Qué mejor manera de acabar nuestra semana del libro que con un intercambio de cuentos. Cada niña y cada niño trajo de su casa un cuento que le gustase mucho para que otro amigo también lo disfrutase.
El viernes por la mañana, nuestra Sala de Pinocho se había transformado en una amplia sala de lectura donde estaban los cuentos que entre todos habíamos traído al cole y un espacio reservado para poder disfrutar de todos ellos. Además, nos sorprendimos con el libro gigante de Verbena que muy gustosamente leímos.
En este entorno mágico dedicamos un rato para disfrutar de la lectura de estos libros. Luego, podríamos escoger uno para llevarnos a casa. ¡Fue genial!


