales puedes llevar una vida normal con una dieta vegana.

La gente suele pensar que comprando alimentos producidos cerca (como alimentos de origen español) están haciendo un aporte muy grande al medio ambiente, pero lo cierto es que esto no es tan significativo. Esto es porque los productos producidos en el extranjero suelen ser traídos en barco en enormes cantidades haciendo que resulte hasta sostenible (y además fomentas el comercio internacional que siempre está bien). No estoy diciendo que ahora solo compres del extranjero, digo que no te preocupes tanto.

Lo que sí debe importarte es comprar productos de temporada. La tecnología nos da la oportunidad de producir alimentos en cualquier época del año, pero no por arte de magia. Si quieres producir cosas de verano en invierno gastas energía en mantenerlo caliente. Y lo mismo al revés. En lugar de eso es mejor comprar productos que vengan de países en los que sí es temporada. Por ejemplo: cuando aquí es invierno en Argentina es verano, luego les podemos comprar productos de verano.

Evidentemente hay muchas más formas de luchar contra el cambio climático, pero las que he mencionado aquí son algunas de las que no suelen hablarse tanto. Estoy seguro de que algo has aprendido. Termino con un apunte: lo mejor que podríamos hacer es pasarnos a energías sostenibles: solar, eólica, hidroeléctrica y, sobre todo, nuclear.   

 

G. 3º ESO.