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Visor

El aprendiz que quiso enseñar al maestro

       Nos encontramos ante una posada de una única puerta de una sola hoja y unos cuantos ventanales. El interior es normal, las paredes son de las piedras de alrededor, dando un toque muy rústico. A la izquierda se encuentra la barra, hecha con la madera de un roble oscuro. En esta barra hay un par de jarras de cerveza, de madera también. Uno de los hombres bebiendo es  alguien mayor con una cicatriz en el ojo de nombre Katsalo, se nota a simple vista que ha vivido más cosas de las deseadas. Por la puerta se asoma un hombre muy seguro de sí mismo con aspecto de aventurero de nombre Beltrán que se acerca al anciano.

Beltrán: (acercándose a la barra) ¡Mozo, una cerveza por aquí!

Camarero: (Deslizando una cerveza por la barra) Ahora mismo.

Beltrán: (a Katsalo) Usted tiene cara de haber vivido demasiadas cosas.

Katsalo: Lo intento disimular, pero parece que no hace efecto.

Beltrán: (al camarero) ¡Póngale una pinta a mi compañero cuando pueda!

Katsalo: Anda, muchas gracias, pero una pregunta. ¿A qué se dedica?

Beltrán: (Dándose aires) Pues soy el mayor explorador de la región. He estado en todo lugar que se pueda imaginar, desde  el reino de los orcos hasta (bromeando) el cuarto de la princesa.

Katsalo: ¿El cuarto de la princesa? Vaya eso sí que es vivir a lo grande.

Beltrán: Déjeme decirle que se mueve igual que una mujer cualquiera.

Katsalo: Creo que eso es pasarse, no le interesa a nadie señor…

Beltrán: Beltrán.

Katsalo: Si es tan aventurero me vendrá bien su ayuda. He organizado una expedición a las tierras sombrías, pero mi cuadrilla se ha echado atrás.

Beltrán: (Asustado, pero manteniéndose firme) ¿E- en las t- tierras sombrías? Quiero decir, claro, será sencillo.

Katsalo: Pues genial, muchísimas gracias de verdad. Da gusto conocer a alguien valiente, ¿no cree?

Beltrán: Claro que sí, sobre todo si es lo que se busca.

Katsalo: (Terminándose la cerveza) Pues muchas gracias, zarpamos mañana en el puerto de la ciudadela

Beltrán: Allí le veré.

       Katsalo sale de la taberna mientras Beltrán sigue preocupado por lo que ha prometido.

 

Beltrán: (Aparte) ¿Qué voy a hacer? No debí aceptar el trato para hacerme el valiente y quedar mejor, ahora debo seguir la broma para no quedar peor, porque al ser tan “famoso” me podrán pillar fácilmente. ¿Qué haré?

 

       A la mañana siguiente en el puerto que da a mar abierto Beltrán se reúne con Katsalo en el lugar acordado para zarpar a las tierras sombrías.

 

Beltrán: (A Katsalo) ¡Hombre amigo mío! ¿Estamos listos para zarpar?

Katsalo: Sí, pero todavía hay tiempo para una pinta rápida. ¿Qué le parece?

Beltrán: Por mí, perfecto.

(Caminan hasta la taberna más cercana donde un camarero que carece de una pierna les atiende).

Camarero: ¿Qué les gustaría tomar señores?

Beltrán: A mí póngame una pinta y a mi amigo un güisqui escocés.

Camarero: En seguida.

Beltrán: ¡Le puedo preguntar algo? ¿Qué le pasó a su pierna?

Camarero: Inmortales, guerreros que protegen las tierras sombrías a toda costa.

Beltrán: (Aparte) Al final me tendré que echar atrás.

Katsalo: Allí es a donde vamos.

Camarero: Pues mucha suerte a ustedes.

Katsalo: Nos tenemos que ir. Hemos de zarpar.

Camarero: Buena suerte.

       Ya han zarpado, acaban de dejar el mar abierto para entrar en el río que cruza por las tierras sombrías.

Beltrán: Katsalo, hay algo que tengo que decirte. No soy tan buen aventurero como dije.

Katsalo: Jajaja, no soy tonto lo sé.

Beltrán: ¿Puedes dar la vuelta al barco?

Katsalo: No. Porque quiero explorar algo que nadie ha explorado. Dragondosia, es la tierra de los dragones, ya que  las tierras sombrías no existen.

Beltrán: ¿Y lo del camarero?

Katsalo: Un veterano al que contraté para engañarte.

Beltrán: Menos mal que era ment...

       El barco se empezó a hundir sin razón aparente. Los aventureros cayeron del barco quedando inconscientes y despertando en una playa sin nada ni nadie alrededor excepto arena.

G. M. (1º ESO C)